Fotograma de la película

El jardín que soñamos es una historia de migrantes, talamontes, autodefensas y mariposas monarca. Participó en la sección Panorama del Festival Internacional de Cine de Berlín. La película trata de una familia haitiana reclutada por un grupo de talamontes en las montañas de Michoacán.

Sinopsis: El filme relata la historia de una familia haitiana de migrantes, quienes en su paso por México y en la búsqueda de una vida mejor se asientan en lo profundo del bosque por la necesidad de un trabajo para tener dinero, quedando inmersos en la tala ilegal que afecta la región. Es la primera película filmada en criollo haitiano y español,

La película está muy bien lograda y también ha sido seleccionada para competir por la Biznaga de Oro en la 29 edición del Festival de Málaga de cine español, a punto de iniciar este próximo 6 de marzo.

Un día después de su exitoso estreno mundial, en el Zoo Palast de Berlín, donde la película fue muy bien recibida por el público, tuve la oportunidad de entrevistar a Joaquín del Paso, director de El jardín que soñamos. Esto fue lo que nos dijo.

El director Fernando del Paso en la Berlinale 2026. Foto: Eduardo Aragón

La entrevista

¿Cómo te sentiste ayer? ¿Cómo te fue? ¿Cuáles son tus primeras impresiones? 

Joaquín: Pues estrenar una película siempre es una situación muy intensa. Después de muchos años de trabajar en una película, por fin estrenarla, que se vea, que haya un público, es un poco un shock, la verdad. Pero me quedé con una gran satisfacción al ver la calidad de la película, al ver la calidad del trabajo que hice y a pesar de que estoy cansado, estoy muy satisfecho; y la reacción del público fue muy bonita, muy conmovedora. 

Tocas varios temas complejos de México, de una manera sutil, yo creo que para que el espectador no pierda la atención en el foco principal de la historia, pero aún así requiere un proceso de documentación. ¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo fue que te metiste en los puntos estratégicos, digamos, de la historia, como las autodefensas o como la situación de la migración?

Joaquín: Fíjate que viajando. Parte de mi proceso siempre empieza por buscar las locaciones de la película. O sea, hay ocasiones que busco locaciones todavía sin tener un guion, simplemente buscando un lugar o una idea de un lugar o una colección de lugares. En este caso fue explorar los bosques de Michoacán y del Estado de México e irme acercando poco a poco a las zonas devastadas por la tala ilegal, a las zonas de aprovechamiento forestal autorizado. Como metiéndome al mundo del bosque y de la tala es cuando empecé a darme cuenta de la magnitud del problema y de la complejidad del problema. Entonces, digamos, el punto central que es el lugar donde ocurre la película, ese ocurrió a través de una exploración de muchos meses dentro de ese lugar y las comunidades y los conflictos de ellos. Y al mismo tiempo, en la Ciudad de México, empezó a sentirse muy fuerte el flujo de migrantes haitianos cuando Estados Unidos cerró sus fronteras en la pandemia y los habitantes de la Ciudad de México nos dimos cuenta de la cantidad de gente de Haití que está intentando llegar a Estados Unidos a través de México. Entonces, yo uní estos dos temas como un un posible escenario, un posible futuro donde los migrantes pues… Bueno, ni siquiera tan posible porque ya se empezaba a escuchar que los migrantes terminaban reclutados por el crimen organizado. Entonces, uní estos dos problemas. 

Hay unas escenas (de tala de árboles), muy buenas, que le dan mucho realismo a la película, donde se ve más o menos cómo opera un grupo de estos en Michoacán (talamontes) ¿Cómo hiciste para filmar esta parte, tuviste que pedir algún tipo de licencia o cómo fue? 

Joaquín: Nosotros filmamos en unas zonas de aprovechamiento forestal autorizado, que disfrazamos o maquillamos como ilegales, pero realmente fue gracias a las comunidades que manejan la madera y que tienen un permiso y que trabajan en la reforestación y en hacer un ciclo sustentable de aprovechamiento forestal. Fue gracias a ellas que pudimos filmar el acto de cortar árboles. Que en realidad no hay una diferencia entre hacerlo legal o ilegalmente, el procedimiento es exactamente el mismo, simplemente el fin es diferente. Entonces, filmamos en zonas de aprovechamiento forestal autorizadas y sabiendo que iban a ser retratadas como ilegales en la gente. 

Tras la presentación de la película en Berlinale 2026. Foto: Eduardo Aragón

Me gustaría saber cómo fue el proceso de selección de actores, ¿cómo los conociste, cómo llegaron a ti o cómo llegaste a ellos? 

Joaquín: Nehemie (Bastien), la actriz principal, la conocí a través de una película haitiana que estuvo en Cannes, que se llama Freda. Y yo la vi ahí y desde ahí como que me impactó, su forma de ser, siempre la tuve en la mente. Y ella fue como el motor, el punto pivotal del casting. Yo sabía que ella era la madre, entonces a partir de ella, pues hicimos mucho casting en México buscando actores que completaran la familia y así apareció Faustin (Pierre), que él era maestro de francés cuando hizo la película, ahora se está dedicando a la actuación. Las niñas fueron un descubrimiento a través de estos castings, a veces eran las hijas de las personas que iban a ser casting y poco a poco fuimos encontrando estas joyas, que son ellas. 

¿Son debutantes, tanto el chico como las dos niñas?

Joaquín: Sí.

¿Cómo fue el trabajo con ellos, con los actores? 

Joaquín: Pues el idioma fue algo complejo porque yo no hablo francés. Faustin sí habla español, pero los demás hablan francés. Entonces, el proceso de entender, no solo de que no habían actuado nunca, sino generar una atmósfera de familia, requirió muchos ensayos y mucha unión, que tuvimos que fomentar antes del rodaje. Una vez que ya logramos unirlos desde un lugar como de la ternura y de la familia, pues ya fue más fácil dirigirlos. 

¿Y el actor que hace Toño? 

Joaquín: Él es local. Vive en Amanalco, en el Estado de México y es un hombre de sierra y de montaña y la gente ahí tiene la piel muy gruesa. Todos los hombres que trabajan en estas condiciones y en estos lugares son personas muy fuertes, diría yo.

Dentro de todos los temas relevantes que tocas, uno que me parece muy interesante es el de las autodefensas ¿Cambió tu idea respecto de las autodefensas después de este tiempo de convivencia con las comunidades? ¿Cómo ves tú este fenómeno que está sucediendo en México? 

Joaquín: Uno de los temas de la película es que todos están en contra de todos, ¿sabes? Las autodefensas están cuidando sus objetivos; los talamontes, sus objetivos; la familia está intentando sobrevivir ante todas estas como amenazas externas; el bosque también está, digamos, resintiendo, todo eso. Entonces, es como un tablero donde todos están jugando en contra de todos. Las autodefensas, como es sabido, pues, es como el origen de muchísimos movimientos, el origen es fuerte y es muy noble que es defender el territorio, pero en algunas situaciones ese poder que se adquiere al superar al Estado también trae casos de corrupción y autoritarismo. Yo quería mostrarlo desde un lugar donde existieran las dos cosas: una necesidad de proteger el territorio, pero también de gente que está aprovechándose de la situación.

Hay en particular una escena que me llamó la atención, que fue cuando el personaje de Toño hace como un pequeño monólogo respecto a que nosotros, la sociedad, también somos un poco hipócritas respecto de que, de alguna manera, quizás, superficialmente criticamos las cosas, pero al final no estamos tomando acciones directas respecto de cómo mejorarlas. ¿Tú cómo quisiste meter ese mensaje, es decir, qué fue lo que pensaste para incorporar esta parte?

Joaquín: Yo quería quitarle a Toño el carácter de ser un malo arquetípico; intentar encontrarle las razones detrás de por qué vive esa vida y por qué esta gente vive esa vida al borde de la ilegalidad, o más bien, en la ilegalidad. Siento que las circunstancias nos llevan como personas a hacer diferentes cosas y hay gente que terminó haciendo ese trabajo porque no había, mucho, otra opción, ¿no? Y, entonces, quise generar, digamos, como una duda sobre el aspecto moral de cortar un árbol y sobre por qué ellos serían catalogados como gente mala cuando las circunstancias los llevaron a hacer eso. No viene desde un lugar de malicia, sino de un lugar de necesidad y de que esa es su posición en el mundo. La madera que utilizamos día a día, pues, generalmente nos rodea, viene de estos lugares y este tipo de gente es la gente que la corta. Y hay veces que la madera que nos llega también viene de recursos ilegales. Entonces, quise mostrarlo desde un lugar, como tú dices, ambiguo y mostrando dos caras de la moneda. 

¿Cuál fue tu proceso para llegar a Berlín? Es decir, yo sé que hace 10 años estuviste aquí, que ya tienes, digamos, el camino más o menos conocido, pero aún así siempre es un gran reconocimiento estar en Berlín.

Joaquín: La película, por diferentes razones, no la tuve terminada; a pesar de que filmé en el 2024, me tomó mucho tiempo cerrar la edición. La edición de esta película duró mucho tiempo y los procesos de postproducción fueron muy lentos. Entonces, nunca supe exactamente en qué momento yo iba a tenerla lista; y por fin mandé una copia a Berlín, casi terminada, por ahí de noviembre. Y como cualquier persona que manda una película a un festival, pues, tuve que esperar a que la vieran y la espera fue muy larga; y apenas a inicios de enero me avisaron que querían invitar la película. No tuve duda de que era el escenario perfecto para la película. 

Tras la presentación de la película en Berlinale 2026. Foto: Eduardo Aragón

¿Qué sigue? ¿Ya tienes más o menos visualizado un camino a seguir, algún estreno en México? ¿Algún otro festival europeo?

Joaquín: Yo espero que la película viaje. Ojalá mucho. Viaje durante todo el año para que se vea en otros países. Ojalá se estrene comercialmente en otros países. Y en México estamos esperándonos al último trimestre del año para estrenarla, tanto en festivales mexicanos, como en salas comerciales. 

Viene una ley de cinematografía nueva. Si tuviéramos que hacer como una carta a Santa Claus, desde la parte del cineasta, ¿qué te gustaría que incluyera esa ley? ¿Cuál sería una buena ley que ayudara a la parte creativa del cine mexicano? 

Joaquín: Yo siento que los límites presupuestales de las películas, sobre todo en cineastas que vamos agarrando cada vez más experiencia, más reconocimiento y más trayectoria, nos limitan, la verdad; porque las ideas que uno va haciendo a través del tiempo van creciendo de tamaño. Sí, básicamente yo diría que el reconocimiento a la trayectoria fuera acompañada con una libertad de tener presupuestos más grandes y poder hacer películas que tengan más impacto y más alcanza a los espectadores. 

La cuestión de la distribución. Creo que es difícil que una película de cine independiente, de cine de autor, llegue a estar en una sala como cualquier otra, ¿tú crees que haya alguna solución a este tema de la distribución? 

Joaquín: Siento que, en el caso del cine mexicano, si el gobierno apoyara a los distribuidores internacionales con un estímulo para que el cine mexicano se estrene en otros países, creo que el cine mexicano se vería mucho más. [Como] el caso de las películas europeas [donde] los distribuidores obtienen fondos por distribuir cine europeo. Yo siento que el gobierno mexicano debería de dar incentivos a los distribuidores internacionales que quieren exhibir cine mexicano y que tal vez les ayuden a bajar sus costos.

Rueda de prensa en Berlinale 2026

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