Imagen obtenida de FIL 35

La muerte de Almudena Grandes ha calado hondo en el mundo, no solo en el literario. La Feria Internacional del Libro en su edición 35, realizó un homenaje (que obviamente no estaba en el programa), en el que estuvieron presentes Ángeles Mastretta, Gabriela Warkentin, Benito Taibo y Carlos Puig.

Arranca este homenaje por parte de Benito Taibo, quien lee un poema de Luis García Montero, esposo de Almudena.

Angeles Mastretta mencionó que Almudena contó alguna vez que ella se hizo escritura por envidia,  porque alguien que ella creía inferior había ganado un premio. También relató acerca del proceso creativo que usaba Almudena. 

Benito Inicia su participación contando que ella era 24 días mayor que ella, y menor que ella por 24 libros. Dice que Almudena fue parte de su familia, que se le enchina la piel de recordar que ya no está.  Cuenta la historia de que su mamá le regaló Las edades de Lulú, y que ha sido el único libro que lo ha hecho sonrojar. Eso es lo que comprueba una vez más la función de la literatura,  que es llevarnos  a la piel de alguien más, a otros universos. Después cuenta varias anécdotas porque dice que para una mujer espectacular como Almudena no debemos hacer de esto un acto fúnebre.

Ella insistía en que los horrores del franquismo no se han contado lo suficiente. Y por ello se dio a a tarea de recuperar la memoria histórica. Benito Taibo sobre Almudena

Almudena entre sus grandes virtudes tenía la de «escribir fácil» que es lo más difícil que hay, continúa Taibo. Hizo cercana la literatura a muchos. Y en una España que cada vez se vuelve más conservadora,  ellla decía pan al pan y al vino vino. Y combinando su talento y sinceridad, hizo una gran labor por la recuperación de la memoria histórica, algo que muchos en España están olvidando o negando. Pido en su nombre tres cosas: que gane el Athletic, que se prescriban los partidos de ultraderecha y que Almudena nunca caiga en el olvido.

Carlos Puig contó que cuando conversó con Almudena sobre su libro de Inés y la Alegría, me preguntó, «¿Cuándo llegaron los Puig a México?». Y me hizo más preguntas que me llevaron a investigar más sobre lo que mi familia no mi había contado. Y leía ávidamente a Almudena para aprender más de lo que mi familia de «allá «, no me había contado.

La vida desde el suelo es mucho más interesante que la vista desde el cielo, decía Almudena.

Cerraron el homenaje con la Canción de «Noche de bodas» del gran amigo de Almudena, Joaquín Sabina, que fue la que ella pidió para su entierro.

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