José Manuel Aguilera presentó su proyecto como solista, Tinta negra y roja, un disco instrumental inspirado en la literatura mexicana; durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025. El origen del álbum se remonta a febrero de 2024, cuando Aguilera participó junto a La Barranca en el Homenaje Nacional a José Agustín en el Palacio de Bellas Artes.
Reconocido por su trayectoria al frente de La Barranca, Aguilera ofreció una propuesta distinta y arriesgada, donde la guitarra se convierte en vehículo de exploración estética y diálogo con las letras nacionales. La presentación se realizó el 29 de noviembre en el stand del Fondo de Cultura Económica, consolidando la relación entre música y literatura dentro de uno de los espacios editoriales más emblemáticos de la feria.
El encuentro contó con la participación de Enrique Blanc, crítico musical, y Gerardo Enciso, referente del rock tapatío, quienes acompañaron a Aguilera en la conversación con el público. Más allá de la exhibición de un nuevo material discográfico, el evento se convirtió en un acto de reflexión sobre la potencia de la música instrumental como puente hacia la tradición literaria mexicana. Con Tinta negra y roja, Aguilera reafirma su vocación de experimentador y creador, ampliando los horizontes del rock nacional hacia un terreno conceptual que dialoga con la palabra escrita y la sensibilidad cultural contemporánea.
Como espectadora, me sorprendió la manera en que la guitarra de Aguilera parecía narrar sin palabras, evocando imágenes y emociones que remitían a la tradición literaria mexicana. Fue un momento en el que la música se convirtió en un lenguaje paralelo a la literatura, capaz de transmitir la misma densidad simbólica y emocional que un poema o un cuento. Esa fusión me hizo pensar en la fuerza de los lenguajes artísticos cuando se encuentran y se potencian mutuamente.
También me quedó la impresión de que Tinta negra y roja no es sólo un proyecto musical, sino una invitación a repensar la relación entre las artes en México. La propuesta de Aguilera abre un espacio para imaginar cómo la música puede dialogar con la memoria literaria y, al mismo tiempo, con la sensibilidad contemporánea. Escucharlo en vivo fue como asistir a una conversación íntima entre guitarra y palabra, una experiencia que dejó resonando la idea de que la cultura se expande cuando se atreve a cruzar fronteras disciplinares.
Galería Vagabunda
















































