Agnés Varda murió el pasado 29 de marzo a los 90 años (Bruselas 1928-2019), una mujer fiel a sus ideales, incansable creadora de narrativas que interpelaron al status quo de su época y que aún hoy lo continuan haciendo.

«Nunca he hecho películas políticas, sencillamente me he mantenido en el lado de los trabajadores y de las mujeres» (Varda)

Era la última superviviente de la Nouvelle Vague. Los Oscares apenas alcanzaron a no cometer una omisión más entre su lista, al otorgarle el Oscar honorífico en 2017.

La Pointe Courte (1955), fue su primera película, rodada en escenarios naturales y con un mínimo presupuesto, pone en escena la vida de personas comunes, lejos de una ficción que olvida lo cotidiano.

«La Pointe courte»

Varda y la lucha feminista

En 1962 filma Cleo de 5 a 7 con la que logra un amplio reconocimiento, con este film inicia uno de sus sellos: la crítica hacia la opresión, los estereotipos, roles y realidad de las mujeres. Con ella tuvo su primera participación en el Festival de Cannes y se consagró como maestra de la Nouvelle Vague. Una cinta tan propositiva y feminista que sigue tan vigente como entonces.

«Cleo de 5 a 7»

La felicidad (1965), una trágica y potente historia de amor, que en su momento fue criticada por las feminista. Agnes plateó este film como una pintura impresionista. Ganaría el Oso de plata de Berlín por esta obra.

Una canta y la otra no (1977), cinta que plantea una postura a favor del derecho al aborto. Varda fue una de las firmantes del famoso manifiesto de «Las 343 sin vergüenzas», donde tal número de mujeres admiten haber abortado y lo expresan públicamente como forma de lucha. En el corto Respuesta de las mujeres (1975), plantea un cuestionamiento a los estereotipos femeninos que impone la sociedad patriarcal.

«Una canta y la otra no»

La mirada de Agnès sobre la realidad social de las minorías

Black Panthers (1968), parte del arresto a Huey Newton, uno de los fundadores de Panteras Negras, y se centra en las protestas que se desataron con duros enfrentamientos con la policía.

«Black Panthers»

Su perspectiva de izquierda lo resalta en todos sus largometrajes, en algunos de manera más directa. Salut le cubains (1963), registra la vida de Cuba tras el ascenso del gobierno revolucionario.

Lejos de Vietnam (1967), «su obra colaborativa más famosa estuvo acompañada de grandes nombres como Claude Lelouch, Jean-Luc Godard, Chris Marker, Alain Resnais, Joris Ivens y William Klein. Juntos firmaron un alegato contra la guerra de Vietnam dividido por capítulos, aunque en esa cosa posmoderna de la «nouvelle vague» no se dice quién es el autor de cada una de las partes para reforzar la idea de obra comunal». (Muñoz, 2019)

«Lejos de Vietnam»

Daguerréotypes (1975), es un regreso a su realidad mediata y cotidiana, un acercamiento a la vida del barrio donde vive. En 1985 crea Sin techo ni ley, una película sobre el desarraigo y la marginalidad a través de la historia de una mujer vagabunda encontrada muerta. Por esta cinta obtiene varios reconocimientos.

«Daguerréotypes»

Los espigadores y la espigadora, del año 2000 registra con la misma poesía de todos sus documentales, y logra asociaciones de experiencias disímiles para cuestionar este sistema que destruye el medio ambiente y la vida de todos.

Caras Lugares (2017) «filmado junto con el artista visual JR. Ambos viajan por zonas rurales de Francia fijándose en los hombres y mujeres anónimos que son realmente los protagonistas de sus historias. Aunque la gracia del documental está en la búsqueda final de su «amigo» Jean-Luc Godard, el ogro y ya único superviviente de la «nouvelle vague» que en otro de sus gestos impostados da plantón a la directora, que rompe a llorar. La escena final de la anciana y el joven, sentados en un precioso lago, sirve un epitafio final inigualable». (Muñoz, 2019)

«Caras Lugares»

Su mirada sobre sí misma

A los 80 años repasa de una forma experimental y libre la historia de sus películas y su vida en La playas de Agnès. Y en 2019 realiza Varda by Agnès, su adiós cinematográfico, presentado en la Berlinale hace unos meses. Se trata de un documental biográfico en el que desgrana su vida, sus pasiones y sus dolores como cineasta.

Mandatory Credit: Photo by NIVIERE/VILLARD/SIPA/REX/Shutterstock (8825150f)
Agnes Varda «Visages, Villages'» photocall, 70th Cannes Film Festival, France – 19 May 2017

Agnès Varda se fue y queda su importante obra para ser difundida y conocida por las nuevas generaciones. Nos quedan también algunas de sus palabras de una entrevista reciente. Ante la pregunta del periodista ¿Si tuviera que destacar algo de su carrera que sería? Ella contestó«…nunca he rodado historias burguesas. He preferido dedicarme a retratar estibadores, espigadores, pescadores, ocupas, obreros, gente que no tiene poder. Yo veo a un obrero que dice, “mañana me retiro y siento que estoy al borde de un precipicio”, y eso es muy emotivo. Y siento que a lo largo de mi carrera he tratado de decir a las mujeres: “Salid de las cocinas, haceos con las herramientas para cambiar la sociedad”. Estoy contenta. Antonio Gramsci dijo que cuando se mira el mundo solo se puede ser pesimista, pero cuando se pasa a la acción solo se puede ser optimista. Estoy de acuerdo.» (La Izquierda Diario, 2019)

 

Bibliografía

La Izquierda Diario, (2019), «Adiós a Agnès Varda, cineasta del lado de la clase obrera y las mujeres».

Muñoz, F., (2019), «Cinco joyas de Agnès Varda que hay que ver para comprender la Nouvelle Vague». En ABC.

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