Aunque no tiene mucho que ver, porque son dos obras de estilos (e incluso temáticas) completamente distintos, Así llego la noche me recordó una secuencia de la magnifica película de Oliver Stone, Wall Street, donde el personaje de Michael Douglas, Gordon Gekko, le dice, al joven ambicioso corredor de bolsa interpretado por Charlie Sheen, cuando siente que se ha enamorado de la chica que ha sido enviada sola para manipularlo, algo así como lo siguiente: El amor es una ficción creada por el hombre para evitar el suicidio. Maldito Gordon, o más bien, maldito Oliver, esa frase cambió mi vida para siempre.
¿De que sirve el amor romántico o la amistad? ¿Son sentimientos reales o son ficciones que nuestro inmenso ego necesita para entretenerse? ¿Sirven de algo? ¿Se puede desaparecer del todo? En parte, esas son las preguntas que pretende establecer Así llegó la noche.
La película tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Gijón, evento cinematográfico en el que su director, Ángel Santos, ganó el premio a mejor dirección.
Así llego la noche fue rodada íntegramente en Galicia. Está protagonizada por Denís Gómez (Pablo) y Violeta Gil (Andrea), y trata la historia de un artista, Pablo, que trabaja con cerámica y que establece su taller, temporalmente para preparar una exposición, en una apartada zona rural de la costa gallega. Pablo, busca aislarse de su entorno, nunca se sabe si hay una razón, cortando todo contacto con amigos y familiares. La trama cobra cierta fuerza, casi a la mitad del filme, cuando una antigua amante, Andrea, acude al encuentro con el artista en este apartado lugar, porque al parecer es la única persona que le importa lo suficiente como para mantener comunicación con ella. No obstante, esta visita inesperada provocará la reflexión de Pablo sobre su deseo de aislamiento.

El largometraje de dos horas surge de un corto de 13 minutos, del propio director, con los mismos protagonistas, que se llama Así vendrá la noche. El filme trata de explorar temas como las relaciones de pareja, la necesidad de romper los vínculos con el pasado o la tentación de desaparecer.
La película es en parte contemplativa o no sé como podríamos llamarla, pasarán 20 minutos antes de que surja el primer diálogo, que, en principio, no hacen falta porque lo que trata de representar el director puede ser narrado en las secuencias de imágenes que establece. Quizás el problema se encuentra en que en el resto del metraje, el director no logra enriquecer argumentativamente el conflicto, el debate filosófico que pretende plantear en la película. Sólo al final, en un monólogo de Andrea, se podrá entender cual era el planteamiento central de la historia. Es decir, el problema no es que la película pueda resultar un tanto lenta, porque realmente se disfruta la forma cinematográfica propuesta, sino que divaga y resulta ambigua cuando pretende ser lo contrario.
En Así llego la noche, a partir de un par de “diálogos”, tirando más bien a monólogos, de tipo filosóficos, el director trata de centrar el conflicto de la historia. En ese camino elegido narrativamente toca diversos temas de considerable profundidad, a partir de frases poderosas, pero sin fondo ni desarrollo, eslóganes de tesis que nunca llegan, y que, obviamente, por tales razones, no surten efectos de reflexión y discernimiento en el espectador. Es decir, la película nos dará elementos para plantearnos ciertas preguntas, pero pocas pistas para resolverlas, cuando queda la impresión de que esa era la intención, dar elementos para el discernimiento. Además, existen algunos elementos que sobran, que confunden, que nunca toman sentido y que hacen ver un guion un tanto deficiente e incompleto: una pandilla de delincuentes juveniles, la porcelana china, los procesos de transformación del ser (hornos), el sentido místico del arte, etc.
El largometraje esta muy bien actuado, quizás esa es su mayor virtud. Tiene una buena fotografía y dejará sembradas muchas dudas, lo cual es positivo. Una invitación para la reflexión posterior de la audiencia sobre el amor, la familia, la amistad, la libertad, las ataduras que aparentemente uno mismo se impone, pero que es bastante más complicado que eso, sobre todo en un sistema social y económico como el que tenemos impuesto; para regresar a casa y darle una leída a Sartre.
Así llego la noche llegó a las salas de cine españolas este 30 de abril.
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