Las redes sociales y la tecnología que permite su existencia han evolucionado a un ritmo impresionante en los últimos años. De hecho, se han vuelto algo totalmente ubicuo. El caso de Facebook, una de las redes pioneras, es el de algo que inició como una plataforma para hacer perfiles de los estudiantes en Harvard y que pronto se transformó en una herramienta indispensable para muchas personas. Y es que no sólamente lo usan para mantenerse en contacto con amigos y familias, algunas lo utilizan para vender cosas e incluso para promocionar sus negocios.

Es obvio que las redes y la tecnología llegaron para quedarse. Hay quienes le dan la bienvenida a este cambio, y aquellos que se oponen. Para mí, solo el tiempo dirá si la humanidad puede utilizar el poder de la tecnología con responsabilidad. Para Jürgen Habermas, internet tiene apenas unas décadas de edad, de modo que es posible que con el tiempo aprendamos a manejar las redes sociales de manera civilizada.[1]

Los contras 

Si bien las redes sociales tienen varios aspectos positivos y utilidades, estas pueden llegar a ser armas de doble filo, especialmente para los jóvenes, sobre todo aquellos que nacieron ya con la tecnología en sus manos. La mayoría de los argumentos en contra de redes sociales se centran en afirmar que los jóvenes le dan mucho más peso a la vida virtual que tratan de representar que a su vida en la realidad, prefiriendo las interacciones y relaciones que desarrollan en las plataformas virtuales sobre aquellas físicas.

Esta es una queja que por lo general viene de las personas mayores, que comparan su juventud en la que preferían estar afuera jugando y conviviendo. Eso era lo que les ofrecía el momento histórico en que vivieron su infancia y adolescencia, no tenían la alternativa de estar en casa viendo una pantalla, jugando en el espacio virtual, dando likes y retwitteando cosas, o incluso afuera pero enajenados en la pantalla del celular. De modo que no podemos saber si teniendo esa posibilidad decidirían seguir jugando en la calle o harían, como tanto chicos de hoy, elegir la pantalla o combinarlo. Como bien dicen, todos somos hijos de nuestro tiempo.

Considero que su punto de vista es válido, sin embargo no pienso que debe verse con una perspectiva apocalíptica. En cambio, lo que sí me preocupa es la falta de seguridad que representa, por ejemplo, Facebook. Cosas como los “leaks” de información que ha tenido recientemente o el hecho de que básicamente le vende absolutamente toda tu información a miles de empresas en el mundo.

Por lo general las personas piensan que esto no es gran cosa, porque no saben realmente la cantidad de información que las redes sociales, y en esto no sólo es Facebook, coleccionan de cada uno de nosotros.

Cuando se habla de que Facebook vende la información de sus usuarios, no solo se refieren a las cosas que publicas ni a tus fotos, también a los lugares que visitas (y no solo a los que haces check in, tu Facebook rastrea tu posición con tu teléfono constantemente), así como a las páginas a las que entras y desde cuáles llegas a él. Las personas con las que hablas o que viven cerca de ti. Cosas tan simples como las zonas donde sueles poner el cursor del mouse. Todo ello hace un perfil de ti no sólo como persona, sino como potencial cliente de las empresas afiliadas a Facebook. Y esto sin importar qué tan activo seas en la plataforma, si estás registrado y tienes la app en tu celular, lo más probable es que ya te tengan perfilado para ciertas empresas.

Además de todo esto, otra cosa muy peligrosa es la de los depredadores que utilizan plataformas como Facebook e Instagram, entre otras, para buscar potenciales víctimas, sobre todo menores de edad. Pero esto merece un análisis independiente, aquí basta con que lo mencionemos como un factor clave a considerar.

Los pros 

Las empresas pueden usar las redes sociales como formas gratuitas de promocionarse y darse a conocer entre un público que no es su cliente usual. Pueden iniciar campañas que se pueden esparcir a nivel global gracias a internet, aliarse con otras marcas para hacer campañas conjuntas, hacer concursos y actividades con el público, realizar acciones en momentos de crisis. Tratar de mejorar su imagen dando opiniones acerca de lo que sucede (aunque esta también resultar contraproducente), así como tener un contacto más cercano con sus clientes.

Lo de tener contacto más directo con el cliente es algo que por lo general hacen por Twitter, ya que Facebook lo usan más para dar noticias y presentar eventos. De hecho, hace poco experimenté esto de primera mano. La empresa de accesorios para computadoras Cooler Master hizo un comentario en Twitter instando a Corsair, otra compañia de piezas para computadoras, a regalar un mouse, ofreciendo ellos un teclado, para crear un kit y regalárselo a alguna persona. El resultado final fue que más de 25 compañías ofrecieron regalar componentes para armar una computadora completa. Incluso una compañia ofreció una silla ergonómica y otra un kit profesional de audio para regalarla a alguien. Y todo esto lo hicieron parecer como si fueran un grupo de amigos cooperando para que alguien pueda tener una computadora. Lo cual me parece una muy buena estrategia de marketing. De hecho, una de las compañías aprovechó la dinámica (o fue parte del plan maestro) para anunciar una nueva línea de Memorias Ram.

En conclusión, las redes sociales tienen aspectos positivos y negativos, pero creo que al final del día, y como todo, el impacto que estas tengan en el público depende de la persona que lo utilice. Sí hay gente que es muy susceptible a obsesionarse con las redes sociales, pero pienso que es la educación en casa lo que define si un chavo abusa o no de la tecnología y las redes sociales.

 

 

 

Notas al pie

[1] http://culto.latercera.com/2018/05/12/jurgen-habermas-posible-tiempo-aprendamos-a-manejar-las-redes-sociales-civilizadamente/

 

 

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