Gael García Bernal, rostro esencial del cine latinoamericano y presente en la filmografía de Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu, Pedro Almodóvar o Lav Díaz, además de Globo de Oro por Mozart in the Jungle, dio el salto a la dirección en 2007 con Déficit y lo continuó con Chicuarotes en 2019. Con Hombre al agua ha cerrado el festival: «Voy a arrancar desde la gratitud de poder estar aquí presente. Es muy especial ver cómo el festival ha apreciado la libertad con la que hicimos la película. Fue un ejercicio colectivo, pero que parte de mis inquietudes y curiosidades más profundas. A partir de ahí intenté armar una fábula en torno a varios temas que me interesan: la crisis de la masculinidad, la soledad, una separación, el cuerpo político de Latinoamérica hoy en día».
En la película da vida a Camilo, un socorrista cubano que salva de morir ahogado a un empresario mexicano y termina casándose con su hija, lo que le abre las puertas de un mundo privilegiado, junto a Esmeralda Pimentel, Débora Nascimento, Natalia Oreiro, Ricky Martin y Manuel García-Rulfo. Pero no todo lo que brilla es oro, y el resultado es una ácida sátira política que el director define como el relato clásico del «genio en la botella». Que fuera cubano, contó, llegó tarde: «Como mexicano tengo una relación cercana con Cuba y que el personaje fuese de allí le daba una complejidad que lo vuelve más interesante. Un personaje que estuviese sobreviviendo, siendo rescatado, así como él rescata a Abel, el millonario. Fue un reto pero, como digo yo, si vamos a hacer una película más vale que se nos complique la cosa». Y el contexto político marcó su origen: «Las películas son un fiel testamento del momento en que se escriben y también del momento en que se realizan. Cuando empecé a pensar la película, Lula estaba en la cárcel. Me planteé hacer una anti-telenovela, como si Globo le encargase a Carl Dreyer una telenovela sobre la época sindical de Lula».
El guion lo firma junto al dramaturgo Mariano Pensotti, lo que dota al film de una teatralidad con la que García Bernal siempre ha estado conectado: «Crecí en el teatro experimental con mis padres y, estando inmerso en él, pude apreciarlo como un templo, un lugar seguro donde experimentar cualquier cosa. Y el cine hoy en día, desgraciadamente, está regido por una mente más corporativa que limita todo esto». De Pensotti dijo: «Es el director de teatro que a mí me gustaría ser». El humor es su herramienta: «El humor es un filo que abre compuertas y complejiza las cosas. La realidad nos supera constantemente y a veces necesitamos abstraernos para, desde la distancia, ver lo ridículo y absurdo de las situaciones que vivimos». Y concluyó con optimismo: «Soy más optimista que pesimista. Quiero ver la luz siempre y me aferro a la pregunta abierta de la película».
Sinopsis: Camilo, un salvavidas cubano, salva de morir ahogado en el mar Caribe a un empresario mexicano llamado Abel. Agradecido, Abel “rescata” a Camilo al ofrecer llevarlo a México para convertirlo en su mano derecha. Abel le presenta a su hija Juana, con quien Camilo se casa y con el tiempo tienen una hija juntos. Pero pronto, Camilo descubre que todo formaba parte de un plan maquiavélico de manipulación y control. Con su nueva vida derrumbándose, Camilo deberá descubrir quién está detrás del complot y tomar el control de su propio destino. ¿Logrará Camilo encontrar una salida o quedará atrapado en el juego de poder?
¡Gael nos felicita por nuestro décimo aniversario!
Galería SEMINCI





Fotos y cobertura: Eduardo Aragón.
Fuente de información: boletín del festival.




























