Fernanda Tovar en la Berlinale 2026. Foto: Eduardo Aragón

En una, un tanto atropellada entrevista, más que a orilla de banqueta, a orilla de avión, en la sala de espera del aeropuerto de la Ciudad de México, 30 minutos antes del abordaje del avión que me llevaría como último destino a Berlín, tuve la oportunidad de platicar con Fernanda Tovar, directora de la premiada con el Oso de Cristal de la sección Generation 14plus de la Berlinale, Chicas tristes.

Chicas tristes es muy buena, y este será el inicio de un año en el que cosechará muchos más premios y satisfacciones, por lo que merece que en el futuro escribiré una crítica detallada de la película. La trama se centra en la historia de dos jóvenes adolescentes, La Maestra (Rocío Guzmán) y Paula (Darana Álvarez) mejores amigas, nadadoras, que de la noche a la mañana (nunca mejor dicho) tienen que lidiar con una terrible e indeseable situación que las une al mismo tiempo que las confronta. El largometraje de Tovar logra, dado el realismo poco mágico con que realiza su obra, sumergir al espectador en la vida de estas dos chicas y en la forma en la que afronta la juventud hoy en día sus problemas.

Póster realizado por Aleks Phoenix para la participación de Chicas tristes en la Berlinale.

La entrevista

¿Cómo surge la idea de la película? Me refiero a si te inspiraste en algunos hechos que conociste de gente a tu alrededor. 

Fernanda: Sí, empezó por una cuestión más personal, digamos, del contexto y el entorno propio. Después, estas historias se volvieron súper conocidas y por un buen momento dominaron la conversación pública, y yo creo que, más bien, eso nutrió la película como arrojando otras perspectivas. 

¿Cómo fue el proceso para llegar a Berlín? Es decir, la convocatoria y eso, hubo alguna anécdota, alguna dificultad, algo que nos puedas compartir, sobre todo para gente que está tratando de hacer lo mismo. 

Fernanda: Sí, pues, yo creo que el primer gran paso fue haber ido al Working Progress de San Sebastián, que ahí como que van muchos festivales y ven la peli, ahí en la sala; pero, pues, como que no te dicen nada. O sea, todos nos dijeron: ay sí, mándenla, nos interesa y tal. Luego, ya no pasó mucho y enviamos la peli a Berlín. Estábamos muy nerviosos todos, porque no nos decían nada y sabíamos que a otras personas ya les habían respondido.

La historia de cómo nos enteramos es que, pues, yo me paré al baño a las 3 de la mañana en la noche del 31 de diciembre, o sea, no el Año Nuevo, sino la noche antes; y no me podía volver a dormir y vi mi teléfono y ahí estaba el mail de Berlínale de que nos habían aceptado. Entonces, pues, ya fue… o sea, me esperé a que fuera una hora decente para llamarle a todos, pero fue un año nuevo muy especial.

Una de las grandes características que tiene la película es que tratas de envolverla de toda una realidad; y eso no es fácil, porque incluyen muchas cosas que están afectando a la adolescencia hoy como el tema de las drogas, la inteligencia artificial, la falta de capacitación de entrenadores,… no sé, un montón de cosas que le dan mucho realismo a la película. Me parece que no es tan fácil llegar a este grado de espejo de la realidad. Quisiera saber cómo fue que lograron captar todo esto y hacerlo de una manera lo bastante sutil, lo bastante natural, como para que el espectador no se quedara estancado en un tema en particular y pudiera seguir el desarrollo del drama. 

Fernanda: Fue un proceso de escritura muy largo, de entrada duró ocho años. Entonces, creo que eso dio muchísima, pues… Digamos, tuve tiempo de sobra para escribir. Y creo que otra cosa que nutrió bastante la historia… Bueno, antes de esto, yo quería que tanto la violencia de género como estas otras cosas que nombras quedaran como en un nivel de contexto similar. Finalmente, es la historia de dos amigas que están en medio de todo este contexto y sentía que para que justo la violencia sí pudiera quedar en el lugar de contexto, había que llenar ese mundo de otras muchas cosas que están pasando al mismo tiempo y que también ocupan un lugar en la conversación pública. Y por otro lado, cuando inicié el trabajo con las actrices y con el grupo de actores en general, que todos eran mucho más jóvenes, creo que eso nutrió también mucho al guion y a la peli de una flexibilidad para llevarla hacia lo que es la juventud hoy en día, que tiene todas estas cosas: el ChatGPT, cómo estudian en YouTube; y yo, obviamente, muchas de estas cosas no sabía, pero fueron ellos quienes me explicaron un poco más.

Está este tema en general del acceso de los niños y los adolescentes a las redes sociales que en Francia y en España ya hay proyectos de ley para prohibirlos; en particular, ¿qué piensas respecto de la inteligencia artificial? También hay varios estudios que han dicho que encaminan, un poco, a la adolescencia hacia tendencias suicidas. Creo que la película también pone ahí un reflector. ¿Cómo harías tú un balance entre lo bueno y lo malo para que los chicos más jóvenes puedan utilizar de mejor manera esta herramienta? 

Fernanda: Uy, pues la verdad creo que es una pregunta súper compleja. Incluso a mí me cuesta a veces saber cómo y hasta qué límite debo integrar la inteligencia artificial en mi propia vida, pero justo pienso que para la juventud… o sea, yo no me imagino haber crecido con algo que le preguntas lo que sea y te tiene una respuesta, y siento que así como tiene su lado maravilloso para algunas cosas o… no sé, como para poder agilizar algunos procesos o que nosotros con nuestro inteligencia humana lo usemos como un escalón para pensar más allá; creo que también puede ser muy, pues, muy confuso. 

Yo creo que en la peli, al final, ellas están leyendo, de una pantalla, información que queda en eso: palabras frías, súper bien escrito, súper elocuente, pero no es nada más que, pues, hasta una especie de condena, ¿no? Y es… el ChatGPT es esto, es frialdad. Es esto, punto, no hay más, y puede equivocarse o no, pero, aunque esté en lo correcto es como una entrada muy fría a las respuestas a preguntas complejas. Y creo que en la peli existe el contraste entre esta frialdad y, por el otro lado, como el calorcito humano que da la amiga que no tiene ni idea de qué decirle, no tiene ni idea de qué palabra usar, se quedan en silencio, pero está ahí. Está ahí respirando con ella, la abraza, y, a veces, creo que está esa contradicción o esa dualidad en cuanto a la elocuencia fría con la torpeza cálida del humano, ¿no? Y la verdad creo que es una conversación que nos va a ocupar en los próximos años y tengo esta sensación de que, a veces, las cosas humanas, que quizás antes no valorábamos tanto o dábamos por hecho, de pronto, tienen un valor que, quizás, antes no considerábamos tan relevante. 

Fernanda Tovar en la Berlinale 2026. Foto: Andrea Rendón. Cortesía de Girls Media Club

Las actrices principales trabajaron muy bien. A partir de esto te quería hacer dos preguntas: La primera, ¿cómo fue el proceso de selección? ¿Cómo fue lo que llaman el casting? Y la segunda: ¿Cómo decidiste que la actriz que hace a la Maestra sea la Maestra y la actriz que hace a Paula sea a Paula? Porque, digamos que pudo haber sido al revés. Bueno, no lo sé, por eso la pregunta.

Fernanda: Bueno, primero, del casting: Hicimos un casting con Paulina Álvarez y Michelle Betancourt, que son las directoras de casting y casteamos tanto chicos que ya tenían experiencia previa actuando, como chicos que nunca habían actuado, como nadadores y nadadoras. Y fue súper difícil, porque, la verdad, había muchas buenas opciones y muchas buenas duplas. De hecho, Darana [Álvarez], quien interpreta a Paula, fue la primerita que vino a hacer el casting y pues para mí fue como un shock total porque la primera persona que ves casteando es como… más bien te pone a ti, como director, en un aprieto; pero al final, pues, de alguna manera, fue pasando a la siguiente ronda hasta la siguiente ronda y así. Y con Rocío [Guzmán], ella justo vino a hacer el casting de Paula, y yo, cuando la vi entrar, dije, no, ella es la Maestra. 

En cuanto a por qué una es una y la otra es la otra, siento que no tengo una respuesta racional, o sea, creo que es algo como que escribiendo me imaginaba cómo se sentían estas personas, cómo se sentía estar cerca de ellas y eso me… como que eso me reflejaban ellas individualmente; y luego, cuando las vi juntas, que las casteamos juntas, sentí que tenían un buen nivel de complicidad y confrontación, o sea, no era solamente complicidad y ay que buenas amigas somos y todo es perfecto, y estamos de acuerdo en todo, pero había un buen grado de confrontación y como diferenciación que se me hacía muy importante para la peli. 

¿Ellas ya tenían experiencia en cine?

Fernanda: Rocío, es creo que su tercera o segunda película, pero esta es la primera que sale. Y de Darana no, es su primera peli. Entonces, bueno, se generó una buena dinámica de acompañamiento tanto en la vida real, entre ellas como actrices, muy jóvenes, y en sus primeras experiencias en la pantalla. 

Hubo un trabajo previo o fue improvisación o cómo lograron este acoplamiento ¿Hubo ensayos?

Fernanda: Sí, hubo un trabajo de preparación. Primero de natación, nadaron tres meses, porque cuando las casteamos nadaban de perrito, casi casi. Entonces, hubo ahí que entrenar; y también hicimos una preparación actoral que duró, pues también casi tres meses, en donde no ensayábamos escenas del guión, si no que hacíamos improvisaciones análogas a las situaciones que había en la peli, que, de hecho, muchas de ellas yo las terminé escribiendo en la película porque me gustaban mucho. Luego, ya en el rodaje, diría que hay como, no sé, como 30% improvisación y 70% guión, pero finalmente el guion también muy basado en lo que se había improvisado. Entonces, al final eran secuencias que ya desde antes de filmar… o sea, con toda la preparación que habíamos hecho y la re-escritura y tal, yo sabía que les iban a acomodar bien, también; y que ellas siempre tenían mucha flexibilidad para cambiar cosas y descubríamos ahí el trazo; y creo que fue como un buen trabajo el de la preparación donde se generó este vínculo y las bases de los personajes. Luego ya en el set era más explorar situaciones particulares. 

La película está muy bien construida y eso me parece que le da también una característica pedagógica. Es decir, hay muchos chicos y chicas… tanto los chicos, y no es por disculparlos ni mucho menos, No es No y eso está muy claro… Pero hay veces que no son conscientes de hasta dónde están rebasando límites que no deben de rebasar y en la película creo que se muestra un poco que el chico pues no sabe bien qué onda (la gravedad de lo que hizo). Y la chica también tarda en asimilarlo; es un proceso de asimilación para que ella descubra, realmente, de lo que ha sido víctima. En ese sentido, creo que la película podría servir como para, no sé si la palabra es educar, pero para enseñársela a chicos de esta edad y generarles un poco de conciencia tanto para defender sus derechos como para que aprendan a respetar la esfera de derechos de las demás personas ¿Qué piensas al respecto? ¿La película puede contribuir a la educación sexual, los chicos deben de verla? 

Fernanda: Pues yo diría que chicos y grandes, porque creo que, justo lo que dices, ¿no? Como que desde afuera se ve muy fácil. Ay, tal, pasó esto en una fiesta y ella ya lo denunció, aquí en el tendedero y muy fácil. Todo parece ser como muy… una ecuación muy binaria de blancos y negros, quién contra quién, sí o no. Y yo creo que este tema se caracteriza por ser muy, muy complejo. Y nunca jamás está en entredicho que es un delito, o sea, claro que es un delito, pero creo que cuando hay un sistema patriarcal así de fuerte que nos abarca a todos, pues creo que también hay que cuestionarnos nosotros cómo estamos contribuyendo, en mayor o menor medida, a que estás prácticas sigan sucediendo. Si tú pones a un niño, porque es un niño de 15 años, en un ambiente de bullying, de presión, donde si no has tenido relaciones sexuales no eres un hombre, pues pienso que nada lo justifica, pero siento que la cultura y la sociedad en la que estamos lo nutre. Y creo que, desde ese lugar, habría que cuestionarnos todos —yo no tengo las respuestas, pero más bien la pregunta— qué hay que hacer para generar un cambio en nuestra mentalidad, en nuestra educación, en nuestra cultura, en nuestra sociedad, para dejar de tener estas ideas como paradigmas, que creo que es lo que sucede. En en el caso de la peli, yo no quería retratar a un chico, sabes, como el psicópata, mal, violento,… No, porque creo que eso ya lo hemos hablado, ya ha habido mucho de esto en la conversación y creo que hay más bien que hablar de la cotidianidad, de los chicos y las chicas que, justo, pues, están atravesando por estos momentos y un poco es qué es lo que hay que hacer y yo creo que la peli más que, o mi intención, más que como decir: esto es lo que hay que hacer, es arrojar la pregunta y cuestionarnos todos qué vamos a hacer.

Noté una ausencia de los padres de las chicas. Como que dejas mucho que el centro de la historia sean siempre los adolescentes. También creo que esto puede reflejar un poco el sentimiento de algunos adolescentes que a veces se sienten solos o aislados ¿Lo pensaste así o fue saliendo, es decir, en el guion siempre estructuraste que la presencia materno-paternal estuviera un poco alejada del desarrollo de la historia o eso fue surgiendo conforme fue evolucionando el guión? 

Fernanda: Creo que fue surgiendo. Al inicio sí tenían como una presencia mucho más fuerte y después pensé que lo que más me interesaba era ver cómo lo resolvían ellas solas, o sea, sin presencia paternal. Y después, bueno, también pensando un poco en nuestro contexto y en nuestra sociedad, creo que es lo más normal que los adolescentes crezcan un poco [más] con sus amigos y no tanto con sus padres, y no por una ausencia o una omisión paternal, [sino] porque ya sabemos que cada vez alcanza el dinero para menos y la banda tiene que trabajar todo el día. Entonces, como que es muy poca la gente, en realidad, que puede quedarse en casa, ya sea porque trabaja desde casa o porque no tiene que trabajar, para cuidar a sus hijos en estas edades. Lo normal es que los papás y las mamás están trabajando y un poco creo que es así. Y por otro lado, también pensaba yo en mi propia adolescencia y, pues, yo sentía que mis problemas los resolvía con mis amigas y cuando llegaban a mis papás era que ya había escalado la situación así fuera de control, ¿no? Pero, creo que lo primero, lo inmediato, es intentar resolver entre ellos. 

Sin entrar en muchos detalles, tratando de no dar muchas revelaciones, ¿tú hubieras actuado igual que la Maestra o hubieras hecho algo distinto? Porque tiene ella también un conflicto ético-moral, que es, yo creo, una carga fuerte para ella.

Fernanda: No sé, creo que hay veces que pienso que hubiera hecho lo mismo y hay veces que pienso que no. Incluso en el set era muy interesante porque teníamos una discusión interna, digamos, entre los actores y el Crew, si la Maestra había hecho bien o mal y haz de cuenta que la mitad del Crew decía que había hecho bien y la mitad decía que había hecho mal. Entonces, la verdad siento que yo incluso no tengo una respuesta, o sea, hay veces que veo la peli y digo: uff, no, no hubiera hecho esto, le hubiera hecho caso a Paula; y otras que digo, qué bueno que lo hizo, finalmente ella es quien salva un poco a la amiga, ¿no? Siento que es una pregunta compleja, pero creo que lo que hay de fondo es que cada quien tenemos el derecho a sentirnos como sea que nos sintamos cuando pasan cosas así y el derecho a actuar como queramos. Creo que muchas veces hay estas cosas de: pero y si te pasó por qué no denunciaste o por qué te tardaste tanto en denunciar o… ¿Sabes?, y creo que el punto es… como… Es una situación súper fuerte y súper dura y creo que parte de la conversación debería de ser como: tú puedes hacer lo que tú quieras hacer y lo que a ti te va a hacer sentir mejor y de fondo eso era lo que yo quería que llegara con la peli. 

Fernanda Tovar en la Berlinale 2026. Foto: Eduardo Aragón

Creo que les va a ir muy bien en Berlín. La verdad es que en la película está muy bien, pero pensando un poquito a mediano plazo, ya tienen visualizado ¿cuál es el siguiente paso del recorrido de la película, es decir, buscan algún otro festival europeo o algún estreno en México, algún festival mexicano, tienen alguna distribuidora? 

Fernanda: No. Ahorita estamos con Alpha Violet para las ventas internacionales y vamos ahorita a Berlín. Va a ser la peli de apertura de Cinélatino Toulouse. Y bueno, por ahora ahí vamos. Espero que se pueda estrenar en cines en el segundo semestre en México. 

Hablando del Colectivo Colmena, ¿nos podrías hablar un poquito de qué se trata, cómo se integraron y hacia dónde va?

Fernanda: Colectivo Colmena es un colectivo de cineastas. Básicamente somos personas que nos encanta hacer pelis, ver pelis y demás. Existe hace 10 años y yo estoy en el colectivo desde hace cinco. Lo que hacemos es que trabajamos de manera colectiva, no en el sentido de que todos dirigimos o todos producimos, sino hacemos distintos roles en las pelis de cada quien y sobre todo creo que es como un espacio de intercambio de ideas. Todo el tiempo estamos leyendo los guiones de los demás, viendo los cortes. Entonces, para mí es como… hay procesos en el cine que suelen ser muy solitarios como la escritura o la edición, y acá, pues, de alguna manera, tienes un grupo de gente que te está acompañando; y bueno, también como que creo que nuestro sueño es poder ser 100% independientes al hacer una peli, en el sentido de poder desarrollar una peli desde el nacimiento de la idea hasta su distribución. Ahora estamos empezando a distribuir pelis, no solamente nuestras, sino de amigos y amigas. Ahora tenemos una sala de post y, entonces, estamos ahí con varios proyectos en diferentes etapas. 

Viene una nueva ley de cine, de cinematografía, que parece que se va a presentar en febrero. No sabemos bien cómo viene, ni mucho menos, pero yo creo que esto al país le da una coyuntura como para hacer una carta en Santa Claus, ¿no? o algo así ¿Tú qué desearías o qué te gustaría que esta nueva ley contemplara, que hayas identificado como vacíos de la ley que se va?

Fernanda: Pues yo creo que tiene que ver con la distribución y la promoción de pelis. Yo creo que el mayor vacío que hay es que luego nadie ve las pelis. Y obvio, está imposible competir, o sea, si te ponen a estrenar el mismo fin de semana que los Avengers, pues quién va a ir a ver tu peli. Entonces, creo que tiene que ver mucho con la promoción y la difusión del cine mexicano. Creo que… ahora es un gran ejemplo, hay varias pelis mexicanas en Berlinale y creo que es reflejo de que sí vale la pena invertirle. Finalmente, el cine mexicano está llegando a los mejores festivales y como que siento que esa parte va bien y luego cuando regresa a México, a la hora de ver las pelis, pues como que falta ahí algo para que realmente haya una conexión. Y yo siento que, pues quizás, mucho tiene que ver con el prejuicio de los espectadores de lo que es el cine mexicano, y creo que por ahí hay para todos los gustos y que a lo mejor tiene que ver con eso. Obvio, hay muchísimas cosas que siento que fortalecerían la industria. No sé, derechos laborales, ¿sabes? Como cosas básicas, como seguro social para la banda que trabaja en cine, que somos todos independientes, o sea, cosas que tienen que ver con el bienestar y creo que como industria en ese último eslabón es donde más vale la pena echarle un ojo a ver qué está pasando. 

Crew CHICAS TRISTES premiere Berlinale Generation. Foto: Andrea Rendón. Cortesía de Girls Media Club

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