Desde hace unos años, suelo leer en Navidad o Semana Santa obras alrededor de la figura de Jesús de corte histórico, incluso con aproximaciones antropológicas ante el mito. Me había causado gracia creer que esta vez no había seguido mi propia tradición al elegir las lecturas decembrinas, pensando que me fui a un plano opuesto con una trama que abarca la historia rusa y la ucraniana desde poco antes de mediados del siglo XX, incluyendo también el final de siglo con la guerra de los Balcanes, todo ello de la mano de Limónov, pues decidí conocer a Emmanuel Carrére a través de esta biografía novelada.

Y resulta que me he encontrado con curiosos paralelismos, pues la historia de Eduard Limónov me lleva a recorrer la figura del héroe, como se puede leer la historia de Jesús, pero en el caso de Limónov, a diferencia de Jesús, nadie le crucifica a tiempo para volverlo trascendente, de allí que sea la historia de un héroe fracasado, no un antihéroe, sino un héroe fracasado, a quien su fama como literato, su historia de vida que supera muchas ficciones y ser una figura reconocida en la Rusia poscomunista, no le son suficientes para estar a la altura del héroe total.

Emmanuel Carrére y Limónov. Fuente de imagen: redes sociales

El recorrido del héroe está ahí: la huida de la casa familiar, de la patria, el exilio, el amor, la lealtad, el Nuevo Mundo, los grandes planes derribados uno a uno, el tocar fondo en los más bajos fondos neoyorkinos, la vuelta a la Vieja Europa, a la Rusia poscomunista, el ascenso político, el viaje iniciático, el dominio del cuerpo y de la mente, las acusaciones de terrorismo bajo el gobierno de Putin, el encarcelamiento, los reflectores y el apagón de ellos. En la historia de vida de Limónov, además, pienso que podemos ver representado el ocaso insulso que significa el siglo XXI en todas sus dimensiones y la luz de bengala que fue todo el siglo XX.

También me he preguntado, ¿qué figuras así tenemos las mujeres? ¿O qué tipo de heroínas nos han construido socialmente? ¿Cuáles vamos ahora a ir construyendo nosotras por nosotras mismas? ¿Qué elementos vamos a elegir? ¿Serán iguales a los de los héroes masculinos, análogos, opuestos? ¿Lograremos alejarnos de los tentáculos del coaching que está saturando los ideales de tantas mujeres?

Ahora inicio otra novela, otra especie de biografía novelada: ‘Los valientes están solos’, de Roberto Saviano, que arranca en el mismo año de la de Limónov: 1943, pero esta, en Italia, en Corleone, luego en Palermo, luego no sé aún dónde más. Otro tipo de héroe, Giovanni Falcone, me acompañará en lo que parece ser mi tradición decembrina camuflada.  

Eduard Limónov. Fuente de imagen: Fusilerías

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