Quizás no es un título apropiado, ya que todos disentimos con algunos, aplaudimos a regañadientes otros y, la mayoría de las veces, no tenemos idea de quién sea el afortunado. ¿Un exótico, tal vez, de un continente, una lengua, una cultura de la que no sabemos nada de nada? Dicho esto desde acá, claro. Y pretendemos, si está a unos diez mil kilómetros al este, haber leído algo, en un sitio, alguna vez. Sí, sí, claro un poema apareció en… una reseña escrita por…
Y después, olvidamos el nombre, la nacionalidad, el género o el libro que le valió el premio. También el comentario ¿otro africano? ¿nunca una mujer? ¿un poeta?, descalificando mundos enteros para ocultar algún resentimiento.
No es el caso, no es el caso, no es el caso. Para mí, ahora.
Hace ocho años me interesé en la obra de Carson, a raíz de mi inexplicable incursión al pasado universitario a recuperar lo adquirido en cuatro años de clases de griego antiguo: Griego I, Griego II, Griego III y Griego IV (así de atemorizador sonaba a los 19 años el futuro rumbo al diploma en Letras, en mi universidad de La Plata, Facultad de Humanidades, que no contemplaba la opción Lenguas Modernas) Pero no era temor, era ansiedad, expectativa y desafío: es la más difícil de las carreras, griego y latín por cuatro. Como Análisis Matemático por cuatro o cinco o seis en Astronomía ¡Quiero eso! Y las primeras palabras, del querido profesor Gamerro fueron “jalepá tá kalá”, lo bello es difícil. Así, empezando por los Himnos Órficos, toda la lírica, los bucólicos, los presocráticos, que no habían sido traducidos en las clases (el canon en mis tiempos: Platón, Homero y Sófocles) de entre los cuales Safo. Y sí, por una vez el Nobel me cabía.
Me enteré de que Anne Carson, escritora y profesora canadiense publicaba una nueva traducción de Safo, al inglés apenas empezaba con los epigramas. Mejor que mejor, mi inglés es inferior a mi griego pero mucho más a mano para disipar dudas. Además, ella había hecho una actualización y trabajo de definición y equilibrio entre todo lo hecho por occidente con los textos, quedando un texto griego limpio para nuestros tiempos. Ella dedica su trabajo a su primer profesor, el que le dio las herramientas para amar esa lengua, bella hasta para ser dibujada. De hecho, uno de los placeres, para mí, es copiar fragmentos y anticipar el contenido, el mundo que está atrapado allí, desde hace tanto tiempo. Liberarlo y conjeturar.
Y no la solté. Desde If not Winter, voluminoso y bilingüe, pasé a Eros, el dulce-amargo (glukupikron), ensayo-tesis doctoral que define el deseo, algo doble, entre doloroso y amable, que afloja los miembros y da un escalofrío ambiguo, pero tan deseable. Y se adentra en los textos antiguos con una linterna filológica, la que debe tener todo traductor de otros mundos, tanto como de otras lenguas. Los términos clave del amor, huir y perseguir, pudor y otros son recortados de los poemas de Calímaco, Píndaro, Platón, para mostrar la erótica de los griegos a través de los textos. Una excelente guía o programa, de puro gusto. Carson construye filología poética y deriva en filosofía poética fundacional de occidente.
Y para intertextualidades, procedimiento que no deja de dar frutos, pasemos a El ensayo de cristal. Cristal como símbolo literal (oxímoron): la poeta superpone en transparencia a Emily Brontë, Cumbres Borrascosas (otra vez el deseo), con una visita a su madre, en su casa rural, y el recuerdo de su amante, Law (aquí el desamor). La grisura y melancolía de la visita pasan a la cocina de Emily, a su muerte, en armonía con la ausencia que padece. Un texto breve, el pie de nuestros conocimientos y lecturas, para abordar el sentimiento de una mujer hoy. Ensayo poético sobre el desamparo, el abandono, la desconexión con la madre y la necesidad de barrer la cocina.
El libro más conocido parece ser La Belleza del marido, un ensayo narrativo en 29 tangos (ese es el subtítulo), poemario que carece de toda rigurosidad en la medida o versificación (lo atribuyen al modelo griego interiorizado de las traducciones literales en lo gramatical) que no obstruye para nada un lenguaje actual, rupturista, deslumbrante de contrastes, una antilírica extraviada en el lenguaje, que sin embargo dice con claridad:
Examinémoslo
La represión dice más sobre el sexo que cualquier otro discurso
O al menos eso dicen los modernos expertos ¿Cómo consigue alguien tener poder sobre otro? Es una cuestión algebraica
Solías decir: “El deseo duplicado es amor y el amor duplicado es locura”
La locura duplicada es matrimonio
Añadí
cuando el sarcasmo se enfrió, sin intención de establecer una regla de oro. P65
Cada tango lleva un epígrafe de Keats, de textos secundarios como notas, cartas, comentarios, sobre el amor que desmienten o quitan solemnidad a La Oda a la Urna Griega, que afirma que la belleza es verdad. Ella nos da su aceptación, el reconocimiento de que se casó con ese hombre por su belleza. El título de la obra es provocador. Está allí la historia: una joven inexperta, estudiante que sucumbe a esa belleza y no tarda en saborear la amarga infidelidad, doblada de crueldad y lágrimas, compartidas con un amigo pintor, Ray, con el que dialoga.
Marido y mujer pueden borrar una frontera.
Creando una página en blanco.
Pero ahora la sangre parece ser lo único que está en la habitación.
Si la entera vida de uno pudiera consistir en ciertos momentos.
No hay ninguna posibilidad de volver a un momento así
Al simple odio
Tinta negra
Si un marido tira el dado de su belleza una vez más ¿quién tiene la culpa?
En fin ¿qué hubieras hecho…?
¿arrancar el teléfono de la pared? ¿ahogarle con una almohada? ¿Vaciarle la cartera y salir corriendo?
Pero no tienes en cuenta una importante función cultural de los juegos
Poner a prueba la voluntad de los dioses.
Huizinga nos recuerda que incluso la guerra es una forma de adivinación. P153
Terminamos con una lectura reciente (las cronologías están por todas partes, las contigüidades suceden por que las necesitamos): La caída de Roma, una guía para viajeros. Breve libro de setenta poemas. También con una narración en ellos: la viajera, algo paranoica, se siente extranjera en Roma ¿cómo no? Pero suma a eso sentirse la villana, un monstruo despreciado. Una conocida la aguarda, la guía, le hace Nescafé y la lleva a Orvieto, lugar clave donde siente por fin entrar en sintonía con el lugar. Poco se dice de la amiga Anna Xenia: ha estudiado en Oxford y perdido un hijo, datos sueltos que arman la experiencia romana de la persona lírica. Una gran austeridad, una concentración de sentido.
XXXIX
Un extranjero es alguien que se para junto a la puerta
ahogado en confusión,
y permite que el perro escape.
Anna Xenia persigue al perro
cinco pisos más abajo.
Vuelve
XLI
Enfrentado a un villano
un romano sabe qué hacer
Declamar.
Historia papal.
La persecución de Tasso.
La pomposidad
de Séneca
La hipocresía del secretario del Partido Comunista de Roma
(cuya esposa colecciona topacios)
La propietaria de la casa.
Las cerraduras.
Las cañerías-
Carson no es de lectura fácil, cuenta, exige de nosotros cultura, lecturas, experiencias intelectuales. No es Han Kang, ni Bob Dylan ni Svetlana Aleksiévich, no es cronista, ni hace baladas para multitudes, no escribe historias minimalistas de narrativa fluida. Sin menospreciar, Carson no será masiva como tampoco lo es Laszlo Krasznahorkai, voluminoso y de puntuación endiablada.
La poesía no suele ser masiva.
Pero para los que amamos la dificultad es puro placer.
Más dulce que amargo.
Χαλεπὰ τὰ καλά
El Ensayo de Cristal Biblioteca Digital
Eros el dulce amargo Fiordo, CABA, 2005
La Belleza del Marido Lumen, Barcelona, 2019
La caída de Roma. Guía para viajeros Zindo&Gafuri, CABA, 2018



























