María Galindo en FIL 2022. Foto: Lucía Ges

El pasado viernes 2 diciembre, con una sala abarrotada, arrancó la presentación de Feminismo bastardo, de María Galindo, en la Feria Internacional del libro de Guadalajara, a cargo de Socorro Venegas (editora), quien comienza con una semblanza de censuras de María Galindo. Y agrega: en la obra de María hay ética, hay utopía, no es ideología.

María propone un pacto ético, habla de un feminismo intuitivo, porque tantas veces se es feminista no porque te enseñan feminismo, sino que nace del entorno, de esa lucha que te muestra tu propia madre, ese inicio espontáneo en la lucha por la despatriarcalización de la sociedad.

Socorro Venegas (editora). Foto: Lucía Ges

Por su parte, Raquel Gutiérrez, presentadora del libro y amiga de María, señala la fertilidad de su insolencia. Menciona que esa insolencia es fructífera porque trasciende el odio. Recupera el gozo. «Esta obra de María, sin ser académica, es terriblemente seria. Apela a la recuperación de la lucha», dice Raquel.

Raquel, como académica, coincide con María en la esterilidad de la academia, e indica que tampoco las ONG están respondiendo. Subraya lo dicho por María, quien repudia las alianzas ideológicas no discutidas.

Por otra parte, también menciona que ya no podemos seguir hablando en clave victimista, porque es un lugar estéril cuando lo administran otros. Sin embargo, «mi discrepancia con María es esto de la utopía. Yo apelo a coordenadas, a mapas, coordenadas de navegación, y para mí, eso es la obra de María», concluye Raquel.

Raquel Gutiérrez. Foto: Lucía Ges

María irrumpe en la presentación con la potencia que le caracteriza. Toma pintura roja y pinta sus brazos y muslos, a la par que se sube a la mesa para hacer su presentación, pues dice que con el poco tiempo que le presta la FIL lo mínimo que puede hacer es subirse a la mesa. Y comienza explicando: «Me presentaré ante ustedes como una No-Mujer. Como les he dicho a los policías en cada una de las intervenciones en que me han detenido: Qué no soy mujer, no hay problema, amigo, quédate con tu categoría, pues todos los feminismos nos hemos encargado de impugnar las categorizaciones de mujer que han hecho».

«Este es un libro escrito desde la lucha, la calle, lejos de la institucionalidad, lejos del curriculum de profesora. Pero eso no le quita ser un libro de teoría feminista». (María Galindo)

María Galindo. Foto: Lucía Ges

Cuando las académicas vienen y nos llaman activistas, y dejamos que extraigan nuestras propuestas, nos están quitando la posibilidad de que estas sean asumidas como pensamiento profundo, le quitan ese poder a la lucha.

El feminismo intuitivo es una de las propuestas más entrañables de este libro, porque es una categoría inaprehensible, inapropiable. No se lo pueden apropiar para agregarlo a ningún capital simbólico. Es masivo, potente; no es un feminismo débil, pues cuestiona la domesticación y sometimiento de las mujeres.

Este libro no está escrito en español, ni en castellano, está escrito en boliviano, porque no existe Hispanoamérica, pero les aseguro que le van a entender o les devuelvo su dinero. (María Galindo)

Foto: Lucía Ges

Somos una masa en sublevación que solo necesita un hilo invisible para ser.  No pierdan el tiempo en la tecnocracia del feminismo porque eso está sometido al neoliberalismo. ¿Tú te comerías una comida caducada? Pues entonces no te comas una política caducada, porque te va a dar inflamación, no te va a dejar pensar. Abandonemos el Estado – Centrista. La despatriarcalización propone romper con una política patriarcal fragmentadora.

Foto: Lucía Ges
Foto: Lucía Ges

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