Santos (Saints) tuvo su premier mundial el pasado 24 de septiembre en el marco del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. La película es el segundo largometraje del director vasco Mikel Gurrea, forma parte de la selección oficial y compite por la Concha de Oro en esta 74 edición del 2026.
La trama gira alrededor de la vida de Lali (Victoria Luengo), una chica sin oficio ni beneficio cuya madre (Ariadna Gil) está muriendo. Aficionada al robo menor, por casualidad se involucra con una banda de ladrones de figuras religiosas (santos y virgenes), arte sacro. Así es como conoce a la líder de la banda, Rosario, interpretada por Eulàlia Ramon, una mujer mística en la que Lali encuentra cierto alivio casi divino, frente a su tormentosa vida.

Rosario es la líder de la banda, quien se presenta, de cierta forma, como una clase de Robin Hood moderna para personas olvidadas por Dios, la sociedad y el Estado, que por infortunios de la vida sufren de pobreza, enfermedad o alguna circunstancia de injusticia que los pone en situación vulnerable y que tristemente cada vez son más comunes en un mundo regido por un sistema económico que no tiene piedad ni mucho menos misericordia por nadie, como por ejemplo las huérfanas o los migrantes no blancos (aunque en este caso no habla de migrantes). Un sector dentro del cual encuadra Lali, ya que aunque no sabemos su pasado, es claro que no ha encontrado el sentido de su vida ni siquiera un camino que seguir, más allá de la dolorosa y gravosa enfermedad terminal que sufre su madre.
Un argumento secundario es que la banda se convierte como en un tipo de fraternidad, una secta secular en donde rige el apoyo mutuo y en donde, al parecer, de lo robado, destinan parte de las ganancias al financiamiento acciones solidarias para ayudarse entre ellas y a más personas necesitadas que este dispuesto a entrar en esta dinámica solidaria.

A lo largo de la película se pueden identificar algunas críticas, sutiles y finas, a la iglesia católica —no a Dios—, que sin ser el objeto de la película, ni mucho menos, si enriquecen con bastante eficiencia el filme y le dan una razón de existir.
Las actuaciones de todo el elenco son muy buenas. Ante tanta calidad resulta muy difícil encontrar alguien que destaque. Esa es la mayor virtud de Sants. Victoria Luengo en su papel de protagonista luce muy bien, un rol que tiene diversos estados de ánimo y facetas que implican un grado dificultad mayor. Dentro de los papeles secundarios, destacaría el de Ariadna Gil que, dada la complejidad que implica interpretar a una enferma terminal y transmitir esas sensaciones al público, su ejecución resulta extraordinaria.

El guion es completo, esta logrado, tiene una historia sensata, con sus diálogos pertinentes y bien estructurados. La trama resulta interesante durante todo su desarrollo. No obstante, en mi muy particular y quisquilloso punto de vista, puliría algunos detalles, minucias; y quizás le agregaría un desarrollo más amplio en los perfiles de los personajes secundarios que integran la banda, sobre todo algunos de estos que solamente aparecen hacía al final de la película y que no sabemos con claridad de donde salieron, ya que el hecho de aparecerlos así nomás sin mayor introducción, me parece que surte el efecto narrativo de romper, de cierta manera, esta idea argumentativa de la comunidad fraterna que se supone que forman.
Un poco como la serie la Casa de Papel, cuya mayor virtud fue ese extraordinario desarrollo de todos los personajes de la banda, obviamente no se puede comparar el tiempo que se dispone en una serie con tres temporadas de no se cuantos capítulos, con el de una película que busca ser comercial, pero dedicarle 3 minutos más a cada personaje, no sumando unos 25 a 30 minutos más al metraje total, creo que le hubiese dado un plus muy interesante a la pieza.

Por lo demás, es una historia sólida, muy bien trasladada a la cinematografía con sus emociones y puntos dramáticos muy bien delineados, que resultará entretenida, incluso al gran público, que ya sabemos que en ese sentido es muy exigente: placer o muerte.
Todos saldrán satisfechos de la sala cine después de verla. Una película que, por sus niveles de producción y su calidad técnica, seguramente llegara a cines españoles pronto y a algunas plataformas en Latinoamérica. Así que muy probablemente la podrán disfrutar.


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