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Esa sustancia común, puesta siempre en las mesas, tiene una historia fascinante, pues debido a ella se han declarado guerras, fundado y derribado imperios. Desde muy pronto el hombre supo que era la sal la que generaba el equilibro en su cuerpo para evitar la deshidratación.

La palabra salario es un recordatorio de la importancia de la sal. Los legionarios romanos recibían un salarium, es decir, una ración de sal. Poco a poco, la palabra significó el dinero necesario para adquirirla, iniciándose el proceso de la significación actual.

En la Edad de Piedra, los hombres seguían a los rebaños hasta los salegares, que son sitios donde se da la sal de roca que los animales consumen. Así fue como los hombres también lo descubrieron y comenzaron a transportarla hasta sus cuevas. Más tarde descubrirían algo más efectivo: los manantiales de agua salada.  Muchos pueblos primitivos se asentaron alrededor de estos manantiales.

En China, los primeros asentamientos surgieron en torno a las hoyas salinas del río Amarillo. China fue una de las primeras culturas en las que está documentado el uso y extracción de la sal desde el siglo XXVII a.C.

En el valle del Jordán, hacia el año 8000 a.C., surgieron poblaciones junto al mar Muerto y en el monto Sodoma.

A la par, los primeros europeos comenzaron a hacer de la producción de sal una industrial esencial. “Durante el Imperio romano, se establecieron diferentes rutas específicas para facilitar el comercio de esta entre diversas regiones. En Roma, por ejemplo, había una ruta destinada a su transporte conocida como Vía Salaria. Alemania tenía la Alta Salzstrasse, y Francia, la Route du Sel.

La sal llegó a ser tan importante que hasta algunos gobiernos de Europa lo convirtieron en monopolio estatal. También con ella cobraban impuestos. En Francia, en el siglo XIX, se dio un ejemplo elocuente de la aplicación de impuesto al consumo y a la comercialización de la sal con la “gabelle”, que al tratarse de un alimento de primera necesidad este impuesto era muy impopular. Una de las medidas que se tomaron durante la Revolución francesa fue abolirlo.

Se sabe que los Mayas en América la empleaban como moneda. Durante la conquista americana, los lugares de producción de sal se convirtieron en uno de los objetivos primordiales a dominar. La actividad pesquera hizo que la demanda de sal fuera en aumento en América y con ello que tuviera que ser necesario buscar nuevos mercados para la ampliación del comercio del pescado en salazón”. (Ribera, 2015).

La guerra por la sal entre españoles y holandeses

Como ya se anunció, los conflictos en torno a la sal, existieron a lo largo de la historia. Aquí retomamos uno de ellos: la batalla de Punta Araya entre españoles y holandeses. Jordi Arbós (2018) no que: el conflicto entre España y los rebeldes holandeses también se libró más allá de Flandes. Uno de estos escenarios de guerra tuvo como protagonista un producto que hoy en día es muy común pero que, en tiempos, bien valía el derrame de sangre y recursos para controlarlo: la sal.

La guerra entre las dos potencias provocó el cierre de la principal fuente de este mineral para los holandeses, las salinas españolas peninsulares. La más conocida, la de la ciudad portuguesa de Setúbal, que proporcionaba a los holandeses una sal de gran calidad que utilizaban para la conservación del arenque –una de las principales industrias del país– y para la elaboración de mantequilla y quesos. Con la imposibilidad de abastecerse de cantidades importantes del mineral en territorio europeo, los holandeses comenzaron la exploración de nuevas rutas, lo que les llevaría a las islas españolas de Cabo Verde e Isla de Sal. Aunque estas fuentes también les serían negadas ya en el reinado de Felipe III.

Los holandeses, obligados de nuevo a buscar fuentes de donde extraer sal, dieron al fin con una salina que podía abastecer satisfactoriamente su industria y con la rentabilidad necesaria. Esta estaba localizada en la costa venezolana de Punta de Araya, situada en la Península de mismo nombre, bajo dominio español. La misma ya había sido descrita en crónicas a principios del siglo XVI, pero los españoles, que ya disponían de las salinas ibéricas antes mencionadas, no la explotaron. (Arbós, 2018).

Montañas de sal

Además de batallas, la sal también ha esculpido maravillas naturales como las montañas Zagros que corren paralelas a la costa de Irán en el Golfo Pérsico. Las montañas Zagros se formaron cuando la Placa Árabe chocó con la Placa Euroasiática dejando muchas crestas y fallas para que se formaran los diapiros de sal.

Hace aproximadamente un millón de años, el Golfo Pérsico era considerado uno de los cuerpos de agua más grandes que incorporaba una gran área de la Península Arábiga en el sur e Irán en el oeste. A medida que el agua se evaporaba y las orillas del mar retrocedían, dejaba tras de sí grandes cantidades de sal. La capa de sal se cubrió con sedimentos arrastrados desde las montañas por el agua de lluvia, y con el tiempo, la capa de sedimentos se engrosó, se hizo compacta y pesó mucho sobre la capa de sal que se encuentra debajo.

En tales circunstancias, la sal comienza a comportarse como un líquido, lo que conduce a un comportamiento interesante conocido como tectónica de la sal. El peso de muchas capas de sedimentos que empujan hacia abajo la sal hace que se levante la capa de sal en las rocas que se encuentran por encima. Y dentro de las grietas y hendiduras de las rocas cuando se encuentra un punto débil, la capa de sal se filtra y forma una estructura similar a un montículo o cúpula, también conocida como Diapiro. Estos diapiros, cuando toman una forma horizontal, se extienden uniformemente formando un glaciar de sal.

Montañas de sal. Irán. Fuente: Viajeros del misterio.
Jashak Salt Mountain Dome, Irán.

Compartimos también esta película arqueológica sobre Hallstatt, una pequeña localidad en el corazón de los Alpes austríacos. Desde tiempos remotos su existencia estuvo ligada a la explotación de la sal de roca de sus montañas, actividad que se ha mantenido viva durante siglos llegando hasta nuestros días. Sin embargo, ha sido su importancia para la Prehistoria europea la que le ha conferido notoriedad y fama mundial, y lo que la hizo merecedora de su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. La cinta ganó el Premio a la Mejor Película Arqueológica Arkhaios Film Festival 2015, Carolina del Sur.

Bibliografía

Arbós, J. (2018). La guerra por la sal, en Histomoderna.

Ribera, E. (2015). La sal llegó a ser motivo de guerra, en La cuina de Catalunya.

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