Jean-Michel Basquiat, artista norteamericano nacido en Brooklyn, Nueva York. Su obra comenzó a hacer ruido a partir del movimiento grafitero de los años setenta y ochenta en Nueva York. Intervenía edificios y firmaba como SAMO. Cada vez se encontraban con mayor frecuencia las intervenciones  que hacía en los edificios y calles de Nueva York, por lo que fue llamando más la atención incluso de los medios de comunicación.

El hecho de que sus obras tuvieran alta repercusión mediática, provocaron que el artista decidiera ponerles fin, pero esta vez lo hizo con una serie de obras en las que dejaba el siguiente mensaje: SAMO IS DEAD. Jean-Michel Basquiat vivió en excesos de toda índole. Decidió vivir en la calle, bajo las drogas, como vagabundo pero sin dejar de pintar. Era ya catalogado como un artista maldito, con influencias directas del expresionismo abstracto, por lo que comenzó a identificarse como el artista afroamericano y neoexpresionista.

Para 1980, Warhol se hace su amigo y mentor, comienza a vender sus cuadros a muy bien precio y su fama toma relevancia en la escena neoryorkina de aquel momento. El trazo grafitero y urbano de la mano de Basquiat bajo la que construyó su obra fue una constante en su producción. En 1982 tuvo su primer exposición individual, misma que provocó el comienzo de una proyección que lo volvió un referente escencial para esa época, lo llamaban: “The radiant child”. La amistad con Andy Warhol influyó mucho en la producción del artista, pero para Warhol, Basquiat también fue sin duda una fuerte influencia.

Jean-Michel Basquiat murió de sobredosis un 12 de agosto 1988, tenía sólo 27 años. Su carrera se truncó, dejando un sin fin de expectativas, polémicas, y un legado dentro del arte contemporáneo que se ha mantenido hasta nuestros días. Sus obras han recorrido importantes museos alrededor del mundo. Fueron más de 40  sus exposiciones individuales y alrededor de 100 colectivas.

El uso de los colores en la obra de Basquiat, la vuelve sumamente peculiar; acompañada de los trazos con lo que construía esas composiciones intensas, la rabia reflejada en cada una de sus pinceladas lo convirtió en actor elemental en la contracultura neoyorkina, que aún hoy, sigue inspirando a los artistas callejeros y grafiteros de todas partes del mundo.

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