En la historia del arte, el libro de artista se inscribe en una larga tradición vinculada al embellecimiento de los volúmenes. La parte artística del libro se supeditó en primer lugar al texto, teniendo una función puramente decorativa en las coloraciones practicadas por los monjes de la Edad media. Las letras floridas y los bordes decorados tenían entonces por solo objetivo adornar el documento.

Con el Renacimiento y más tarde en el siglo de las Luces, el libro “de artista” adoptó una función ilustrativa. Fue el principio de la ilustración de arte en los libros, así como el de una larga colaboración entre estos dos medios, especialmente por lo que se refiere a los libros de carácter religioso, extendiéndose luego, al conjunto de los documentos, algunos siglos después.

Libro De Horas de Isabel la Católica.
Ilustración de un scriptorium medieval en el “Libro del ajedrez” de Alfonso X.
Bestiarios mediavales. “Miniature of a lion”.

En consecuencia, el matrimonio del libro y del arte dio lugar a un nuevo género: el libro de artista. Los artistas visuales del siglo XX, como lo veremos pronto, utilizan a veces el libro como concepto, a veces como objeto formal, a menudo con un objetivo subversivo.

Después de siglos de servidumbre, el arte en el libro aspira a servir de pensamiento plástico al artista- autor, rechazando las distintas funciones exteriores (decorativas, ilustrativas, documental…) que antes le impusieron. La creación de libro de artista se convierte en una práctica autónoma artística en sí, como lo es la pintura o la escultura.

Todo esto lo señala Isabelle Jameson en su Historia del libro del artista, donde también menciona que el nombre libro de artista reúne bajo sus auspicios varios tipos de obras, a veces muy diferentes las unas de las otras debido a su naturaleza y su función.

Libro ilustrado, Libro de grabado, Libro de pintor, Libro bello

Este tipo de libro es el descendiente de la tradición bibliófila del libro ricamente ilustrado, de la que la parte artística está incluida en la función ilustrativa o decorativa. Éste se inscribe directamente en la herencia de las Bellas Artes y en la tradición de la jerarquía de los géneros artísticos, relegandolo a las artes menores.

Libro antiguo ilustrado, 1721.

Fine book, Fine press book, Small press

La riqueza de este tipo de obra se encuentra no en sus ilustraciones, sino más bien en la calidad material del libro: su tipografía, su papel, su encuadernación. Este objeto está incluido aún más en la artesanía, el artesano realizando un trabajo de fina ejecución manual, más bien que de una reflexión artística implicando un pensamiento plástico. Se trata pues de una obra costosa y preciosa, cuyas impresiones se limitan.

Dark Harvest, 1989. First edition hardback, Letter G of 26 signed, lettered copies, a Fine copy in a Fine wooden slipcase. Horror novel.

Revista arte

El arte de la revista de artista se desarrolló en los años 1960-1970 en una doble corriente de democratización del arte, a fin de volverlo accesible a las masas y explotar las nuevas tecnologías permitiendo la reproducción masiva. Se trata principalmente de publicaciones en serie incluyendo obras de artistas que solo existen a través de las páginas de la revista. Estas revistas tuvieron sus horas de gloria durante estas dos décadas, pero pocas sobrevivieron.

Las revistas Plástica y Prisma ejemplificaron la aparición de las mujeres en Colombia dentro de los campos artístico, cultural e intelectual.

Libro-objeto, Libro-único, Bookobject, Book-like object, Book sculpture

Aquí se habla más del objeto escultural que recoge las características físicas o conceptuales del libro que de un libro a priori. La forma del libro se utiliza porque sirve para el propósito del artista, pero se encuentra sublimada a través de otro lenguaje. Al perder sus características físicas y formales, el libro pierde su especificidad libresca en favor del estado de objeto de arte, en el sentido tradicional del término. No se le reconoce ya como libro, sino como objeto de arte.

Libro de artista, Bookwork, Book art

“El libro de artista no es un libro de arte. El libro de artista no es un libro sobre el arte. El libro de artista es una obra de arte. ” (Schraenen citado en Piguet 1996, nº 479).

No dudamos en pensar que existen varias definiciones de libro de artista. Pero al oponerse éste a otro tipo de obras, comenzamos a trazar sus contornos. Así pues, ya sabemos que se trata de la obra de un único autor, de un artista que elige expresarse a través de la forma del libro.

Por otra parte, se nos informa: “se podrían describir como obras de arte existentes dentro de la estructura formal de los libros, pero no es tan fácil generalizar si nos referimos a sus contenidos.” (Guest, 1981) así, “el libro de artista sirvió de soporte a las ideas de los conceptuales, de espacio plástico a los minimalistas, a algunos pintores y escultores, y de espacio de narración a otros. ” (Schraenen, 1996) vemos pues aquí que el libro de artista es la forma ideal para la expresión artística de los movimientos de los años 1960 a 1980, cuestionando la forma (arte mínimal) y el concepto (arte conceptual) a la vez.

Uno de los que podríamos denominar como padre del Libro de artista contemporáneo es Marcel Broodthaers, que fue poeta antes de ser artista, publicó su primera obra de este tipo en un estilo tradicional. La Bête noire (El Animal negro) es una recopilación de poesía ilustrada y publicada en 1961 en veinte ejemplares numerados. Broodthaers es el autor, pero es a Jan Sanders al que confió el cuidado de la ilustración. En 1964, publica Pense-Bête, del cual es el único autor, realizando a la vez los textos y la parte visual. Recorta también formas geométricas en papel de colores que pega sobre partes de texto que encubre.

Así juega sobre el aspecto informativo, la base misma del libro, sobre su connotación de objeto portador de un conocimiento que el bloquea. Lo bloqueará doblemente encarcelando la parte inferior de un paquete de ejemplares de Pense – Bête en un zócalo en yeso, realizando así un verdadero libro-objeto, impidiendo la lectura del texto. Pasó del estado de poeta al de artista por la publicación, inicialmente, de un libro ilustrado, luego de un libro de artista (que respeta la forma del libro y sus componentes), que finalmente modificó en un libro-objeto (no respetando ya la forma del libro). Un ejemplo perfecto del paso del leer al ver, con, entre los dos, un rodeo por el “verdadero” libro de artista.

El Libro de artista es pues una conjugación que crea un universo independiente del mero libro y su contenido literario. Sus denominaciones pueden variar, como ya lo hemos visto a través de la clasificación teórica que hace Isabelle, lo que es cierto es que finalmente cuando estamos ante uno de estos objetos sabemos reconocerlos como algo más que un libro más.

Obra de Alexis Arnold.
Obra de Guy Laramee.
Obra de Brian Dettmer.

 

 

 

Bibliografía

Isabelle, J. (s/f). Historia del libro del artista. Traducido por Jim Lorena.

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