Fuente de imagen: Proceso

Los casos que movilizan las calles

El aumento de desaparecidos en el país carcome a la sociedad y llena de coraje, impotencia y dolor a víctimas, familiares y amigos. Tal situación ha llevado a que la sociedad se manifieste en las calles –mientras leyes como las de Seguridad Interior no lleguen a impedirlo–. Las redes sociales son un factor esencial en ello. Eso es benéfico, no obstante, no debemos perder de vista que la sociedad termina por “seleccionar” sólo algunos casos para actuar colectivamente. Y el problema de los desaparecidos no sólo atañe a estudiantes o a casos que trascienden los prejuicios sociales de las mayorías, la desaparición es a escala general y atraviesa todas las clases y estatus sociales, y se debe luchar y exigir por todos de manera todavía más constante y organizada. No olvidemos que así como las redes se ocupan vehemente un día del caso de los desaparecidos, al día siguiente el trending topic son las vacaciones.

Por otra parte es terrible ver cómo hay tantos casos en que la misma sociedad da por sentado que la desaparición -o asesinatos- se debe a que “andaban en algo turbio”. Sobre todo si tales casos no son estudiantes, ni mujeres jóvenes, y por ejemplo, son de chicos de clase baja que no son catalogados como estudiantes. Criminalizar a los desaparecidos es una práctica común por parte de las autoridades, pero también la encontramos en las conversaciones cotidianas. La indolencia hacia buena parte de los miles de casos de desaparecidos es un síntoma de cómo el problema ha afectado el tejido social en lo profundo: la forma de pensar.

El término desaparición forzada

De acuerdo con la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas se entiende por desaparición forzada “el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley”. [i]

México se encuentra entre los primeros lugares de los países con mayor número de casos de desaparición forzada. Se desconocen las circunstancias de cada incidente de desaparición, así como el nivel de participación y número de funcionarios públicos de diferentes niveles de gobierno involucrados en esos abominables delitos.

“Ese desconocimiento de lo sucedido se debe, entre otras razones, a que ninguna institución de procuración e impartición de justicia en décadas ha querido cumplir cabalmente con sus obligaciones constitucionales de esclarecer la verdad en torno a los hechos, así como de investigar, procesar y sancionar a los responsables”.[ii]

Los casos de desaparición forzada y casos de violación a los Derechos Humanos tuvo un aumento crítico en el momento en que el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa “decidió hacer frente militarmente al narcotráfico, y puso en marcha una política de seguridad, que el actual presidente, Enrique Peña Nieto, ha continuado”.[iii]

Esto ha generado que las instituciones involucradas en asuntos de seguridad, tengan mayor injerencia en la vida cotidiana, a su vez esto conlleva que se empleen un sin número de estrategias que ponen en riesgo los Derechos Humanos de la sociedad civil y que estas no sean ni investigadas y mucho menos penalizadas.

Estadísticas e instancias internacionales

“Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas en el país hay al menos 30 mil 942 personas desaparecidas. Dicho Registro integra la información derivada de denuncias ciudadanas ante las procuradurías y fiscalías de todo el país respecto de delitos que presumiblemente fueron cometidos desde diciembre de 2006 a la fecha. Sin embargo, se desconoce la cifra real de desapariciones en México. El propio Programa Nacional de Derechos Humanos 2014-2018 (PNDH) elaborado por el Gobierno Federal en turno, reconoce que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) había registrado 42,300 personas desaparecidas, entre diciembre de 2006 y diciembre de 2012”.[iv]

Lo grave de este problema en México ha causado preocupación a nivel internacional. Expertos en casos de Desaparición forzada han propuesto venir al país, sin embargo, desde el 2013 el Gobierno mexicano se ha opuesto a dichas visitas. La última negación fue en octubre de 2017.

“El Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU ha informado este viernes que México le negó la visita al país. La presidenta del Comité, Suela Janina, lamentó que después de cuatro años de intentos por parte del grupo de expertos independientes para trasladarse a México, el Gobierno haya optado por rechazar la visita después de años de contacto entre las dos partes para llegar a un posible acuerdo. “Nosotros creemos que la visita es un buen instrumento para ayudar al Estado miembro a superar el problema”, dijo en declaraciones recogidas por la agencia Efe”.[v]

En dicho plano internacional, trece organizaciones han formulado más de 150 recomendaciones a México durante el presente sexenio. Si se suman las del último año del sexenio pasado, de Felipe Calderón, las indicativas suman más de 300. México se ha convertido en el mayor receptor de recomendaciones por este crimen de lesa humanidad, muy por encima del segundo lugar, Irak –que padece guerra civil, invasión y ocupación terrorista–, que recibió 68.[vi]

Ariel Dulitzki encabezó el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Desaparición Forzada de 2010 y hasta el 30 de abril pasado. Supo de la situación mexicana, conoció el caso de los 43, visitó el país, se reunió con familiares de las víctimas, con organizaciones defensoras de derechos humanos, con funcionarios de los tres niveles de gobierno de México y emitió recomendaciones. A pesar de ser cauto, su evaluación es clara: México ha faltado en todo. “En general, el Estado [mexicano] ha fallado en sus respuestas en materia de verdad, justicia y reparación”.[vii]

Santiago Corcuera Cabezut, maestro en derecho por la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y quien fue presidente del Comité de Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada hasta junio pasado, sentencia: “si  no se reconoce la dimensión del problema no se van a seguir las recomendaciones que las instancias internacionales le hacen al destinatario”.

En entrevista con Contralínea, Corcuera Cabezut explica “Es como un paciente que va al médico por alguna afectación. El médico le dice que tiene una grave enfermedad y que debe seguir un tratamiento; pero el paciente se enoja con el médico, le dice que exagera, y va a ver a su abogado para preguntarle si las recomendaciones apuntadas son de carácter obligatorio”.[viii]

Por su parte, Julio Mata, secretario ejecutivo de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem) y vocal de comunicaciones de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Fedefam), dice: “El Estado mexicano no se va a hacer el harikiri… El Estado mexicano no tiene el deseo de que se conozca la verdad de los desaparecidos porque él mismo está implicado. Va a seguir protegiendo a sus entes. Y va a hacer todo los posible porque no se sepa cuáles son esas cadenas de transmisión que mueven la necesidad de protegerse entre unos y otros, sean militares, policías y civiles”, señala el luchador social que demanda la presentación de personas que fueron desaparecidas desde las décadas de 1960, 1970 y 1980, el periodo de la Guerra Sucia.[ix]

El documental La libertad del diablo

Como cierre a este texto queremos mencionar el documental La libertad del diablo, de Everardo González, considerado uno de los mejores documentalistas de México. Este trabajo retrata el dolor de las más de 300 mil víctimas que ha dejado la denominada “guerra contra el narcotráfico”, dentro de las que el director también considera a los victimarios: jóvenes sicarios, miembros del Ejército Mexicano y de la Policía Federal.

El documental no se centra en el tema de desaparición forzada, sin embargo está estrechamente vinculado a él, pues narra desde la voz de las víctimas y victimarios –ocultos por máscaras– en casos de secuestros, torturas y también de desapariciones. Es un filme que sacude, por supuesto que no es un divertimento, pero consideramos que verlo es una manera de ahondar en un tema que está instalándose atrozmente en nuestro país.

 

Notas al pie 

[i]Naciones Unidas, disponible en: http://www.hchr.org.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=653:desaparicion-forzada&Itemid=269

[ii] “Desaparición forzada: urge competencia de ONU”, en Animal Político, disponible en: https://www.animalpolitico.com/blogueros-verdad-justicia-reparacion/2017/10/02/desapariciones-forzadas-urge-se-reconozca-competencia-onu/

[iii] Ídem.

[iv] Ídem.

[v] “México impide la visita del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU”, en El País, disponible en: digital:https://elpais.com/internacional/2017/10/21/mexico/1508537209_686131.html

[vi] “México: el país más impune en materia de desaparición forzada”, en Contralínea, disponble en: http://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2017/07/23/mexico-el-pais-mas-impune-en-materia-de-desaparicion-forzada/

[vii] Ídem.

[viii] Ídem.

[ix] Ídem.

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