Still, cortesía Piano

La película 499, del director Rodrigo Reyes, es una propuesta arriesgada y sumamente crítica que los invitamos ver, a propósito de los 500 años de la conquista española. Se proyectará de forma gratuita dentro de FICUNAM, el próximo 20 de marzo, a las 11:00 a través de Cinépolis Klik.

Sinopsis: a través de la mirada de un conquistador fantasmagórico, 499 recrea la ruta épica de Hernán Cortés desde la costa de Veracruz hasta la capital azteca de Tenochtitlan, reemplazada por la actual Ciudad de México. Sobre la ruta, este personaje anacrónico interactúa con personas reales afectadas por la fracasada guerra contra las drogas, y el director va construyendo un retrato de la actual crisis humanitaria del país, un nuevo capítulo dentro de un brutal proyecto colonial sin acabar, y aún en movimiento, 499 años después.

En días pasados, platicamos con Rodrigo Reyes, aquí les presentamos la conversación.

Cortesía Piano

El juego anacrónico con que inicia la película, cuando el conquistador español toma el vaso de plástico al llegar a la orilla de playa, desde allí la película impacta. Ahora, estos juegos con el tiempo, pensados bajo la concepción occidental, los podemos ver como extraños, pero no es así desde la visión del tiempo en la cosmovisión mexica, por ejemplo, donde el tiempo ser percibe de forma cíclica, así que nos gustaría que nos contaras sobre ello.

Rodrigo Reyes: sí, por fortuna, yo amo la literatura y ella fue mi gran aliada para poder imaginar esta película, porque justamente si te sales del tiempo lineal y empiezas a proponer que la historia convive con el presente y perdura con esta metáfora del fantasma [el conquistador], ya estás fuera del canon occidental, porque en la mentalidad de la ilustración en la que seguimos el tiempo discurre así, linealmente; de modo que tenemos que re-imaginar nuestro acercamiento.

Creo que lo que más me gustó de ese proceso en la película fue la idea de empezar a ver cómo camina una metáfora, cómo esta va creando conexiones y que tú como espectador(a) tengas que estar saltando de una idea a otra y que esto te provoque muchas reflexiones, es decir, de cara al paisaje que conoce el conquistador, qué ha cambiado, como si 500 años no son nada porque de repente hay momentos en que parece que estamos otra vez en el siglo XVI, cuando vemos los parajes, las montañas, el Pico de Orizaba parece que estamos de nuevo en las crónicas que escribieron estos conquistadores en donde contaban que se quedaban pasmados con la belleza del territorio. Entonces hay un juego ahí.

Ahora, en el cine, cuando se ha presentado esta idea de alguien del pasado en el presente, el 99% de las veces es una comedia, por qué, pues porque es cómico, y es muy difícil no caer en el ridículo, y ese fue el gran el miedo que teníamos con 499, pero en la literatura vemos muchos ejemplos de estos viajes, de estos cruces de universos, por ejemplo lo vemos en el trabajo de Borges o de Cortázar, donde se rompen las barreras y las reglas de cómo entendemos el tiempo. Así que, de alguna manera tiene congruencia que ese fantasma venga a hablar con el presente. Yo me apoyaba mucho en esas fuentes y ver que sí podía funcionar en la película.

Bien, sí justo más adelante iba a comentar sobre ello, aprovecho ahora para felicitarte, también a Lorena Padilla, co-escritora de la historia, primero, justamente por esta trama tan arriesgada, este juego de la anacronía que combina este choque brutal entre la ruta histórica que siguió Cortés y el contexto y la realidad que hoy se vive en esta parte del país; y cómo tu propuesta, no pierde un gramo de verosimilitud, sino al contrario, lo que hace es resaltar el impacto colonial a lo largo del tiempo.

Ahora te voy a preguntar un aspecto obligado, cómo nace la idea de esta película.

Rodrigo: la idea de la película como tal nace cuanto Inti Cordera, productor de la cinta, y yo, vemos que se avecinan los 500 años del big bang de México, del momento iniciático de nuestro país, o al menos así se ha tratado en nuestra cultura, especialmente en nuestra literatura. Entonces, queríamos hacer algo, pero no queríamos hacer una película didáctica, eso que lo hagan en la tele o lo que sea, pero cómo haces algo que use las herramientas del cine. Rápidamente nos fuimos acercando hacia combinar realidad y ficción: qué pasaría si traes personajes del pasado al presente.

Poco a poco, se fue aterrizando la película en este único personaje del conquistador español, que es el villano, el coco de la historia de México, qué diría él, y no solo qué diría él o qué vería él, sino qué realidad tendría qué enfrentar, porque también te lo puedes llevar a Cancún a que se lo pase bien, pero teníamos esta idea de la ruta de Cortés: hay un territorio, un principio y un final, y en esa ruta se cuenta la caída del imperio mexica, y también, por otro lado, él también es parte de un ciclo de violencia que seguimos viviendo, ¿no?

Hay esta idea de la historia de México como una continuación de ciclos entre una paz obligada y violencia; rebelión y represión; entonces, de alguna manera, si nos salimos de esta idea lineal occidental vemos que hay una repetición con formas distintas. Por ejemplo, cuando empecé a investigar el tema de los periodistas violentados y asesinados en Veracruz, que es uno de los estados con los peores índices de esa violentas, te das cuenta que no está tan lejos lo que ocurre con un periodista de hoy que es desparecido o secuestrado o asesinado o las tres cosas, no hay tanta diferencia entre eso y lo que ocurrió al borrar tantos textos indígenas y tanto conocimiento, hay un eco ahí, y tú como espectador tienes que hacer ese esfuerzo de conectar, porque si la película te lo explica, qué aburrido y qué pesada. De modo que así ocurre con todos los personajes de la película, la violencia colonial se ha reinventado, no ha desaparecido.

Luego, al conocer al personaje del sicario vemos que hay una conexión muy clara, vemos que los dos son soldados anónimos y los dos de alguna manera están comprometidos con la violencia como forma de vida y poco se conocen a sí mismos. Visto desde esa perspectiva, la historia se ha repetido, no hay tanta transformación.

Cierto, como cuando la película muestra cómo el lenguaje de las armas trasciende el tiempo, y tanto el conquistador como el sicario lo entienden por igual. Por cierto, acerca de la inclusión de los testimonios, cómo lo eligieron, se quedaron algunos fuera o si fue la propia ruta la que se los fue dando al ir entablando relación con la gente que iban conociendo.

Rodrigo: hicimos una investigación muy detallada con el apoyo de mi amiga Daniel Rea, que es una gran periodista y gran documentalista también, y nos fuimos indagando en cada zona, fuimos conectando con más periodistas y con ellos fuimos conociendo a las personas reales, entonces, por ejemplo, Félix Márquez en Veracruz, nos ayudó a conectar con los primeros tres que conocemos, pero esa conexión después tenía que traducirse en «oye, vas a colaborar en esta película, pero qué crees, también viene un conquistador». Eso es muy raro, porque ellos ya habían dado entrevistas, conocido a los medios, pero no habían hecho algo tan diferente, tan sui generis.

Ahora, lo bueno de ese proceso fue que me obligó a ser transparente, a tratar de conversar mis ideas con las personas que estaban viviendo estas situaciones y también yo mismo aprender a escucharlas para que ellos se sumaran al proyecto. Y lo genial es que a partir de allí surgieron muchas colaboraciones, porque a partir de allí, las personas proponían escenas, ideas, proponían lo que querían compartir: «me gustaría que veo la pistola y el uniforme de mi hijo que fue un policía y ahora está desaparecido, me gustaría no dar entrevista porque yo soy un poeta y yo hablo náhuatl y quiero que escuchen mis poemas y yo solo le voy hablar en esa lenguaje creativo de mi poesía».

Todo eso enriqueció mucho la película, porque también puedes llegar como un clásico director conquistando, de eso tiene que ser así, se va hacer así, y no, el escuchar mejoró la película y las personas fueron tan generosas con nosotros y cuando se sumaban, se sumaban, lo hacían en serio.

Yo creo que la clave ahí también fue este tema de escuchar porque el acto de escuchar parece tan sencillo, parece que todos lo hacemos, pero si nos damos cuenta a nivel gobierno, a nivel poder, no ocurre, el escuchar es algo muy difícil de lograr, por eso la gente sale a la calle, por eso hay tanto hartazgo, porque no se está escuchando la realidad, a las personas. Entonces, someter al conquistador, ese proceso tuvo mucho eco con las personas reales porque de alguna manera había un diálogo directo del poder, con un elemento muy antiguo, no sé, muy arcaico, pero que es parte del arco del poder que se vive todavía hoy en día.

Still

Ahora te haré una pregunta que tiene que ver con los agradecimientos que haces al final, que son una especie de guiños intertextuales, nombras a Eduardo Galeano, Fernando Benítez, Serge Gruzinski, a Nezahualcóyotl, que está en la película a través de su poesía, y mencionas también a Camilla Townsend, esta historiadora que ha escrito sobre Malintzin, a quien nombra el conquistador como doña Marina, acerca de esto, la voz femenina con la que la película inicia y cierra, ¿representa un eco sobre esas voces femeninas que existieron a lo largo de la conquista?

Rodrigo: sí, totalmente, yo luché mucho por incluir a Malintzin el la película, de hecho, tuve la gran fortuna de hablar con la profesora a Towsend que escribió este libro fenomenal que se llama Las decisiones de Malintzin, donde defiende desde el punto de vista de su momento y de su situación todo lo que hizo mal Malintzin, que es un personaje que se ha vilificado en la cultura popular mexicana, pero que no la entendemos, no entendemos las decisiones que tuvo que tomar ella, como niña en realidad que fue otorgada como esclava y que de alguna manera supo relacionarse con el poder. Entonces, creo que el mundo del conquistador está completamente centrado en el hombre, sin embargo este acto de obligarlo a viajar en el tiempo tiene una voz muy femenina, no solo de tratar de entender, sino de ayudar a crecer a este personaje, no se le celebra, no obstante, al final de cuentas se muestra que es solo un tipo pequeñito perdido que también necesita que se le comprenda, no que se le perdone, pero sí que se le entienda.

Así que esta voz que abre y cierra la película, de alguna menera como que es la voz de este universo que lo lleva, lo obliga a este viaje; y curiosamente me preguntaban que por qué cuando el conquistador recuerda a Malintzin lo hace con tanto respeto, pues es que los conquistadores la veían con mucho respeto porque fue una parte fundamental de su operación, de su campaña. Ella se hizo imprescindible, eso es lo inteligente de Malintzin, que en un mundo donde las mujeres no tenían derecho a nada -ni siquiera las mujeres de sangre noble en Europa-, ella supo hacerse de un lugar, supo hacerse valer. Esto es muy muy difícil, así que tenemos que respetarla. Y el conquistador la respeta, habla de ella con este recuerdo de la capacidad intelectual de Malintzin.

Muy bien. La película rompe con barreras de todo tipo, no solo temporales, sino discursivas, del lenguaje, porque también está esta inclusión de lenguas originarias de la que ya nos hablaste, así que me gustaría saber cómo ha sido recibida en otros países y festivales donde ya se ha presentado.

Rodrigo: creo que, por fortuna, en este mundo virtual la película ha viajado desde Amsterdam hasta Corea, hasta São Paulo, y considero que ha tenido eco, ha recibido premios, sí, pero ha tenido eco con el público porque todos estamos lidiando con esta gran pregunta: ¿qué hacemos con nuestra historia? Estés donde estés hay esta lucha con la historia, que es un tema muy presente en las sociedades del mundo, qué hacemos con la historia de violencia, qué hacemos con las cosas que nos avergüenzan, y yo creo que lo más interesante es qué hacemos hacia el futuro, qué hacemos para transformar y zafarnos de ese pasado. Y es en ese sentido que vale la pena la historia. No tanto conocer datos, conocer pormenores, sino cómo nos ayuda hoy día la historia. Esa pregunta está caminando por el mundo, porque estamos en un momento en que se cuestina todo, ¿no? Eso es muy bueno, eso es muy sana, y de alguna manera la película activa eso.

Esta otra pregunta tienen que ver contigo como receptor de las felicitaciones, pues seguro las hay por doquier, ¿cómo lidias con estas felicitaciones y el contexto tan desgarrador que refleja tu película?

Rodrigo: Justamente creo que este es el gran problema de hacer documentales. Tú cuentas una historia, y quizá después, tu película viaja por el mundo, se celebra, pero la historia que contaste, la realidad que retrataste sigue ahí. De hecho, yo mantengo contacto con muchas de las personas que salen ahí, por ejemplo, con la mamá de Fátima, que aparece al final, en este testimonio de feminicidio muy intenso, muy brutal y desgarrador, yo sigo en contacto con la señora Lorena y conozco algo de la lucha en la que está ahora.

Te das cuenta que al final tu película es un gesto pequeño en un universo de muchas complicaciones, de mucho dolor, pero también es un gesto que vale la pena, pues si no crees que vale la pena, no puedes hacer la película. Tienes que creer en el valor del arte. Que, claro, 499 no va a acabar con los problemas de desaparición forzada, de feminicidio, sin embargo, como la relación es auténtica y hay una comunicación real con las personas que están viviendo esa realidad, tienen un valor. No podemos quedarnos callados y rendirnos. Eso me ha costado mucho trabajo, y creo que la clave es olvidar un poco tu ego como director y entender que tu película al final es algo pequeño, no tienes tú que resolver el mundo, mi trabajo es retratarlo, entonces, me siento muy feliz en ese sentido.

Y por último, nos gustaría saber sobre la distribución de 499, además de su presentación en FICUNAM y otros festivales, saber si tienen pensada ya una ruta de distribución para público en general.

Rodrigo: Sí, la película se presenta el 20 de marzo en Cinepolis Klik de manera gratuita con FICUNAM, solo deben registrarse y habrá un cupo limitado. Después, este verano, de la mano de Piano, que es una gran distribuidora mexicana, vamos a hacer un montón de actividades. Queremos, por ejemplo, hacer una ruta itinerante sobre el camino de Cortés, con las personas que parecen en la película, con funciones al aire libre y proyecciones y terminar en la Plaza de Tlatelolco, donde se celebró la última batalla de los aztecas y los españoles. Así que se vienen cosas muy interesantes y hay que aprovechar ese aniversario, usarlo para reflexionar, cuestionar y dialogar muchas cosas.