La explicación que defienden algunos teóricos cuando afirman que el arte es el producto de una memoria colectiva, pero no de un grupo social sino de toda la humanidad, parece una más de tantas ideas sobre el origen del arte que carecen de una justificación racional y que no reciben las críticas que merecen (arte es lo que llamamos arte; el arte no existe, solo hay obras de arte…).
Pudiera parecer que esos teóricos fueran en la dirección adecuada, pero en sentido contrario, lo que, igualmente, significaría que no han encontrado la respuesta correcta. Solo como intuición no justificable sería aceptable esa propuesta. Se diría que, en lugar de presentar una argumentación irracional (no lógica) como han hecho tantos filósofos, recurren a una explicación mágica, que sería difícil de conocer y de explicar.

Creo que sería suficiente para refutar esa tesis preguntar cómo se puede aplicar la memoria universal a las primeras creaciones artísticas, ya que “memoria” significa tener un conocimiento adquirido anteriormente. Esa hipótesis tampoco explicaría las sucesivas manifestaciones, porque, condicionados por la memoria, los hombres harían siempre las mismas formas, sin presentar cambios en cada época. Pero, en todo caso ¿De qué forma la memoria colectiva podría crear el arte?
La explicación a la teoría del arte empieza por aceptar la explicación del mundo; a saber, que, en el mundo, no solo existen la energía, la materia, el espacio y el tiempo.

Si el hombre es un ser creado con materia, con vida, con inteligencia y con consciencia de sí mismo (pues es la cualidad que nos permite filosofar, a diferencia de otros seres vivos que no lo hacen aunque tengan inteligencia), hemos de entender que no es el hombre quien los produce sino que este es producido por ellos. El hombre es otro más de tantos “objetos” del mundo, pero, cuando nos hablan de la vida humana, parece que, algunos, entienden que esta es un efecto y no causa de la existencia del hombre.

Siendo los seres humanos intrínsecamente iguales, responderemos, ante las mismas situaciones, de la misma forma. Por ello, es completamente erróneo hablar de una memoria universal colectiva aplicable al origen de la creación artística, pues lo que hay y lo que produce resultados iguales es tener una misma naturaleza con una “inteligencia común” que lleva a los hombres a dar las mismas o similares respuestas ante los mismos problemas.
[1] Nota: Imagen de Wikipedia, El Hechicero de la cueva de Los Tres Hermanos. Boceto del dibujo de Breuil. Fotografía. Wellcome M0008769 – link. Coloreada en rojo.



























