La exposición colectiva Sonoras se inauguró el pasado jueves 30 de abril de 2026 a las 19:00 horas en el MUSA Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, estará abierta al público hasta el 02 de agosto 2026. El proyecto aborda el papel de las mujeres en la construcción musical desde distintos enfoques, a partir de materiales que permiten revisar su presencia en diversas etapas y contextos. Realizada en colaboración con la Feria Internacional de la Música de Guadalajara (FIM GDL), la muestra reúne el trabajo de cerca de 40 participantes y presenta archivos personales, fotografías, instalación sonora, testimonios, obra pictórica e instrumentos. A través de estos elementos, la exposición articula documentos, sonidos e imágenes que permiten acercarse a distintas formas de creación, memoria y registro musical.
Curada por Regina Dorantes, Catalina Gil y Miriam Limón, Sonoras organiza su recorrido a partir de materiales que provienen tanto del ámbito personal como del colectivo, con el objetivo de mostrar procesos, trayectorias y experiencias vinculadas a la música. La selección incluye discos, carteles, partituras, notas de prensa y otros soportes que invitan a la interacción y al reconocimiento de estas prácticas. “La música no es en este caso un producto terminado, sino un punto de partida para entender procesos relacionados con el cuerpo, la memoria y el movimiento”, dice Regina Dorantes sobre el enfoque de la exposición. A partir de esta disposición, la muestra propone un recorrido que permite identificar continuidades, cruces y transformaciones dentro de un amplio espectro de experiencias musicales, desde lo local hasta lo global.

La entrevista
Primero quiero que me platiquen sobre la visión de ambas respecto a seguir insistiendo en visibilizar a las mujeres en todas las artes, y en este sentido en la música. ¿Cuál es la importancia de este tipo de proyectos?
Ana Paula: Visibilizar a las mujeres en la música y en el arte sonoro es un gran tema. Yo creo que es un trabajo que tenemos que estar haciendo todos los días. Considero que lo tenemos que hacer todas las personas, pero sobre todo nosotras, que somos las que estamos en la misma visibilización o invisibilización. Sucede algo: el arte sonoro es un gremio que estuvo creado y gestionado por hombres durante muchos años. Yo empecé a aprenderlo en Ciudad de México, en contacto con personas allá, y cuando llegué a Guadalajara me encontré con el Laboratorio Sensorial, que lo llevaban Andrés Aguilar, Javier Aragón-Dirac, Yair López e Israel Martínez. Me fui metiendo como la humedad a cualquier pulso. Después hice mi carrera como artista sonora y me di cuenta de que en Guadalajara era de las pioneras, de las primeras mujeres haciendo esto.
A la fecha me da muchísima alegría, porque creo que es un campo lleno de feminidad, de ternura, de cursilería. Llegamos y lo abarcamos con toda nuestra forma de hacer las cosas. Lo chido es que también las mismas mujeres estamos creando espacios de distribución, de difusión, de generación de conocimiento. Me parece que es una tarea de todos los días, sobre todo que nosotras podemos estar llevándola. Necesitamos personas como las tres curadoras que hicieron esta expo, mujeres que dediquen una intención específica. Seguro han oído esta queja de “¿por qué se quejan y luego hacen una expo solo las mujeres? Eso es machismo inverso”. No, para nada. Eso se llama equilibrio. Tantísimo tiempo solo mostrando hombres y sigue pasando. Entonces se necesitan estos espacios específicos para nosotras. Una vez me invitaron a dar un taller y dije: “sí, lo doy, pero solo mujeres”. Me llovieron críticas, hombres súper enojados. Pero ni modo, a veces se tienen que hacer estos momentos equilibrantes también.
Miriam: Complementando lo que comenta Ana Paula, justamente la tarea de este ejercicio curatorial era mostrar la presencia de las mujeres en la música, un arte que nos atraviesa a todos. Desde el vientre materno, la rítmica del corazón de nuestra madre nos acompaña como un elemento musical. La presencia de las mujeres haciendo música y trabajando en la música tiene muchos años existiendo, pero no era tan visible. Es una cuestión histórica y cultural. La exposición refleja, a través del archivo, que existían estas mujeres en la ciudad. Por ejemplo, presentamos fotografías de un coro de Guadalajara donde el grupo de mujeres era sumamente nutrido. Siempre han estado presentes, pero no han sido nombradas ni visibilizadas.
Como dice Ana Paula, esto se abre a través de proyectos generados por hombres, y las mujeres nos metemos porque queremos estar ahí. El trabajo de las mujeres en la música ha sido constante, con muchas exponentes trabajando sin descanso desde adolescentes. Queremos mostrar que son muchas, porque normalmente se quedan tras bambalinas. Los hombres destacan en una industria compleja, pero ellas también han sido compositoras, instrumentistas, intérpretes, investigadoras. La exposición plantea visibilizar esto a través de diferentes disciplinas: arte sonoro, medios plásticos, archivo, pintura, escultura, gráfica y música.
¿Cuál es el desafío más grande en la curaduría, considerando que se decidió trabajar con diversos materiales y exponentes?
Miriam: La curaduría fue un ejercicio complejo, un gran reto. Algo que mostró este trabajo es que las mujeres estamos dispuestas a colaborar y hacer redes. Fue maravilloso encontrar siempre mujeres dispuestas a mostrar su trabajo y compartirlo con el público. Algunas no estaban acostumbradas a trabajar en museos, era la primera vez que presentaban su trabajo en un espacio así. Su espacio común es el escenario, y las llevamos a una plataforma diferente. Fue algo lleno de emoción y colaboración. Dividimos la investigación en cuatro núcleos. Queríamos representar no solo la música, sino también otras disciplinas. No queríamos que fueran solo audios con canciones. Trabajamos con archivo, conexiones con proyectos, sinergias con distintos géneros musicales y visiones. Las limitantes fueron el tiempo y los espacios. La sala nos acota espacialmente. Encontramos proyectos maravillosos que no pudieron entrar, lo que nos da pie a pensar en un volumen dos. Nos damos cuenta de que hay muchas mujeres trabajando en este arte que cruza todas las disciplinas, y nos toca nombrarlas y hacerlas visibles consumiendo sus materiales, yendo a sus exposiciones y conciertos.
Ana Paula: Una observación que me parece muy chida es que aunque la exposición deriva de la FIM, que es meramente música, se consideró el sonido en todas sus vertientes. Eso es una apertura hiper contemporánea para entender lo que es musical. Miriam y yo empezamos a hablar desde noviembre del año pasado. La primera idea era llevar una instalación con cerámica, movimiento y sonido. Después consideramos otras piezas, como mi proyecto Toponimia, que habla sobre localidades, voz y memoria del territorio. La voz hablada como instrumento, aquello que se repite como el nombre de un lugar, como un sonido que genera memoria y huella en el paisaje.
Entiendo que también hay un cruce generacional entre las expositoras. ¿Hubo alguna dificultad con esto?
Miriam: Queríamos escapar de una curaduría cronológica, pero sí hablar de las que nos preceden. Tenemos un archivo de 1930 que muestra mujeres que estudiaron música y después dejaron la profesión por el matrimonio. Es una historia que se repite: abuelas o tías que estudiaron piano y luego solo dieron clases en casa. También incluimos a Sheila Ríos, que tuvo uno de los primeros grupos de rock de mujeres en Guadalajara, Carmín, y sigue trabajando con distintos géneros. Y tenemos exponentes jóvenes que trabajan en un contexto globalizado, con redes sociales y una industria musical enorme. Queríamos mostrar estas visiones distintas.
Ana Paula: Mi abuela paterna fue pianista de la Filarmónica de Guadalajara. Intentamos incluir algo de ella, pero no encontramos suficiente material. Es la misma historia de muchas mujeres cuya profesión se cruzó con la maternidad.

Artistas participantes en la exposición: Ana Paula Santana, Ana Ramos, Berenice Einung, Chantal Carrillo, Colectiva Tsunami, Concha Michel, Consuelo Velázquez, Emilia Gálvez, Isa Carrillo, Janine Jop, Julieta Marón, Karina Cabrera, Kuka Navarro, La Puga María, Lourdes Bonales, Mari Carmen Camarena, María Arcadia, María de Jesús Barba García, María Centeno, María Guadalupe Camacho, Mariana Motoko, Majo Petersen, Mariana San Nicolás Leyva, Marisol Jiménez, Marita Terríquez, Patricia “Pilla” R., Paula Islas, Sara Valenzuela, Sheila Ríos, Sofía Carrillo, Sofía López (Sofish), Sofía Orozco, Sofía Trejo, Sol Talamantes, Tere Estrada, Valeria Estrella y Viviana Martínez. Sonoras se presentó en la Sala 1, planta baja del MUSA. Los horarios de visita son de martes a sábado, de 10:00 a 18:00 horas, y domingo de 10:00 a 15:00 horas.


























