La literatura argentina suma una nueva historia con el lanzamiento de Casa con pileta, la primera novela de la socióloga y escritora Patricia Salinas. A través de un relato muy personal, la autora nos presenta a Patty, una joven de veintiséis años que vive entre la militancia política, los desfiles de moda y fuertes ataques de pánico. En medio de esa rutina, la protagonista descubre una verdad que le cambia la vida: es adoptada y no existe ninguna foto ni registro real de su nacimiento.
Este impactante descubrimiento coincide con la mudanza de su familia a una hermosa e imponente casa con piscina en Quilmes. Sin embargo, la felicidad dura poco, ya que la vivienda esconde un secreto incómodo: el jardín colinda directamente con el Pozo de Quilmes, un antiguo centro clandestino de detención de la última dictadura militar. Así, la tranquilidad del verano se rompe constantemente con los ruidos, la música y los gritos de los presos de la actual Brigada de Investigaciones, que se escuchan desde el patio.
Obsesionada por el pasado del lugar, Patty empieza a investigar y descubre cómo se vivía allí en los años 70. La novela muestra un contraste terrible: mientras los antiguos dueños de la casa disfrutaban de fiestas, risas y baños en la pileta, a pocos metros los militares torturaban a prisioneros como Rubén «El Alemán». La obra revela cómo los ruidos cotidianos de la casa se usaban, de manera macabra, para tapar los gritos del horror que los vecinos decidían ignorar.
Al mismo tiempo, la protagonista busca desesperadamente su verdadera identidad. Para escapar de las mentiras e historias fantasiosas de su madre adoptiva, Patty se alía con un abogado y sigue una pista que la lleva hasta un conocido médico de Barrio Norte. Este ginecólogo entregaba bebés de forma ilegal a familias ricas y militares para evitar escándalos, dejando abierta la escalofriante sospecha de que el verdadero abuelo de la joven pudo haber sido el represor Albano Harguindeguy.
Casa con pileta es también una dura crítica a las terapias psicológicas de moda y a la política abstracta, que muchas veces no logran sanar los traumas reales. Con una escritura directa y ágil, Patricia Salinas utiliza la metáfora de los hilos de tejer para mostrar que las historias humanas están llenas de secretos. Al final, el libro nos deja una gran lección: la única manera de liberarse de los fantasmas del pasado y encontrar la paz es animarse a enfrentar la verdad.



























