'Autos, mota y rocanrol', conversación con su director, JM Cravioto, en el Festival de Huelva 2025. Foto: Eduardo Aragón.

Todavía recuerdo el día que se presentó en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva la película, hace cerca de un año. Venía del Festival de Sevilla en un transporte clandestino que me dejo en medio de la Avenida de Julio Caro Baroja bajo un aguacero que hizo que se inundara todo el centro de Huelva, sin exagerar. Ante esta situación me fue imposible llegar a la función programada en el Gran Teatro de Autos, mota y rocanrol, la tendría que ver después en una plataforma —paradójicamente una de las preocupaciones de José Manuel Cravioto respecto del estado actual del cine: el abandono de las salas, aunque en mi caso fue por causas de fuerza mayor, nunca mejor dicho—, pero es que literalmente llegue nadando al lugar donde me hospedaba y los tiempos de traslado se alargaron significativamente.

No obstante, al día siguiente asistí al Encuentro con Cravioto que el festival organizó y al no ver la película no tenía mucho de que hablar, pero dada la claridad con la se expresaba el cineasta quise preguntarle algo y opte por hacerlo respecto del estado que guarda el cine mexicano desde su visión de más de 20 años de trayectoria. Esto fue lo que comentó:

Pregunta: Mencionabas que desde tu época de estudiante ya veías a Huelva como un referente. Quería saber, desde tu época de estudiante, del principio de los 2000 hasta la fecha. ¿Cómo ves que haya cambiado el cine mexicano, si ha evolucionado o se ha estancado o ha, incluso, decrecido? 

Respuesta: Es contrastante, porque cuando yo entré a estudiar cine, fue el año en el que menos cine se hizo en México en la historia. Se hicieron 10 películas, 2000-2001, 10 u 11, el dato está por ahí. Y yo estaba entrando a estudiar al cine y dije, bueno, viene un futuro un poco complejo. Hoy en día son 200 películas, creo que hicieron este año.

Claramente vivimos una época increíble, pero lo que no veíamos venir son las plataformas, internet, la reformatización de que el cine también podía ir a una televisión. La gente ahora elige ir al cine o a una plataforma. Entonces, si bien creció, yo te diría que para mí es un momento muy preocupante, porque no está yendo la cantidad de gente que debería de ir al cine y ya no estamos unificados, que no estaba mal, como públicos, de acudir juntos y un poco que hubiera una [comunión] y las redes sociales han venido a jugar también un elemento. Ahora hay un reto [que la gente vuelva al cine].

JM Cravioto en el Festival de Huelva 2025. Foto: Eduardo Aragón

Por otro lado, nos hizo muy bien, en su momento, los tres amigos directores, pero después de 20 años… es decir, “¡oigan, hay más amigos! ¿no? El rasero fue el éxito de los tres amigos, pero se perdió el foco en otro cine que había en México. Se polarizó demasiado el cine de festivales y el cine comercial. Se ha polarizado mucho, cosa que no sucedía antes. Tú querías ir a ver una película mexicana porque era la oportunidad de ver una película que hablaba de tu contexto. Hoy no, hoy se denuesta un poco la etiqueta, Cine mexicano, por los mexicanos. Es más apreciado en el extranjero que en México el cine mexicano, a nivel de apreciación. 

Crecí muy motivado con todo el cine que vi universalmente o los esfuerzos que veía de directores mexicanos. Yo quería hacer eso y veo ahora que los jóvenes están teniendo un ejemplo de que, en el cine, tienes que tener éxito en alguno de estas casillas para poder funcionar, y en realidad no. En realidad tienes que contar un cuento que te apasiona, que te salga de las tripas, y el mensaje que se le manda a los cineastas es: esta es la línea estética, esta es la estética. 

El cine premiado es el de A-24 [por ejemplo]. En nuestra época no era A-24, una distribuidora, daba igual qué distribuidora era, tú veías cine. Pero ahora hay estos sellos y medallas al cine que no se dice del todo. Hay un poco, para mí, una sensación de desolación, aunque tengamos tanta producción.

Al final, hay que seguir peleando. Te diría que desde una trinchera en común, pero, desafortunadamente, es muy complicado organizarnos tantos. Desde las trincheras personales para hacer lo más sincero que puedas con tu trabajo. Por eso estamos aquí en Huelva, presentando esta película, porque es una película muy sincera que se hizo, con poca plata para los valores de producción que tiene, con mucho esfuerzo. Y ese es un buen ejemplo, estar aquí hablando con ustedes, de que vale la pena seguir desde esa trinchera. Pero te diría en general preocupante y un tanto desolador el panorama.

José Manuel, muy sensato, muy claro y lúcido, presentó, el 9 de octubre en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña, Sitges, su nueva película: Ciudad de muertos, previamente estrenada en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara donde obtuvo el premio Mejor Logro Técnico-Artístico por la fotografía de Diego Tenorio, pero que quizás, como el dice, sea más valorada por el público en Sitges que en Guadalajara, esa es una historia que estamos por contar. 

Autos, mota y rocanrol se ha servido con la cuchara grande en la pasada entrega de los premios Ariel, los Oscares mexicanos, y ha obtenido 5 reconocimientos:

· Mejor sonido (Alex de Icaza y David Montero)

· Mejor vestuario (Gilda Navarro y Joanna Nogueiras Yankelevich)

· Mejores efectos visuales (Gaston Alvárez)

· Mejor maquillaje (Karina E. Monroy)

· Mejor diseño de arte (Christian Alfredo Galindo García y Consuelo Ileana Martínez Ruiz)

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