En estas fechas de incertidumbre y Armagedón nuclear resta preguntar qué sucede con la humanidad y qué porvenir depara. El mundo del planeta de los simios parece devenir con certeza. Cada día cuenta.
Aún queda esperanza. La humanidad avanza, el progreso es innegable; la especie prevalecerá, sin duda. Como muestra de botón consta la actual misión espacial Artemis II de la NASA donde el hombre regresó a la Luna, cinco décadas después. Artemis II logro visualizar el lado oscuro de la luna. Una misión de exploración con miras a la colonización futura. La Luna primero, después Marte luego el Éxodo.
Los astronautas de Artemis II volaron la nave espacial Orion, llamada Integrity, más lejos de la Tierra que cualquier otro ser humano antes. El “odómetro” de Integrity marcó 694,481 millas, es decir, un poco más de 1.1 millones de kilómetros. El éxito de la misión permitirá continuar con los vuelos tripulados a la superficie de la Luna mediante el programa Artemis.
Al sexto día de vuelo, los astronautas transmitieron datos a los científicos de la NASA en tiempo real y trajeron de vuelta fotografías, videos y notas de voz que nutrirán el programa Artemis por años venideros. Al décimo día, Integrity ingresó a la atmósfera de la Tierra a una velocidad 35 veces superior a la velocidad del sonido. El descenso alcanzó una temperatura de 5,000 grados Fahrenheit (2,700 °C), lo que hizo perder la comunicación por más de seis minutos.
El furor por Artemis II hace recordar un evento poco comentado en la actualidad. Un evento único musical, un evento sin igual, un viaje interestelar al futuro, un mensaje cósmico de esperanza en la humanidad. El músico y visionario francés, Jean Michel Jarre, pionero del genero electrónico e industrial, brindó un concierto para la posteridad en los Estados Unidos. Un evento histórico y monumental: Rendez-vous Houston: A City in Concert.
El 5 de abril de 1986, en el centro de Houston, como celebración del 150 aniversario de la ciudad y del 25 aniversario de NASA, el francófono usó el propio skyline de Houston como escenario. Los rascacielos sirvieron como pantallas para proyecciones de luz y láser, acompañadas por fuegos artificiales y una producción temática sobre la humanidad y la conquista espacial.
En particular, el concierto fue significativo porque ocurrió pocos meses después del desastre del Challenger, transbordador que explotó el 28 de enero de ese año, y en el que murió Ron McNair, amigo cercano de Jarre, quien iba a participar tocando el saxofón “desde el espacio”.
Rendez-vous Houston es considerado uno de los conciertos más ambiciosos de la historia por su escala, la dimensión escénica, la producción, luces y pirotecnia. Un evento gratuito que congregó a más de 1.3 millones de personas. Para entonces, en los Estados Unidos se conocían, por mucho, grandes espectáculos de bandas como Pink Floyd, Kiss, Iron Maiden; sin embargo, Jarre demostró que la electrónica no solo era un género experimental sino era también profunda y poética, podía llenar una ciudad entera de emoción, asombro y esperanza. La electrónica en modalidad humanista.
Entre máquinas, sintetizadores y un arpa laser, el francés ofreció una entrega poderosa en solitario, conmemoró a la NASA y conmovió a la capital de la tecnología espacial. Sería el espectáculo más grande de luz y laser en los Estados Unidos.
Para efectos del presente artículo, consulté a mi primo Mike Monroe su remembranza del concierto al cual asistió. “La ciudad estaba completamente paralizada en el lado oeste. Ya no había estacionamiento, así que todo el mundo simplemente apagó su auto y caminó hacia Memorial Drive. El sonido estaba en todas partes; no podías definir de dónde venía, simplemente estaba ahí. No hubo drama; fue genial ver a la gente llevándose bien. El espectáculo fue increíble. Los fuegos artificiales «goteaban» por los costados de los edificios del centro. El jefe de bomberos intentó detener los fuegos artificiales, pero ninguno de los trabajadores entendía inglés, solo hablaban francés. Fue una locura ver a la ciudad en punto muerto. Las carreteras tardaron tres horas en despejarse después del show”.
Para la NASA, el concierto fue un tipo de tributo y unión entre la exploración espacial y la música. No lo consideró sólo como un evento artístico aislado, sino como un acto de gran simbolismo para la comunidad espacial. Después de la tragedia del Challenger hubo quienes pidieron su cancelación, pero NASA decidió que el concierto debía celebrarse y servir como homenaje póstumo a los siete astronautas caídos.
Houston 1986 no fue solo un hito de Jean Michel Jarre; fue una de las grandes muestras de que la música electrónica podía ser referente mundial. Un evento musical que dejó manifiesto que la carrera espacial es pieza clave en el destino de la humanidad.
En la discografía del francés, Rendez-vous Houston representó un parteaguas en su carrera musical. Siempre visionario, el lionés quebró las barreras entre Oriente y Occidente. En 1981, fue invitado por el gobierno chino para realizar cinco conciertos en lo que entonces era considerado un país cerrado a lo internacional. El músico compuso siete piezas nuevas para dichas presentaciones, iban desde lo electrónico y lo ambiental hasta la música tradicional china. El resultado sería el disco Conciertos en China (Concerts in China).
Unos 500 millones de chinos escucharon los conciertos en directo por la radio, siendo Jarre el primer músico occidental invitado oficialmente; actuó en la China de la era inmediata posterior a Mao Tse Tung.
En continuidad a los conciertos de China y Estados Unidos, Jarre continuaría brindando conciertos-ciudad en todo el mundo. Siguieron eventos masivos similares en Londres, Moscú, Atenas, Cairo, Okinawa, Riyadh, Sevilla, y tantos más.
En 1991, se anunció que Jarre tocaría en Teotihuacán, México, durante el eclipse solar del 11 de julio. La noticia causó gran expectación. De entrada, surgieron tensiones con autoridades y sectores locales por el tamaño del proyecto, el costo y el posible daño que significaría a la zona arqueológica; además, hubo quienes se opusieron a que un extranjero tocara en el sitio sagrado. Los problemas logísticos fueron determinantes ya que el equipo sería transportado desde Europa en barco. A final de cuentas el concierto se canceló, de celebrarse, hubiera marcado un hito en la historia de la música electrónica.
En abril de 2026, la NASA es nuevamente motivo de celebración cuarenta años después del concierto de Houston. La Misión Artemis II ya es parte del legado histórico y representa el comienzo de una nueva era de conquista y exploración espacial. La raza humana es exploradora por naturaleza. Jean Michel Jarre es un explorador innato. Ambos hacen pensar que el futuro aún guarda esperanzas.


























