Hora Común es un canal de live sessions que documenta el pulso de la música emergente en Latinoamérica. Producido por FIBRA SHOP, corporativo de Centros de Vida a nivel nacional, el proyecto transforma espacios cotidianos en escenarios vivos donde artistas y públicos se encuentran de forma cercana y auténtica.
Cada sesión captura un momento único: un concierto en vivo frente a una audiencia reducida, grabado con calidad profesional de audio y video. A través de la curaduría artística y la producción audiovisual, Hora Común busca que la música recupere su dimensión más humana y emocional, fuera de los formatos tradicionales.
Bullet Ballet y un set que transita entre el shoegaze, el krautrock y la electrónica
La aparición de Bullet Ballet en las sesiones de Hora Común confirma la potencia de la frontera como semillero de propuestas musicales que desafían etiquetas y geografías. El dúo juarense, integrado por Analaura Fuentes Macías (voz, bajo, sintetizadores) y Héctor Becerra Enríquez (bajo, guitarra, synths), desplegó un set que transita entre el shoegaze, el krautrock y la electrónica, con una energía hipnótica que convierte el espacio íntimo de la sesión en un escenario expansivo.

La Estética sonora y la producción de Bullet Ballet
Piezas como Sonic Manipulation, Forgotten War y Corrupt Data marcaron un recorrido sonoro que combina distorsión, atmósferas densas y pulsos electrónicos. La música se siente como un paisaje fronterizo transformado en capas de ruido blanco y bajos grandilocuentes, evocando la inmensidad del desierto y la tensión de la línea divisoria.Finalmente, y no por ello menos importante, la sesión estuvo cuidada en cada detalle técnico y visual, con dirección de fotografía, edición y mezcla que refuerzan la experiencia inmersiva.
Significado cultural
La propuesta de Bullet Ballet no solo se inscribe en la tradición alternativa mexicana, sino que aporta una lectura distinta: la frontera como laboratorio de sonidos que dialogan con la memoria, la herida y la resistencia. Hora Común, al documentar estas atmósferas, se convierte en un archivo vivo de la música emergente latinoamericana.
La entrevista
«Bullet Ballet nació en pleno contexto pandémico, un periodo marcado por la incertidumbre y la reconfiguración de la industria musical. ¿Cómo fue para ustedes surgir en medio de este escenario complejo y qué aprendizajes les dejó ese inicio atípico?»
Héctor Becerra: Básicamente fue la necesidad de crear algo que nos gustara, pero también un espacio para expresar inquietudes sociales y políticas, la problemática de vivir en cuarentena. Sentíamos que había mucho material para canciones y para hacer un movimiento de ese tipo. Así empezó, con esas influencias y con la intención de transformar esa experiencia en música. sin embargo, sí fue un contexto complicado, sobre todo en cuanto a ensayos. En mi caso no lo padecí tanto porque seguí trabajando, pero para otros integrantes fue más difícil. El verdadero cambio llegó cuando empezamos a tocar en vivo, después de las primeras presentaciones en fiestas. Ahí pudimos dar a conocer el proyecto de manera más amplia.

Desde la producción, ¿cómo se concibe Hora Común y su apuesta por transformar espacios cotidianos en escenarios culturales?
David Araiza (producción de Hora Común): Lo principal es entregar un proyecto de calidad a la comunidad y que los artistas se sientan cómodos con el resultado. Hora Común ocurre en un local abandonado de un centro comercial en Ciudad Juárez, una ex mueblería convertida en espacio cultural. Queremos que cada sesión tenga hospitalidad, seguimiento y producción profesional, desde vuelos hasta sonido, para que todos disfruten el proceso.
«El norte del país —y particularmente estados como Chihuahua— se ha distinguido históricamente por impulsar propuestas musicales alternativas e independientes, con un enorme potencial creativo. Bajo ese imaginario que desde otras regiones se tiene sobre lo que emerge de su territorio, ¿qué significa para Bullet Ballet participar en estas sesiones de Hora Común y dialogar con esa tradición sonora fronteriza?
Analaura Fuentes: Es muy valioso que Hora Común abra espacios para artistas locales y nacionales, mostrando que existen joyas musicales fuera de las grandes capitales. La producción es muy completa y profesional, y nos da gusto ser parte de algo que documenta y visibiliza proyectos independientes.
¿Cuáles creen que son las necesidades actuales de la industria musical tras la pandemia y con la llegada de la inteligencia artificial?
Héctor Becerra: Lo ideal sería que la IA no existiera, pero sabemos que va a crecer más. Lo que nos queda es remar contra corriente y ser autogestivos.
Analaura Fuentes: La industria debería dar oportunidad a proyectos que trabajan con propuestas auténticas, no solo por fama o dinero. La IA ya ha generado problemas: conocemos casos de perfiles musicales invadidos por canciones hechas con algoritmos. Eso debería regularse mejor.

David Araiza: La IA es un arma de doble filo. Puede ser herramienta, pero siempre debe complementarse con criterios humanos y artísticos. En Hora Común buscamos mantener la esencia de los proyectos y darles visibilidad, con calidad en la producción pero sin perder lo humano.
«¿Qué expectativas tienen respecto a iniciativas como Hora Común en el mediano plazo, y cómo imaginan que puedan generar un impacto positivo tanto en la escena musical de México como en la de Latinoamérica?»
Héctor Becerra: Que más gente descubra estas sesiones, que se abran puertas para proyectos independientes y que los oyentes sean más receptivos a propuestas diferentes. Invitamos a todos a escuchar las sesiones, dejar comentarios y críticas constructivas, porque eso nos ayuda a seguir mejorando.



























