Bob Dylan nos ofrece su nueva pieza musical: Murder Most Foul, tras ocho años sin entregar material inédito. Es también la canción más larga de su trayectoria. «Son 1.376 palabras distribuidas en 16,56 minutos donde el cantante repasa acontecimientos y figuras icónicas de sus años más intensos, los sesenta y los setenta». (Marcos, 2020)

Continúa Carlos Marcos en su artículo para El País:

El largo texto arranca con el asesinato de John F. Kennedy (“Fue un día oscuro en Dallas, noviembre del 63./ Un día que vivirá en la infamia./ El presidente Kennedy estaba en lo alto/. Un buen día para vivir y un buen día para morir”) y luego recuerda grandes acontecimientos de la época, dibujando una dramática historia del declive de Occidente, ejemplificada en su país, Estados Unidos. “Libertad, oh libertad./ Libertad desde la necesidad./ Odio decirlo, pero solo los hombres muertos son libres./ Envíame un poco de amor, no me digas mentiras”, clama en uno de los versos más oscuros y bellos. Después de un retrato sombrío y cínico de la época, muestra una única salvación, la música, encarnada en los Beatles, John Lee Hooker o Patsy Cline.

El escritor y especialista en la obra Dylan Benjamín Prado subraya la relevancia de Murder Most Foul: “Dylan ha cerrado otro círculo. Nunca le gusto hablar, pero sí cantar hablando: empezó haciendo talking blues y ha acabado recitando poemas pop. Es una canción bellísima, que en el estilo homenajea quizá a Leonard Cohen y en la letra lamenta la caída de una época. Él habla de Kennedy, pero yo oigo ahí las muertes de Cohen, de Bowie, Tom Petty, Jerry García y dos de los cuatro Beatles”.

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