Hay proyectos musicales que no nacen desde la planificación estricta, sino del caos natural, la intuición y las horas acumuladas en un cuarto de ensayo. Ese es el caso de unperro andaluz, una propuesta que explora distintos paisajes sonoros desde una sensibilidad experimental y una identidad visual marcada por la oscuridad, la textura y la distorsión.
Su propuesta se mueve entre atmósferas densas, guitarras expansivas y una energía que dialoga directo con las vertientes más brutales y dinámicas de la música alternativa contemporánea. Recientemente, la banda protagonizó el sexto y último episodio de la segunda temporada de las sesiones de Hora Común, capturando su intensidad en un formato íntimo donde el entorno y la ejecución en vivo se convirtieron en parte esencial de la experiencia.
Hora Común es un canal de live sessions que documenta el pulso de la música emergente de la región. Producido por FIBRA SHOP, corporativo de Centros de Vida a nivel nacional, el proyecto transforma espacios cotidianos en escenarios vivos donde artistas y públicos se encuentran de forma cercana, íntima y auténtica.
Cada episodio captura la energía de un proyecto musical frente a una audiencia reducida, en un formato grabado con calidad profesional de audio y video que busca devolverle a la música su dimensión más humana y compartida.A través de la curaduría artística, la producción audiovisual y la creación de experiencias en espacios no convencionales, Hora Común se ha convertido en una plataforma de encuentro entre comunidad, territorio y nuevas propuestas musicales
Platicamos con Yael sobre la naturaleza de su sonido, la escena independiente postpandemia y lo que depara el futuro para la agrupación.
La entrevista
La bola de nieve del ensayo
El motor de unperro andaluz es la constancia y la libertad de crear sin moldes preestablecidos. Para Yael, la improvisación es el punto de partida clave donde la música va cobrando vida propia.
«Muchas veces, al momento de hacer música, todo sale de la improvisación. Ensayamos en casa de un carnal que tiene su estudio y ahí nos podemos dar grasa horas, el día completo. A veces yo llevo la idea en una guitarra acústica, se las explico y cada quien le va poniendo su granito de arena. Es como una bola de nieve que no para.»
Esa inquietud los ha llevado a no encasillarse en una sola instrumentación, integrando nuevas herramientas a su arsenal sonoro: «Ahorita nos compramos un par de sampleras y andamos explorando mucho con samples, escuchando pedazos de rolas y combinándolos. Creo que es un proceso muy intuitivo.»
Estética en obra negra
Al intentar definir la identidad visual de la banda, Yael huye de los conceptos pretenciosos o prefabricados. Si tuviera que describir la estética de unperro andaluz con imágenes, prefiere la crudeza de lo cotidiano:
«Siento que nuestra identidad visual sería como una casa en obra negra… o un camión, un pecero de esos de hojalata del año del caldo. Realmente no tratamos de impostar una identidad visual, solo somos quienes somos. No partimos de un molde ni buscamos encajar.»
Actualmente, la banda acompaña esta narrativa continuando su búsqueda estética a través del revelado de nuevo material análogo, un proceso que privilegia lo orgánico, lo tangible y la experimentación visual.

La sacudida de la escena independiente
Tras el confinamiento por la pandemia, la dinámica de la música independiente en el centro del país sufrió un giro radical. Para unperro andaluz, hacer música fue la vía de escape que, sin esperarlo, los conectó con una comunidad cada vez más hambrienta de propuestas frescas.
«Como no podíamos salir, nuestra excusa era juntarnos a hacer música. Nunca pasó por nuestra mente que esto fuera a crecer tanto. Antes la escena estaba muy enfocada en géneros como el surf-punk o el post-punk, pero después de la pandemia a la banda se le botó la canica y empezó a hacer mucho ruido de todo tipo.»
Esta efervescencia ha generado una red de apoyo mutuo entre proyectos: «Antes veíamos a bandas como Diles y nos inspiraban; me imagino que ahora hay gente que nos ve y le dan ganas de agarrar una guitarra. Lejos de ponernos el pie, en la escena independiente nos damos un empujoncito entre todos.»
Del «Hazlo tú mismo» a la experimentación con sello
El camino en carretera también los llevó hasta el norte del país, donde inauguraron Harmónico —el espacio cultural impulsado por Ed Maverick en Chihuahua— y posteriormente grabaron su sesión para Hora Común en Ciudad Juárez, una experiencia que Yael define como crucial para descentralizar la cultura en México.
Hoy, la banda se encuentra a mitad de camino en la producción de su tercer disco de estudio, el cual marca un hito importante en su trayectoria al ser su primer material respaldado por un sello discográfico.
«Pasamos del ‘hazlo tú mismo’ a tener un presupuesto detrás, lo cual nos agrega mucho valor a nivel de experimentación: podemos probar más instrumentos, mejor equipo y mejores lugares para grabar. Esperamos que esté listo para el primer semestre del próximo año.»
Con fechas en puerta para visitar Guadalajara en los próximos meses y un disco en preparación, unperro andaluz demuestra que el ruido, cuando es honesto, abre sus propios espacios.


























