Para quienes son visitantes de la Ciudad de México, el Metro siempre ha sido una de los cosas que difícilmente omiten cuando quieren conocer y reconocer la ciudad. Y es que “andar” en el metro se ha vuelto una experiencia si bien bastante común para el habitante local, al mismo tiempo en ocasiones se torna trágica, exótica, cómica, mágica, y musical como cierto mago nos recordaba en algún programa televisivo.

El 4 de septiembre de 1969 corrió oficialmente el primer tren del llamado Sistema de Transporte colectivo, conocido popularmente por “Metro”. Dicho transporte metropolitano –tal vez de ahí se le llame “metro”– tuvo como primera línea la llamada línea rosa o línea 1, que por entonces corría de la estación Zaragoza a Chapultepec, ampliándose posteriormente hasta Observatorio del lado poniente, y hasta Pantitlán del lado Oriente de la urbe capitalina.

Si bien el proyecto se venía contemplando desde la década de los años 50, se concretó hasta fines de la década de los 60 cuando el gobierno de Gustavo Diaz Ordaz[1] se preparaba para recibir las olimpiadas de 1968, aceptando invertir en el proyecto del ingeniero Bernardo Quintana, siendo respaldado con un crédito obtenido del gobierno francés, quien brindó recursos y asesoría para aterrizar la propuesta en una ciudad que le urgía un transporte de esa magnitud debido al acelerado crecimiento de la mancha urbana.

Desde entonces el metro, alimentado por energía eléctrica –ciertamente ecológico– tampoco ha parado de crecer, cada presidente de la República ha inaugurado nuevas líneas o tramos añadidos a estas; hasta el momento el metro contempla 12 líneas: de la uno a la nueve, se reconocen por número y color;  la “A” y la “B”, y  la última, la “12”, inaugurada a fines del año 2012, es conocida también como la “línea dorada”.

Foto: Carol Clío

La odisea del día a día

Desde que una persona decide viajar en el metro, la odisea puede volverse placentera o tediosa dependiendo del tiempo y las ganas que se tengan de viajar. Si se lleva prisa, la fila para adquirir el boleto de viaje o la recarga de tarjeta para el acceso puede volverse un martirio, sobretodo si la persona de adelante no trae a la mano el dinero para darlo a la taquillera en turno. Peor aún si a esta última se le acumula el tedio de atender a tantas personas, pues termina por hacerlo “de malas” a los subsecuentes pasajeros en busca del boleto preciado.

Viene después la búsqueda por acceder a los vagones del tren, los cuales, en horas pico, sus puertas se vuelven insuficientes ante el asedio de tantas personas que buscan entrar, volviéndose aquello una verdadera “línea de bloqueo” cual partido de futbol americano, en donde niños, mujeres, hombres y ancianos se vuelven tacles ofensivos en busca del asiento más inmediato para tener un trayecto más amable, pensando tal vez en que su viaje pueda ser prolongado o de terminal a terminal.

Instalada la gente en sus asientos o parados cuando se ha tenido mala suerte, el metro comienza su marcha previo a verificarse que no haya personas o cosas atoradas en las puertas que impidan la marcha adecuada del convoy. A veces estas situaciones generan pequeños retrasos que a la larga se vuelven retrasos de tiempo considerable si son reiterados; en ocasiones estos retrasos son intencionales debido a que en el metro la presencia del vendedor ambulante los genera.

De vendedores y vendimias

Los vendedores se han vuelto personajes ineludibles en los viajes, siendo para algunos pasajeros verdaderas molestias debido a que su pregón de venta o sus bocinas –en el caso de que vendan discos de música–, o sus pantallas –en el caso de que vendan dvd¨s–, alteran la lectura de unos o la pestaña[2] de otros. Los objetos de venta al interior de los vagones del metro son de lo más diverso: van desde alimentos como chocolates, golosinas y chicles, hasta cacahuates, palanquetas, alegrías, paletas de hielo y “congeladas”,  memorias usb, cables para teléfono celular, audífonos, lupas, encendedores, herramientas, revistas, periódicos, cuadernos de pasatiempos, libros de superación personal, betsellers clonados de ediciones originales, utensilios de madera para cocina,  espejos, juguetes  que son “el regalo ideal para el niño o la niña”, cremas y pomadas, etcétera.

Aunado a estas vendimias entre estación y estación, los espectáculos que muchas veces vemos en plazas y en el autotransporte también se llegan a ver en el metro. Trovadores y guitarristas con instrumentos cada vez más modernizados, se presentan cantando y tocando canciones de moda y de antaño haciendo que los pasajeros evoquen momentos y experiencias, o en su defecto, que se molesten por tener la bocina portátil y los cables a un lado de su asiento.

Foto: Carol Clío

Otros personajes que portan bocina en el vagón son los hip-hoperos con sus improvisadas rimas que a veces abusan un poco de la descripción de la vestimenta de los viajantes; también son particularmente abundantes los cantantes invidentes que con pistas de karaoke también buscan la moneda que retribuyan sus cantos, sorprendiendo algunos de ellos por su buena entonación. Podemos encontrar además declamadores de poemas, críticos políticos, predicadores religiosos y en algunos casos faquires con su bolsa con vidrios rotos lastimando su cuerpo y sorpresivamente, hasta magos con chistera y conejo incluidos que hacen improvisadas ilusiones ópticas para el deleite de  los viajeros más pequeños.

Por supuesto, encontramos limosneros y pedigüeños en estados deplorables, ya sea en los vagones o en los pasillos y trasbordes de estación, escuchando sus voces con tonos lastimeros o exhibiendo heridas sin curar que para algunos son motivos de empatía y compasión por la situación en que los ven, y para otros son causa de vergüenza, indiferencia y hasta de desfachatez dado que parecieran considerar sus peticiones de ayuda como un engaño, y sobre todo cuando en algunos casos, un mismo limosnero en diferente día lo encuentran en distinta estación pidiendo dinero y al mismo tiempo manipulando un teléfono celular “más caro” que el que puede portar un pasajero común.

Curioso también es el hecho de que en algunas estaciones se lleguen a efectuar eventos musicales, exposiciones, muestras fotográficas y hasta coreografías teatrales. En estaciones como Tacuba, Chabacano o Pino Suárez, es común ver ciertos días de la semana en espacios relativamente amplios en sus andenes, la gestación de bailes espontáneos en donde los pasajeros pueden prestarse a cierto momento de divertimento y recreación bailando las cumbias y demás géneros tropicales que un grupo versátil puesto ha disposición del público (en particular un grupo de invidentes que ya se han vuelto relativamente famosos por su versatilidad)[3], deleita con sus melodías al viajante-bailador en lo que espera a la persona que citó “debajo del reloj” o en la salida “junto a la taquilla”, en medio de los demás transeúntes que la prisa no permite quedarse para el agasajo dancístico.

Relevante es también observar en algunas estaciones como Talismán o Pino Suárez, vestigios del pasado histórico o prehistórico de lo que alguna vez fue un Valle con lagos. En Talismán, por ejemplo, se ubican los restos de lo que fue un mamut con miles de años de antigüedad; en Pino Suárez se localiza un basamento de lo que llegó a ser una parte del templo dedicado al dios prehispánico Ehecatl, (deidad del viento) que incluso es también el icono de la estación. En estaciones como Bellas Artes o Panteones, se pueden observar réplicas de piezas prehispánicas de las distintas culturas que poblaron parte de lo que ahora es el territorio nacional, las que muchas veces o son ignoradas o incomprendidas.

Foto: Carol Clío

El metro también es centro comercial con cada vez más locales de mercancías en cada una de sus estaciones, encontrando desde tiendas de ropa en estaciones como Chapultepec y Tacubaya, hasta pizzerias, expedios de pan, de tacos de canasta y de productos naturistas. Algunos de los trasbordes entre estaciones se han vuelto celebres tanto por su extensión como por lo que se mira en ellos:[4] entre los más destacados podemos señalar el conocido como “túnel de la ciencia” que es el pasaje que conecta la línea 3 y la 5 en la estación La Raza, donde por mucho tiempo se presentaron fotografías de distintos aspectos de la vida natural del planeta aunado a un segmento que se mantenía en oscuridad para admirar algunas constelaciones del espacio sideral conocidas por el hombre.

Otro trasborde celebre lo es el establecido en la estación de Atlalilco entre la línea 8 y la 12, teniendo una extensión de casi un kilómetro, lo que hizo pensar a más de uno si en realidad fue un mal diseño en el trazado de la estación o la preocupación de los ingenieros y arquitectos porque los pasajeros mantuvieran su condición física al pasar por ahí. Un trasborde más ameno es el llamado “pasaje de los libros” con locales de editoriales con sus catálogos en venta entre la estación de Zócalo y Pino Suárez, teniendo en un punto intermedio una cafetería y un espacio para conferencias y pláticas que cada mes se renueva en su cartelera.

Dado el volumen de población que utiliza el metro para moverse por los distintos rincones de la ciudad, se generan cifras que en otros contextos serian difícil de creer: cada tren puede llevar poco más de mil personas; su estación con menor afluencia es Deportivo 18 de marzo (al norte de la ciudad) con 681 mil pasajeros al año, la de mayor afluencia es Pantitlán con 40 millones de usuarios al año que se explican por ser una estación de convergencia entre 4 líneas (incluida la llamada del tren férreo);   su extensión abarca cerca de 226 kilometros, cubriendo buena parte de la capital de la república y el oriente del Estado de México; ante estas volúmenes de población, el metro debe realizar obras de mantenimiento por la noche cuando deja de dar servicio (de 12 de la noche a 5:30 de la mañana).[5]

Los accidentes y percances

El tren naranja que circunda las entrañas de la ciudad ha sido marcado por hechos trágicos que han significado una mayor vigilancia sobre sus espacios y sus dinámicas de movilidad; uno de los sucesos que primariamente marcó su devenir fue un accidente el 20 de octubre de 1975 cuando colisionaron dos trenes cercanos a la estación de Viaducto. El saldo oficial fue de 31 personas muertas y 70 heridas en diversos grados de gravedad; algunas versiones señalaron al chofer del convoy como el culpable por supuestamente desobedecer una orden para detenerse, otras líneas señalaron que pudo deberse a un presunto sabotaje al tren que impidió al operador detenerse siendo rebasado por la inercia y el peso del tren. Años después se señaló que el sabotaje pudo ser plausible dada la necesidad por establecer un sistema de auto pilotaje que el metro solicitaba por entonces como urgente. Tras la tragedia que resultó ineludible para las autoridades, el auto pilotaje se estableció en el sistema, el operador fue recluido en Lecumberri y los trabajadores del sindicato del metro posteriormente pudieron recibir algunas prestaciones.[6]

El 18 de septiembre de 2009 fue otro día en el metro marcado por detonaciones de arma de fuego en la estación Balderas. Dicha situación ocurrió alrededor de las cinco de la tarde cuando un sujeto solitario –según se revisó después en el sistema de cámaras de vigilancia- deambulaba por diversas estaciones hasta que en Balderas resolvió hacer un pinta en un muro de la estación con dirección a Indios Verdes; un policía se percató del asunto y decidió interpelar al sujeto por el hecho, este comenzó a forcejear con el vigilante hasta que sacó una pistola y le disparó a quemarropa. Los pasajeros que estaban en el andén ante las detonaciones, comenzaron a correr en distintas direcciones, algunos se refugiaron en los vagones del tren  tirándose al piso o tratando de cubrirse tras los asientos, algunos más con celular en mano, trataron de grabar lo que iba sucediendo aunque el temor no les permitió obtener imágenes  nítidas.

Tras los disparos al policía, un pasajero que después se supo era un trabajador de la construcción –según se dijo después un soldador-, se enfrentó al sujeto armado aunque sin éxito y tras un nuevo forcejeo recibió un disparo que le causó la muerte. El sujeto armado gritó –dijeron después los testigos– algunas consignas contra el gobierno, otros testigos mencionaron que habló consignas religiosas. En medio de la confusión, hirió algunas personas más hasta que elementos policíacos lograron someterlo.[7]

Lamentablemente tragedias que se han vuelto cotidianas son las muertes causadas por personas que deciden acabar con su vida arrojándose a las vías, (en promedio son alrededor de 300 muertes las que se dan anualmente en las instalaciones del metro, contemplándose en ellas los suicidios en su mayoría del sexo masculino),[8] lo que por supuesto ocasiona retrasos en los trayectos de una estación a otra y que los trenes a veces tengan que detenerse en medio de los túneles incrementando el descontento, el tedio y a veces el acaloramiento de los pasajeros (se ha mencionado que la sensación térmica al interior del metro incrementa uno o dos grados más que en la superficie cuando los ventiladores de los vagones no están en funciones).

Curiosidades

Hay que mencionar también que el metro cuenta con una oficina de objetos perdidos en la estación Candelaria que se vuelve indispensable cuando 5.5 millones de personas tienen que moverse a distintos destinos siendo celulares, identificaciones personales, libros o dinero los objetos más recurrentes en extraviarse, aunque también los hay increíbles como urnas con cenizas, televisiones y hornos de microondas que alguna persona debió “olvidar” en su asiento por la prisa. Aunque parezca difícil, es posible que un objeto perdido vuelva con su dueño, no obstante debe pasar por cierto protocolo para verificar la autenticidad de su posesión.[9]

Desde julio de 2017 el metro cuenta con un refugio para animales –particularmente de perros-, aunque se han hecho rescates de animales como zarigüeyas, halcones y alguna iguana que fueron olvidados, dejados o que deambulaban en las instalaciones sin rumbo fijo. El Centro de Transferencia Canina se encuentra en la estación El Rosario en donde los animales son resguardados temporalmente y alimentados, si es que no aparece algún dueño que se identifique como tal. El centro es respaldado por veterinarios procedentes de la UNAM que atienden a los animales clínicamente mientras se preparan para un posible proceso de adopción .[10]

Foto: Carol Clío

El metro, como se ha mostrado aquí, puede mirarse en distintas perspectivas, por si solo es un cumulo de historias que da muestra de una ciudad en continuo movimiento, en donde el gusano naranja que recorre sus entrañas desde hace medio siglo, no se detiene. En 2017 muchas de esas historias y otras más dieron origen al llamado Museo del Metro[11] que puede ser visitado en la estación Mixcoac de la línea 12 , el cual -con un costo similar al de un boleto del metro- tal vez pudiera ser el punto de inicio para descubrir al transporte más famoso de la ciudad, que a sus 50 años busca seguir expandiéndose en las entrañas de la capital.

 

Notas al pie

[1] En el año 2018 el gobierno de la Ciudad de México decidió quitar unas placas de bronce de varias estaciones que mencionaban al citado mandatario, y conmemoraban la inauguración del sistema de transporte por considerar que “ya habían cumplido su ciclo histórico”, aunque en su momento mucho se especuló si en realidad la razón era política al no querer recordarse al  presidente Díaz Ordaz, considerado como uno de los personajes mal vistos en la historia del país. Con respecto a la citadas placas conmemorativas y su paradero puede verse  https://www.milenio.com/politica/comunidad/estaciones-metro-placas-gustavo-diaz-ordaz, consulta del 25 de octubre de 2019.

[2] Breve lapso de sueño y descanso que algunos pasajeros se disponen a tener durante el viaje, ya sea que vayan sentados o parados en el vagón.

[3] Sobre el grupo musical de invidentes puede verse la siguiente nota https://www.maspormas.com/especiales/merino-grupo-salsa-invidente/ , consulta del 26 de octubre de 2019.

[4] Para conocer algunos trasbordes significativos del metro véase la siguiente nota https://www.publimetro.com.mx/mx/autosrpm/2018/01/22/conoce-los-10-transbordos-mas-largos-del-metro.html, consulta del 15 de noviembre de 2019.

[5] Algunos datos mas pueden revisarse en la siguiente dirección  https://www.ngenespanol.com/travel/25-datos-curiosos-metro-de-la-ciudad-de-mexico/, consulta del 28 de noviembre de 2019.

[6] Para profundizar sobre dicho accidente puede verse  notas al respecto en los siguientes  vínculos https://codigoespagueti.com/noticias/tecnologia/1975-el-peor-accidente-en-la-historia-del-metro-de-la-cdmx/, y  https://www.eluniversal.com.mx/mochilazo-en-el-tiempo/cuando-murieron-31-personas-en-el-metro, consulta del 26 de noviembre de 2019.

[7] Quien esto escribe recuerda que media hora antes de los sucesos, hizo el trasborde en la citada estación con dirección al sur de la ciudad, sin pensar lo que se desataría momentos después. Para mas detalles pueden verse las siguientes direcciones : https://www.jornada.com.mx/2009/09/19/capital/045n1cap y https://www.proceso.com.mx/118829/balacera-en-metro-balderas-dos-muertos-y-cinco-heridos, consulta del 30 de noviembre de 2019.

[8] Los otros elementos ha considerarse en el promedio de muertes son los paros cardiacos, los accidentes y los homicidios. Puede revisarse la siguiente nota al respecto https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/cdmx/hombres-80-de-los-que-se-suicidan-en-el-metro, consulta del 29 de noviembre de 2019.

[9] Para profundizar sobre  la devolución de objetos perdidos puede revisarse los siguiente vinculos : https://www.metro.cdmx.gob.mx/oficina-de-objetos-extraviados y https://www.milenio.com/politica/comunidad/metro-cdmx-conoce-oficina-objetos-extraviados, consulta del 30 de noviembre de 2019.

[10] Sobre el Centro de Transferencia Canina pueden verse las siguientes direcciones: https://www.maspormas.com/especiales/adopta-perro-rescatado-del-metro-cdmx/ y https://www.metro.cdmx.gob.mx/acerca-del-metro/mas-informacion/centro-de-transferencia-canina, consulta del 30 de noviembre de 2019.

[11] Sobre el museo puede verse http://cdmxtravel.com/es/lugares/ya-visitaste-el-grandioso-museo-del-metro.html, consulta del 25 de noviembre de 2019.