Foto: Lucía Ges

Jaramar, regresó al Conjunto Santander la noche del sábado, donde presentó en concierto su nuevo disco Todas las naves del mundo. Un concierto íntimo y cálido desde el primer minuto en que salió al escenario. Con esa voz única que la caracteriza, hizo vibrar al público con cada una de sus canciones. La presencia que tiene Jaramar envuelve cada recinto en el que se planta de forma tan natural, haciendo suyo cada espacio, estableciendo una conexión con su público casi de forma inmediata mientras va develando una a una el contexto de sus canciones, el trasfondo de sus interpretaciones.

Foto: Lucía Ges

Todas Las Naves del Mundo es un trabajo discográfico que refleja y sintetiza la búsqueda artística de Jaramar y recoge un repertorio impregnado de un lenguaje en el que convergen muchas de las músicas que han llenado sus oídos: una fusión de colores y texturas con pasaportes diversos, difícil de clasificar, pero que suena a ella. En el escenario la acompañaron los músicos: Luis Javier Ochoa en el ensamble de guitarra, en el violín estuvo Alex Fernández, en el contrabajo Carlos Sánchez y en la batería Luciano Sánchez.

Foto: Lucía Ges

Jaramar es cantante y artista multidisciplinaria. Como solista cuenta con 30 años de trayectoria profesional. A lo largo de su carrera ha presentado su trabajo en los principales escenarios mexicanos, así como en recintos de diferentes países de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos.  Con su proyecto personal ha grabado 16 álbumes. El Hilo Invisible con el Cuarteto Latinoamericano fue ganador del Latin Grammy 2016 como mejor disco de música clásica. Ha colaborado en proyectos multidisciplinarios con artistas plásticos, cineastas y bailarines. 

Foto: Lucía Ges

Todas las naves del mundo es una producción musical que no cesa de generar emociones, sin duda es una experiencia que se queda en la memoria para la posteridad. El goce con el que Jaramar hace suyo el escenario es un vaivén constante. Ese guiño con la audiencia, los pequeños detalles que adornan el escenario, sus movimientos, los gestos, la sintonía natural con cada uno de los músicos que la acompaña convirtió la velada de este sábado en una noche sin igual.

Foto: Lucía Ges
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