El largometraje La habitación de Mariana de Emmanuel Finkiel, protagonizada por la actriz francesa Mélanie Thierry se estrena en cines españoles este 17 de abril. La historia está ambientada en la Ucrania ocupada por los nazis de 1942, y relata el holocausto judío al estilo del Diario de Ana Frank, a través de los ojos de un niño, Hugo, que se esconde en el armario de un burdel, ya que su madre, se lo “encarga” a Mariana (Mélanie Thierry), una meretriz con un misterioso vínculo con la familia judía burguesa a la que pertenecen Hugo y madre.
La película está basada en la novela de Aharon Appelfeld: Flores de sombra, un relato impactante y conmovedor que se inspira en buena parte de sus vivencias de la infancia como superviviente del holocausto judío en el territorio de la actual Ucrania.
Mélanie Thierry, ha sido nominada a los Premios César por su interpretación en este largometraje. Thierry estuvo preparándose durante más dos años, aprendiendo a hablar ucraniano, idioma en el que se ha rodado íntegramente el filme.
Emmanuel Finkiel dijo que: «el libro de Appelfeld toca temas que son muy personales, vinculados a mi propia historia familiar. Mariana es una especie de representación simbólica de la niñera que me crió, pero fue mientras trabajaba en la adaptación que, poco a poco, el personaje central de la novela, el joven Hugo, se fue asemejando al de mi propio padre, un adolescente que se quedó huérfano tras la guerra y marcado para siempre. Para aquel niño de repente surge un sol en la figura de Mariana, una vitalidad. Appelfeld convierte a este personaje en la encarnación misma de la posibilidad de la voluntad de vivir. Y eso es precisamente lo que impulsó mi deseo de hacer esta película: este don que Mariana le lega a este niño, la voluntad de seguir viviendo. Una vía de escape mental«.
La película no es una narración lineal, combina el presente de Hugo no sólo con recuerdos del pasado, remembranzas familiares que sirven para explicar con mayor detalle la circunstancia de Hugo, sino que, además, con alucinaciones que tienen como protagonistas a sus seres más queridos, pequeños diálogos o monólogos que le animan a vencer los miedos inmediatos y seguir aferrándose a la vida. Se enciman recuerdos y alucinaciones, con el presente de Hugo, por lo que el espectador tendrá que estar atento para distinguir unos de otros y no caer en confusión. Esta característica le da un tocó especial a la narración que la hace más dinámica. Lo que sirve de alivio, sobre todo en momentos espesos de la película, en los que parece que se pierde narrativamente hablando.
Resulta difícil entender como después de ser, el pueblo judío, víctima de tanto sufrimiento, permita hoy a sus líderes políticos (sionistas) ejercer tanta crueldad, que por momentos parece incluso mayor a la ejercida contra ellos, en el holocausto palestino, cuyos perpetradores son los que ayer fueron víctimas ¿Será que piensen que al haber sido víctimas de tan crueles hechos estén exentos de cualquier juzgamiento y, más aún, de cualquier gesto humanitario? Más de 64,000 niños muertos según la última estimación de octubre del año pasado, bloqueos para matar de hambre, y tantas cosas más de las que nos iremos enterando, como sucedió con el holocausto judío.
Hay un momento en la película en la que Mariana le dice a Hugo, palabras más, palabras menos, que los nazis, fuera de servicio no hacen tantas barbaridades, volviendo a ser simplemente hombres comunes y corrientes, brutos y calenturientos, como usualmente lo somos. Lo que no puede dejar de recordarnos las conclusiones a las que llegó Hannah Arendt, al cubrir el juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén en 1961 para The New Yorker, determinaciones profundas y controvertidas que tanto dolieron y ofendieron al sionismo de aquel entonces, con el que Hannah siempre guardó distancia.
De dichas conclusiones surgió el libro Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal, donde Arendt concluye que Eichmann no era un monstruo fanático y sádico, sino un funcionario burocrático mediocre, profundamente «normal» y aterradoramente irreflexivo. Su maldad no venía de una intención perversa, sino de la incapacidad de pensar por sí mismo y de cuestionar las órdenes, convirtiéndose en una pieza funcional del engranaje nazi. El mal se vuelve «banal» cuando se despersonaliza y se convierte en una rutina burocrática, despojada de reflexión crítica.
También resulta curioso, el reacomodo geopolítico, en donde hoy israelitas y alemanes resultan aliados. Y como los alemanes no aprendieron nada de su historia, una historia que los ha marcado para siempre, más allá de lo banalizable que pueda ser el mal.
Un episodio que llama poderosamente la atención es cuando se aclara la relación de Mariana con la familia de Hugo o de cómo es que su madre acude a ella. Va aquí una revelación (spoiler dicen los gringos), necesaria para comentar el punto: Resulta que Mariana fue hija de la servidumbre de la familia burguesa a la que pertenece la madre de Hugo; y su hermano, Sigmund, se enamora de Mariana (se enamoran mutuamente), pero el característico clasismo y ostracismo, por no llamarlo racismo, de los judíos más apegados a las directrices de su religión, hace que Mariana sea rechazada por la familia de Sigmund (dio de Hugo) ¿Cómo una criada ucraniana, cristiana y pobre iba a unirse sentimentalmente con el hijo de esta familia judía? Ni aunque Mariana se convirtiera, como a veces sucede en matrimonios judíos, esto sería factible, ya que por su condición de pobre, la relación seguiría siendo imposible.
Hay otra situación relevante que no puedo dejar de mencionar: En los 5 minutos (acumulados) que aparecen los rusos en la película, los ponen peor que a los propios nazis, es decir, peor que a las propias bestias. Los rusos que de una u otra forma liberaron a Europa y fueron fundamentales para la victoria gringo-europea. Hechos que jamás se los han reconocido y que por el contrario, hoy en Europa existe una rusofobia, difícil de explicar racionalmente. Una rusofobia parecida a la que los europeos sienten por los musulmanes o los gringos por los latinos. Ésta es de carácter distinto y generalizada, ser amigo de los rusos no es bien visto en ninguna esfera social, incluso mentes que parecieran tener cierta preparacion sienten el mismo repudio por los rusos que personas más ignorantes, en donde la llama del racismo crece con mayores libertades. Para cerrar el comentario va un dato: 6 millones de judíos murieron en la Segunda Guerra Mundial, 27 millones fueron los rusos que perdieron la vida en el mismo momento histórico, entre ellos 11 millones de soldados combatiendo a los alemanes.
Por último, hay una secuencia en la película, bastante absurda en donde Mariana huye por zonas rurales, por el campo, con vestido de noche y en tacones, se supone que no le dio tiempo de cambiarse, pero tenía días sin ejercer su profesión.
En Francia, La habitación de Mariana ha tenido gran éxito, con más de 200.000 espectadores. La distribuidora Surtsey Films será quien estrene la película en salas de España el 17 de abril de 2026.
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