Eran alrededor de las 13: 20 de la tarde cuando iba saliendo de las oficinas a donde debía acudir por una comisión que me fue encargada en mi trabajo. Salí rumbo a una avenida contigua cuando por alguna razón no pude dar el paso. En mis adentros pensé: ya te estás mareando otra vez. Fue cosa de segundos cuando sonó la alerta sísmica y la tierra se empezó a mover. Quise orillarme hacia un costado de la calle pero al momento pensé que no era lo más adecuado. Una señora que venía de frente hacia mí comenzó a dar voces y a ponerse muy nerviosa. ¡Yo viví el sismo del 85 y esto es igual!, dijo alterada. Procuré tranquilizarla diciéndole que ya pronto se iba a pasar. No acababa de decir eso cuando se volvió a sentir una embestida más fuerte, mientras un policía se nos acercó para calmar a la señora, yo en ese momento volteaba a un costado viendo como unas bardas se caían, y una camioneta aparentemente nueva pagaba las consecuencias de estar estacionada frente a un muro alto que se le fue encima dejándola inservible.

Terminada la sacudida que duró un lapso de tiempo que se me hizo eterno, le pedí a la señora que tratara de respirar de manera más pausada para que retomara la calma. Más o menos lo logró y yo me regresé a las oficinas para ver si había afectaciones o gente a la que pudiese auxiliar. Se me restringió el paso a las instalaciones pero pude observar algunas caras conocidas que me dieron cierta tranquilidad al saber que no les había ocurrido nada… salvo el susto. Decidí regresar a mi centro de trabajo y avisar de mi situación pero el teléfono celular por un buen rato estuvo sin señal. Al avanzar hacia la avenida principal lo que se veía era confusión y desesperación; gente corriendo por todos lados, buscando tomar taxis, tratando de llamar por teléfono sin conseguirlo. Pasé enfrente de una escuela secundaria y alcance a ver a algunos padres en la entrada que desesperados pedían ver a sus hijos, gente a punto de romper en llanto, otros revisando los daños ocurridos y tomando fotos con sus celulares de los destrozos que encontraban a su alrededor… de un minuto a otro todo se trastornó…

La ciudad entró en una vorágine en donde tras terminado el sismo la ayuda comenzó a fluir de manera muy espontánea. La mayoría de quienes se encontraban en algún punto de desastre de inmediato y como pudieron comenzaron a ayudar. El primer punto que tomó trascendencia en los medios de comunicación fue un colegio de nombre “Enrique Rébsamen”, ubicado en el sur de la ciudad de México, en donde las estructuras se colapsaron sobre parte de la población escolar. Videos en portales como youtube, dieron cuenta de cómo eran rescatados algunos niños y cómo tristemente a otros no los podían sacar de las ruinas. A partir del percance (19 de septiembre de 2017) rescatistas, algunos militares y voluntarios –mayoritariamente estos últimos– estuvieron en jornadas de trabajos continuas para sacar escombros y detectar cuerpos y sobrevivientes.

Conforme pasó el tiempo poco a poco se fueron descubriendo factores y detalles que configuraron el cuadro dantesco en el que se ubicó el citado colegio: permisos de construcción envueltos en la sombra de la sospecha, desconocimiento de las medidas mínimas de protección civil para una escuela –y para muchos otras construcciones en la ciudad– indicios de corruptelas, etcétera, fueron las anomalías más constantes. Durante los trabajos de rescate en el colegio, en los medios de comunicación apareció la historia de una niña que supuestamente estuvo atrapada entre los fragmentos de las estructuras colapsadas. “Frida Sofía” se volvió tristemente célebre al descubrirse que en realidad no existía y que fue producto de un aparente mal entendido en la comunicación entre autoridades que generaban información oficial y los llamados mass media, principalmente los televisivos que daban cobertura a lo que resultó ser una pantomima en medio de la desgracia. Esta situación originó una serie de desmentidos por parte de autoridades y reporteros [1] que más que afirmar, confirmaron la falsedad de la historia, con la consiguiente indignación de rescatistas y de la sociedad en general.

Esta situación generó mucha desconfianza en cuanto a la información que se iba formando tras la tragedia –sobretodo la generada por los medios de comunicación dominantes– y en esos momentos y en los días sucesivos, muchas personas decidieron comunicarse por medio de las redes sociales en un afán por sacudirse de información falsa o sospechosa y encontrar veracidad entre sus propios contactos. Poco a poco se fueron incluyendo datos en los mensajes enviados por Facebook, Twitter o Whattsapp entre las personas para hacer objetivo el flujo comunicativo: el consignar la hora del envío del mensaje, la toma de fotografías o la grabación de videos en el lugar de los hechos, fueron recursos importantes para tener certeza a la hora de llevar ayuda y víveres a algún punto de necesidad o no llevarlos ante la amenaza de rapiña o de bloqueos que impidieran la llegada de la ayuda.

Como en muchas de las desgracias ocurridas en el país, la aparición de gente oportunista no fue la excepción: desde aquel que se disfrazaba de rescatista para robar lo que podía de casas y comercios afectados por el siniestro, hasta la figura pública que aprovechando la colecta de víveres por parte de la sociedad, etiquetaba las bolsas de despensa para “hacer caravana con sombrero ajeno” con vistas a ganar capital político en su demarcación. [2] Tristemente esto inhibió la ayuda en muchos lugares, lo que generó que muchos centros de acopio cerraran ante el acaparamiento que se hacía de los víveres de los que no se tenía certeza si realmente llegaban a la gente que los necesitaba. La desorganización existente dejó muchas zonas sobreatendidas y otras en el desamparo durante mucho tiempo; en algunas zonas se llegó a puntos críticos en donde la falta de energía eléctrica modificó el ritmo de vida diaria, el cierre de calles obstaculizó la movilidad y el transporte, haciendo mas difíciles los traslados hacia los centros de trabajo y finalmente, la falta de agua puso en vilo colonias enteras ante el riesgo latente del surgimiento de brotes epidemiológicos. [3]

En medio del desastre, las figuras de los perros rescatistas se volvieron icónicas. Imágenes de los caninos inundaron las calles y las redes sociales. Playeras, calcomanías y hasta peluches brotaron por

Frida

diversos lugares en homenaje a estas mascotas que durante días y noches trabajaron a la par de voluntarios y rescatistas nacionales y extranjeros para salvar el mayor número posible de vidas. “Frida”, “Evil”, “Eco” y “Titán” son solo algunos de los nombres de estos animales que quedarán en el recuerdo de muchas personas por haber sido salvados de en medio de los escombros. [4]

Por otro lado, el abandono de varias zonas afectadas durante meses generó que se prepararan plataformas digitales como “Brigada MX” para canalizar de mejor manera los recursos de apoyo existentes, y en el extremo del caso, al menos hacer visible en la web el rezago en el que muchas zonas de estados como Puebla, Oaxaca o Chiapas siguen presentando. [5]

II

Eran alrededor de la 10 de la mañana del 19 de octubre cuando en una escuela de la Ciudad de México, alguien alertó en un salón de clases que estaba temblando debido a que una aplicación en un teléfono celular alertaba de actividad sísmica –o tal vez una réplica de otro sismo–. Inmediatamente las personas comenzaron a desalojar el lugar generando que algunas otras que no habían escuchado la alarma, contagiadas de la tensión de las primeras, decidieran también evacuar los espacios donde se encontraban. Al final todo quedó en una “falsa alarma”, y las personas evacuadas nuevamente reanudaron sus actividades cotidianas… No todas. Si bien se trató de una réplica de baja intensidad, la realidad es que desde el sismo del 19 de septiembre parece ser que el inconsciente colectivo –y en algunos casos el personal– sigue influenciado por el movimiento sismico. Las réplicas sísmicas si bien han sido cada vez menos intensas, siguen siendo persistentes, lo que ha generado que muchas personas aún mantengan niveles de tensión y estrés que se detonan cuando escuchan cualquier tipo de alarma.

Conforme ha transcurrido el tiempo, muchas personas, tanto en la ciudad como en diversas zonas afectadas, casi enseguida de la catástrofe comenzaron a presentar síntomas de estrés postraumático o lo que se ha dado a llamar “síndrome del temblor” [6]: sensación de pérdida del equilibrio, alta o baja presión, mareos, mala memoria y falta de sueño, son indicios de que aún no se puede dar por cerradas las secuelas de la catástrofe. A este respecto algunas asociaciones civiles, médicos, psicólogos y terapeutas ofrecieron sesiones, terapias y pláticas para atender a la población con este problema; en Chapultepec por ejemplo, se llegaron a dar sesiones gratuitas de musicoterapia junto al lago, siendo muy concurridas por la población en general. [7]

Actualmente los daños en colonias como la Roma, la Condesa o la Del valle, en Taxqueña, en Xochimilco, sobretodo en el llamado barrio de San Gregorio, siguen visibles, ocasionando el éxodo de diversas empresas, despachos y oficinas comerciales que han abandonado dichas zonas para migrar a otras donde el atlas de riesgo –formulado por especialistas y autoridades, aunque poco difundido–[8] indican que existen menos peligros; la gente que en campamentos –pasada la temporada de elecciones–, sigue en espera de recursos y el apoyo gubernamental para regresar a una normalidad que les fue arrebatada por la naturaleza.

A pesar de que fueron anunciados y otorgados algunos apoyos económicos para pagar rentas mientras se reconstruían viviendas[9], créditos para la obtención de nuevas casas o departamentos, y hasta salarios temporales para quienes perdieron fuentes de trabajo y negocios, la realidad es que no ha terminado de cicatrizar la herida dejada por el temblor; continúan los inacabables trámites burocráticos para solicitar copias de documentos oficiales, el cobro de seguros de vida y de vivienda, la mudanza de instituciones que vieron afectadas sus instalaciones teniendo que mudarse de locales a zonas más alejadas de su centro de operaciones con la consiguiente complicación de tránsito y movilidad para sus empleados, que ya de por sí se las veían negras con las aglomeraciones vehiculares cotidianas, la alteración en los ciclos escolares de las escuelas y universidades, siendo algunas forzadas a ser hospedadas en planteles educativos vecinos mientras restauran o reconstruyen sus instalaciones o definitivamente repartida su población de alumnos en otros centros ante la imposibilidad de un regreso.

Como colofón a esta catástrofe, se planteó desde hace algunos meses la construcción de un memorial que recuerde a las víctimas de la catástrofe en el llamado predio de “Alvaro Obregón 286”, donde fallecieron alrededor de 50 personas. Las protestas no se hicieron esperar ya que a dicho proyecto le fueran asignados cerca de 3 millones de pesos, lo que se consideró un “despilfarro de recursos en tiempos de necesidad” y más cuando aún hay damnificados en espera de ayuda. Todo esto obligó a las autoridades a reasignar los recursos al fideicomiso de reconstrucción y a modificar el proyecto, que al parecer podría ser patrocinado por particulares.[10] En contraste a este proyecto, en Puebla hace no mucho se logró inaugurar con apoyo de la sociedad civil, un monumento dedicado a los rescatistas y a los caninos que los auxiliaron en las actividades de salvamento durante el sismo, siendo inmortalizada la perrita “Frida”, mencionada en líneas arriba.[11] Es probable que al paso del tiempo irán madurando los proyectos de efigies que recuerden la catástrofe, que se vuelvan sitios los cuales conmemoren y al mismo tiempo sean llamadas de atención para prevenir o al menos minimizar el impacto de los embates de la naturaleza.

Sin duda la situación de la ciudad y sus habitantes transcurridos varios meses después del temblor sigue siendo compleja, no se tiene certeza de hasta cuándo terminarán de resarcirse los daños ocasionados por este fenómeno de la naturaleza. De lo que sí se tiene certeza es que la ciudad se seguirá moviendo tanto por sus propias dinámicas como por cuestiones naturales. ¿Estamos condenados los que vivimos en la urbe a hacer de nuestra cotidianidad un simulacro contra las acechanzas naturales? Es aquí cuando algunos nos preguntamos si los mexicas debieron hacerle caso al designio de Huitzilopochtli hace casi 700 años al fundar una ciudad en ese preciso lugar donde el águila y la serpiente se posaron sobre un nopal, lugar por cierto donde convergían lagos, sierras, un eje volcánico activo y varios pueblos que no eran muy amistosos con los oriundos del lejano Aztlán. A veces pienso que fue más bien el orgullo lo que los llevó a ello y tal vez ese mismo orgullo es el que ha mantenido a sus descendientes aquí… a pesar de todo.

 

Notas al pie

[1] Puede verse el mensaje-explicación de una de las reporteras con referencia a la historia de Frida Sofia https://www.msn.com/es-mx/noticias/mexico/danielle-dithurbide-me-part%c3%ad-el-alma-y-he-dado-la-cara-siempre/vi-AAuMfeX?ocid=mailsignout , consulta de 19 de enero de 2018.

[2] El acaparamiento de ayuda surgió en diversos sitios, ejemplo de ello se puede ver en esta nota
http://www.eluniversal.com.mx/estados/denuncian-que-dif-de-patzcuaro-se-apropia-de-ayuda-para-damnificados, consulta del 20 de octubre de 2017.

[3] Delegaciones de la Ciudad de México como Tláhuac en la zona sur, padecieron los efectos colaterales del sismo http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2017/10/07/1193272, consulta del 2 de noviembre de 2017.

[4] http://www.milenio.com/tendencias/perros_rescatistas-temblor_cdmx-19_septiembre-evil-titan-nala-kublay-frida-milenio_0_1036096483.html, consulta de 20 de octubre de 2017.

[5] www.elpopular.mx/2018/03/20/local/cuaron-exhibe-6-meses-de-rezago-por-el-sismo-en-puebla-178066 , consulta del 6 de abril de 2018.

[6] http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2017_628.html, consulta del 15 de diciembre de 2017.

[7] https://www.facebook.com/events/212689565935392/ , consulta 17 de diciembre de 2017.

[8] El atlas se puede consultar en la siguiente dirección electrónica: http://www.atlas.cdmx.gob.mx/zonificacion_sismica.html, consulta del 22 de julio de 2018.

[9] http://www.24-horas.mx/2018/07/13/otorgan-apoyos-para-rentas-y-reparacion-a-damnificados-por-sismo/ , consulta del 15 de julio de 2018.

[10] https://www.elsoldemexico.com.mx/metropoli/justicia/dejan-a-la-deriva-predio-del-memorial-19-s-en-alvaro-obregon-1825941.html , consulta del 15 de julio de 2018.

[11] https://heraldodemexico.com.mx/estados/la-perra-frida-y-su-entrenador-ya-tienen-estatua-en-puebla/, consulta del 19 de julio de 2018

 

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Carol Clío
Licenciado en Historia con especialidad en Historia de México por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM. Dedicado a labores de catalogación e investigación de fondos documentales como becario de distintos proyectos. Actualmente se desenvuelve en labores de divulgación en la Ciudad de México con el proyecto de recorridos culturales "Paso de Clío". Visita su perfil en Facebook y su canal de YouTube:

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