Fuente: IMDB

En los últimos tiempos hemos estado rodeados de películas y series que han tratado de explotar la nostalgia de los años 80’s y 90’s … creo que hasta hoy, la nueva serie Cobra Kai, secuela de la famosa trilogía de Karate Kid, es la que mejor lo ha logrado hacer.

Para empezar recurre a la nostalgia de la música de aquella época, acompañada de canciones de grupos de Glam Rock como lo fueron Poison, Ratt, Twisted Sister y REO Speedwagon, y amenizada por canciones de Queen y Foreigner, además de una mención de los Guns N´Roses, lo que muchos chicos de hoy de 17 años no saben quiénes son.

La historia nos presenta a dos “chavorucos” trastocados por su pasado, a Daniel Larusso (Ralph Macchio) y a Johnny Lawrence (William Zabka). 34 años después de la mítica pelea en el dojo, viven su día a día con constantes secuelas del pasado y recuerdos de su adolescencia, los cuales son bien utilizados en la serie a modo de nostálgicas secuencias de  la historia de la película de Karate Kid de 1984, en donde hay cameos del Señor Miyagi, el recordado y querido actor Noriyuki Pat Morita, del rudo entrenador del dojo Cobra Kai, el sensei John Kreese, y de la entonces belleza californiana de los 80s, la rubia Ali Mills, interpretada por Elisabeth Shue.

La historia nos presenta a los dos viejos personajes, a Daniel San como un hombre que alcanzó el gran sueño americano, un gran padre de familia, un exitoso hombre de negociosos y honorable miembro de la comunidad de All Valley; y a Johnny, un padre irresponsable y alcohólico inmerso en una profunda depresión.

Johnny Lawrence (William Zabka) y Daniel Larusso (Ralph Macchio). Fuente: IMDB

Tanto Daniel y Johnny Lawrence representan a los jóvenes de aquella generación ochentera que ahora son padres. Daniel es el padre de origen humilde, ahora rico con un hijo malcriado y una hija popular, y Johnny tiene un hijo al que ve poco, resultado de una relación fallida. Los dos, afuera del dojo se enfrentan a las condiciones de hoy en día, tratan de educar a sus hijos en un ambiente de tecnologías y el uso del internet, así como dentro de las políticas modernas de inclusión social en las que las escuelas deben implementar la enseñanza  lo políticamente correcto: problemas como el racismo, inclusión sexual, sobrepeso, alergias, la sobreprotección infantil, el ciberacoso, los alimentos libre de gluten, las cuestiones de género, en fin, nos presenta a la famosa preparatoria de All Valley como una escuela prototipo a la que todo colegio de hoy quiere llegar, es decir, libre de bullyng.

No sólo es una serie que nos presenta a los lejanos años 80 como algo nostálgico, sino que contrapone a la generación de aquella época que veía películas de Karate, en la que Bruce Lee era un ídolo y tuvo como resultado que en aquellos años la cartelera estuviera repleta con películas de Van Damme y Steven Segal. Así como películas en las que su final tuviera que ver con algún resultado en un duelo mediado por reglas de un dojo o cuadrilátero. Ahora, en pleno 2018 están fuera de moda, los chicos ya no se ponen una cinta en la cabeza, pues prefieren pasar su tiempo inmerso en el mundo digital.

Así como los chicos de antes hacían lunadas en la playa y ahora prefieren hacer pool parties, la serie nos presenta un cambio dramático. Lo que en la película de los ochentas el pertenecer a un dojo te hacía popular, ahora en la serie, es para los nerds –palabra en desuso por cierto– y los loosers.

Sin ánimo de hacer un spoiler, la serie hace alusión al rumor tan difundido en internet que se hizo viral en redes sociales hace algunos años, e hizo que los fans de la película nos emocionáramos y debatiéramos al respecto: el verdadero “gandalla” no fue Johnny, sino Daniel San. Al contrario de la película de los 80´s,  la serie nos presenta a Daniel y a su familia como miembros del prestigios Club Encinos, sí, de aquel famoso club en el que salió corriendo embarrado de salsa avergonzado y humillado por la clase alta a la que pertenecía Johnny Lawrence, el que ahora, devastado e inmerso en una crisis postraumática por haber perdido aquel torneo a causa del mítico punto, propinado por la patada que hizo efectiva la  famosa e imitada “técnica de la grulla”, ahora es un empleado de mantenimiento de casas y edificios, sí, así como lo era el señor Miyagi.

Cabe destacar que ahora, en segundo plano, la historia gira alrededor de una nueva generación californiana, en donde hay personajes que son resultado de generaciones de migrantes latinos y orientales, los que dan una nueva imagen incluyente a la serie, que, sin temor a equivocarnos, provocará más de una sonrisa a los treintones y cuarentones de hoy en día y que hará que añoren aquella juventud que se escapó sin sentir. Tal vez estamos ante una de las series que mejor evoque los 80´s, pues contrapone elementos de la cultura pop del ayer y del hoy, convirtiéndola así en una de las mejores propuestas del 2018.

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