Foto: Vagabunda Mx

Malintzin, como la llamaban los hablantes del náhuatl, doña Marina para los españoles, Malinche para la posteridad, dice la contraportada de Malintzin. Una mujer indígena en la Conquista de México* (Ediciones Era), libro del que hablaré con entusiasmo en esta reseña.

Se ha escrito mucho de Malintzin, tanta tinta y voz en torno a una mujer que no dejó nada escrito por sí misma, pero de la que el eco pervivió a través de otras voces, tal como ella vivió y salvó su vida al ser intérprete, traductora de distintas lenguas y ante específicos fines.

En su nombre se ha personificado la traición, la víctima, la sobreviviente, el puente entre dos culturas. Figura controvertida que levanta rechazos o atracción, pero ante la que nadie permanece ajeno, sin una valoración sobre ella, juicio que muchas veces descansa en meras especulaciones, recuerdos de lecciones de infancia, fragmentos de lecturas u “oídas”; quizá por ahí alguna revisión de material cinematográfico o el seguimiento de la última propuesta audiovisual de Malinche, producida por Canal Once.

Precisamente porque es una figura tan socorrida como realmente poco analizada con objetividad, es que la obra de Camilla Townsend, historiadora y filóloga estadounidense, nos resulta tan refrescante como necesaria. Se trata de una mirada femenina, profunda, con rigurosa atención y análisis de los detalles expuestos en los códices post-coloniales, así como en la literatura posterior a la Conquista.

En la contraportada, se señala que el apasionante estudio de la vida de Malintzin que hace Townsend se lee como una novela. Comparto dicha afirmación. Lo interesante de esta obra es que logra combinar agilidad narrativa, provee de corporalidad y psique a la figura histórica y crea una atmósfera para la “trama” y el “personaje”. Ahora, esto no significa que deje de lado la rigurosidad analítica e histórica, al contrario, lo reafirma construyendo una propuesta histórico-literaria sólida en ambos universos.

Así pues, el libro no solo es una reivindicación de la figura de Malintzin, sino un seguimiento puntual al contexto de la época, sus ideologías (tanto del mundo prehispánico como español), así como una valiosa reconstrucción filológica de los códices post-coloniales y del material historiográfico al que Camilla atiende con objetividad.

De ahí la importancia de desplegar todo el abanico de posibilidades, de pintar un contexto tan vibrante de realidad que nos obligue a preguntarnos cómo podía reaccionar Malinche, a considerar la gama de alternativas que enfrentaba, y a percibir el pleno sentido de sus decisiones y acciones.

Al tratar de poner en su contexto las decisiones de esta mujer, es de crucial importancia evitar el error común de proyectar sobre Malinche nuestras propias preocupaciones, sin olvidar tampoco las viejas ideas que llevaron a asignarle motivaciones ajenas a la complejidad de su situación […] En una vida como la suya, tuvo que tener momentos de triunfo o de júbilo, momentos de angustia y humildad, y momentos en que sólo tocaba poner un pie delante del otro, y prosaicamente, tratar de sobrevivir. Nos dice Camilla Townsend.

Esta obra sobre Malintzin, así como en la de Moctezuma. Apogeo y caída del imperio azteca, de Michel Graulich, publicada también por Ediciones Era y previamente presentada en Reseñas vagabundas, son textos que es requisito leer a quinientos años de los acontecimientos que unieron a ambos personajes, junto a Hernán Cortés, en uno de los sucesos clave de nuestra historia humana.

*La editorial ha añadido a la versión en físico, una versión en libro electrónico.

 

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