Foto Lucía Ges

Dentro del coloquio de Políticas Culturales, Participaron: Aurora Cano, Antonio Marvel, Diego Luna y Antonio Villaraigosa. Modera Nicolás Alvarado. El moderador abre la mesa mencionando que estamos ante un  nuevo modelo de políticas públicas relacionado con el cambio de gobierno, que a la vez da incertidumbre y a la vez da posibilidades pletóricas. Y con esta introducción pasó a presentar a los panelistas.

Foto: Lucía Ges
Foto: Silvia Ibarra Ramos

Aurora Cano inició su participación mencionando que efectivamente estamos en una coyuntura política y que eso impacta en la cultura. Se deben crear sinergias, es una de las características del siglo xxi y eso se refleja en las políticas culturales. Habló de distintos modelos gubernamentales respecto al proyecto cultural del país. Refiere, por ejemplo, el de la desaparecida Unión Soviética, en donde el Estado regula y opera sobre todo el quehacer cultural del país, lo que tiene sus luces y sus sombra, una de estas es la falta de libertad. Otro de ellos es el modelo de derecha, donde Estados Unidos es el gran representante, donde lo que se hace es una reducción del Estado, y esto hace que la sociedad civil es la que más impulsa los proyectos culturales, lo que aplica también para cultura

Entonces, el Estado delega la responsabilidad a las asociaciones civiles. Esto tiene su lado positivo así como uno perturbador. Esto hace que el mercantilismo esté mediando demasiado las propuestas. A partir de estos dos modelos extremos  vienen modelos que conjugan parte de ambos. Por ejemplo, el francés. México siempre se ha caracterizado por su política de accesibilidad, donde el Estado financia gran parte de proyectos para que tengan precios módicos o simbólicos.

Ese es el lado positivo de nuestro modelo, pero el lado negativo es que eso ha hecho que la cultura haya perdido el valor en el consciente colectivo. Entender los pros y contras de los diversos modelos es lo mas benéfico.

Inversión público – operación privada, es el nuevo modelo ruso y es uno de los más envidiados del mundo.

Diego Luna inició preguntando cuánto nos costó entrar hoy, nada, ¿qué chingón no? Ese fue el México en el que yo crecí, el del cobro de los 30 pesos. A mí sí me transformó el arte con el que me encontré. La cultura es un componente esencial para recomponer el país y al país le urge esto.

Foto: Silvia Ibarra Ramos

Creo que el modelo cultural debe dejar de hablarse de arte y cultura en un nivel abstracto para acercarlo a la población real. Creo que algo, similar pasa con el periodismo. Cuando se mata a un periodista no solo se mata a una persona, sino a un foro, a un encuentro de voces. Eso pasa también con la cultura.

Dice Diego: “La democracia nos trajo un pues ahora que los artistas se entiendas con los empresarios y a ver como les va y que se mantengan con su taquilla, porque ya no está ese Estado paternalista de antes que lo solucionaba todo pero a la vez lo coartaba. Entonces, Yo sí apelo a la participación ciudadana, porque no se trata solo de votar y desentendernos  de lo que pasa en 6 años, sino de involucrarse”.

Foto: Lucía Ges

Habló de Ambulante justo como algo que la gente lo tomó y lo hizo suyo y ahora en donde menos se proyecta es en los cines. Nos toca a nosotros rescatarnos como público, porque yo primero fui público y es así como sigo viendo la cultura.

Foto: Lucía Ges

Antonio Marvel: hablar de cultura es hablar de sociedad, como dice Luna, y estamos asistiendo a un cuestionamiento radical al orden que representa el mundo que vivimos. Y a veces parece que en México estamos dos pasos atrás con lo que está pasando en otras regiones en cuanto a ese cambio cultural.

El nuevo gobierno surge de un movimiento social que tiene muchos años gestándose. Es un gobierno que se gestó como un movimiento social, de allí que sea complicado configurarlo. En la cultura un poco el diagnóstico que partió de un trabajo de campo.

Foto: Lucía Ges

Por último, Antonio Villaraigosa habló del deber cívico que se tiene para con la cultura. Se dirige a los jóvenes que son a los que les toca enfrentar un mundo con extrema violencia, donde la cultura debe ser un componente que rescatar justamente a esa sociedad.  Uno de los valores en la democracia es justo la posibilidad de hacer valer la participación cívica. Por eso la pregunta no debe ser qué está haciendo el gobierno, sino que estoy haciendo yo por la defensa de mi poder ante la construcción de mi cultura y entorno.

 

 

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