Fox Searchlight Pictures nos trae la película inglesa Goodbye Christopher Robin, la cual se pensaría como una película infantil, pero la realidad es una película con mensaje para adultos.

La cinta nos retrata la vida del escritor británico Alan Milne, creador del famoso cuento infantil Winnie the Pooh (o Winnie Pooh), protagonizado por el actor irlandés Domhnall Gleeson (Ex-Machina), quien queda demasiado afectado tras ser soldado en la primera guerra mundial y por lo tanto desarrolla una perturbada y atormentada personalidad, por lo que le cuesta trabajo entablar una buena relación con su frívola esposa Daphne Milne y con su pequeño hijo Christopher Robin Milne. Christopher se nos muestra como un niño con mucha inocencia e imaginación, verdadera inspiración del escritor para crear el famoso personaje que llevó su nombre.

Realidad/Ficción

En el papel de Daphne Milne, está la hermosa actriz australiana Margot Robbie (Lobo de Wall Street), quien da vida a una esposa más preocupada por mantener su estatus dentro de la aristocracia inglesa que por tener una relación cercana con su esposo e hijo.

La película cuenta también con la participación de la actriz escocesa Kelly Macdonald (Traisnpotting) en el papel de la niñera Olive, llamada Nou de cariño por Christopher Robin. Olive viene a ser la madre sustituta que lo conoce y entiende más que su propia madre, y por la cual el niño desarrolla un sentimiento que raya en lo edípico.

Y por supuesto está Christopher Robin, a quien de pequeño lo representa de manera extraordinaria Will Tilston de 8 años, siendo su debut en la pantalla grande. Christopher Robin es un curioso niño, de exuberante imaginación y sonrisa, que logra a pulso la empatía y credibilidad de quienes lo vemos, lo que hace que padezcamos su soledad, su frustración ante la exhibición que hacen de él sus padres tras el éxito del libro, y más tarde, la carga que le significó dicho fama ya en la adolescencia (representado por el actor Alex Lawther).

Goodbye Christopher Robin es una muestra de la distancia que existe entre el universo infantil y adulto, donde lo lúdico es sustituido por lo pragmático, la imaginación por resultados tangibles. Lo que para Christopher Robin era su imaginario personal compartido en complicidad con su padre, para éste se convirtió en subsistencia económica y en reflectores para la madre. La niñera es la única que observa con dolor y objetividad este macabro juego que no tiene nada de divertido para el pequeño.

Para aquellos que no conocíamos la historia detrás del tierno cuento de Winnie the Pooh, es interesante hacerlo bajo la lupa de la crítica hacia el detrás del “cuento feliz” que plasma Goodbye Christopher Robin. Cabe mencionar que la película realiza dicha crítica bajo una narrativa y paisajes de ensueño, sin dramatismos, donde todo parece bonito y colorido, hasta que poco a poco se descascara el bello tapiz.

Fuente de imágenes: Fox Searchlight Pictures.

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