En el hospital de La Salpêtrière, en París, habitaba la doble marginalidad femenina, pues ya de por sí ser mujer en los siglos XVII y XVIII te colocaba dentro de un margen social restringido.

El hospital, mandado construir por Luis XIV en 1656, albergaba mendigas, ancianas, ciegas, prostitutas, huérfanas, epilépticas, retrasadas mentales y criminales. Todas aquellas mujeres que se deseaba mantener lejos del ojo público, eran recluidas allí, sin distinción entre salud mental y criminalidad u orfandad.

Hospital Salpetiere

Entre los siglos XVII y XVIII, el recinto llegó a tener entre 6000 y 8000 internas. La mujer que no respondía a los cánones que la época marcaba para la feminidad, resultaba un peligro o por lo menos una persona que debía ser alejada de la vida cotidiana.

Respecto al trato de las internas, fue en 1795 el médico Pinet fue el primero en abolir el encadenamiento de los enfermos mentales. La Salpêtrière ganó una reputación para la psiquiatría y en el siglo XIX fue el Instituto neurológico más grande en Europa. El trabajo pionero de Jean-Martin Charcot en el tema de los trastornos mentales había ganado reconocimiento en todo el continente. Sigmund Freud asistió a sus conferencias teatrales durante la cual Charcot hipnotizó a pacientes diagnosticadas con histeria.

Charcot tuvo también detractores, para quienes sus lecciones abiertas al público eran más un espectáculo que un verdadero método de curación. Además de argumentar que Charcot y los muros del hospital más que ayudar a curar abonaban a los padecimientos, ya ciertos o inventados por los mismos encargados o las mismas pacientes. Uno de los críticos actuales es Didi-Huberman, en su obra La Invención de la Histeria: Charcot y la Iconografía de La Salpêtrière.

Augustine

Una de las pacientes más fotografiada fue Augustine, quien entró en La Salpêtrière con tan sólo 15 años, era empleada doméstica y había sido violada a los 13 años por el dueño de la casa donde trabajaba, que a su vez mantenía relaciones de tipo sexual con su madre. Sus imágenes tomadas durante sus crisis nos la muestran en distintas actitudes, ya sean de ira, pasión, burla, ira, sensualidad. Tanto las fotografías de Augustine como las de otras pacientes se pueden comparar iconográficamente a las santas del cristianismo siempre en actitudes que parecen estar más allá, que ya no pertenecen a este mundo, en trance místico. Augustine nunca se repuso y parece ser que al final huyó de la institución vestida de hombre.[i]

Fue en este hospicio donde se creó la famosa Iconografía fotográfica de Jean-Martin Charcot (1825-1893), donde documentaba los “ataques convulsivos de histeria”, entre otros, y de los que aquí daremos muestra.

 

La hipnosis era uno de los recursos más utilizados

  

Jean-Martin Charcot, considero el padre de la Neurología moderna

 

Nota al pie

[i] Los ojos de Hipitia, disponible en digital: http://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/las-histericas-del-doctor-charcot/

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