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«La mentira verde», el engaño sobre el consumo social o ecológicamente responsable

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El documental La mentira verde (The Green Lie) de 2018, del director austriaco Werner Boote y de la periodista alemana Kathrin Hartmann, retrata el espejismo del «consumo sostenible, social o ecológicamente responsable».

Así como la antropóloga Patricia Aguirre  hace una crítica social e histórica de la alimentación y nos cuenta de cómo comemos alimentos sin historia, y no elegimos aquello que deseamos comer sino para lo que nos alcanza, La mentira verde hace una crítica al engaño que las grandes multinacionales comenten al hacernos creer que son empresas sostenibles, sin daño al medio ambiente y respetuosas de los derechos humanos.

«Boote (creador también de Plastic planetNos vigilan y Population Boom) juega el papel de consumidor que no rechaza el sistema pero sí busca la mejor opción de compra para el medio ambiente. Sin embargo, una y otra vez, Hartmann saca el lado más oscuro de los productos intentando demostrar que cualquier reclamo de compra verde falla por algún lado y solo contribuye a perpetuar un sistema viciado». (Rodríguez, 2020)

«Debemos ser conscientes de que las empresas crean armonía para evitar conflictos, pero los cambios se consiguen con conflictos». Señala Hartmann, quien ha escrito varios libros sobre greenwashing (No se vuelve más verdeFin de la hora del cuento de hadas De la sobreexplotación controlada).

Hartmann define el greenwashing como «el lavado verde que se produce cuando las empresas presentan productos cuya producción es social y ecológicamente dañina como si fuesen respetuosos con el medio ambiente y socialmente aceptables. En definitiva, el greenwashing trata de preservar un negocio en sí dañino, que solo es rentable si no se considera la protección medioambiental y los derechos humanos. Cuanto más baratas sean las materias primas y más bajos sean los salarios, más beneficios. Hay que dar la vuelta a la pregunta: si las corporaciones obtuvieran beneficios produciendo de forma ecológica y socialmente justa, ¿por qué deben mantener sus prácticas dañinas?» (Rodríguez, 2020)

En entrevista para ElDiario.Es, la periodista responde a un par de preguntas muy reveladoras y que se ponen de manifiesto en el documental.

¿De verdad considera que no hay nada de las grandes empresas que no sea ‘greenwashing’?

Cuando hablamos de enormes marcas y multinacionales, no, no hay ejemplos positivos. Hay que tener en cuenta que estas compañías producen cosas a menudo superfluas o innecesarias. Producen en cantidades ingentes, porque solo pueden generar un beneficio si se consume mucho, y luego se tira y se vuelve a comprar. Esto no ocurre sin un coste. El consumo es el motor del sistema capitalista basado en el crecimiento, así que es un tema político más que pragmático. Cuanto mayor es la compañía más materias primas necesita y cuanto más alejada está la producción y el origen de las materias, cuando más dañino es su negocio global, más vasto y elaborado es su greenwashing.

¿No existe ningún ejemplo de empresas que lo estén haciendo bien?

Por supuesto, las compañías más pequeñas y/o locales que no dependen de la importación de materias primas problemáticas o que no consumen cantidades inmensas de materias primas tienen otras maneras de producir con unos modos social y ecológicamente más justos. Estas compañías pequeñas no se preocupan por el lavado verde de imagen. Y por supuesto hay también formas de organización de compañías que son ecológicas y socialmente justas, como por ejemplo, las cooperativas. Se pueden encontrar en la producción de alimentos, y también en la moda, pero forman nichos bastante pequeños. La energía es un buen ejemplo: en Alemania hay muchas cooperativas pequeñas, parques eólicos o solares propiedad de ciudadanos. Los cambios en la energía en Alemania los han promovido estas compañías pequeñas; las grandes empresas son muy lentas y solo entraron en el mercado porque lo exigió la ley. Han usado, en cambio, todo su poder en lobbies y en (diciendo, por ejemplo, que la energía nuclear es respetuosa con el medio ambiente) para seguir con la energía nuclear y el carbón porque han ganado mucho dinero con esto.

¿En el documental ‘La mentira verde’ defiende que la elección en la compra no sirve para cambiar el mundo?

Para mí la cuestión más importante no es: ¿qué debemos comprar y qué compañías son mejores? Si no: ¿por qué es en realidad legal que la mayoría de los productos que están en las tiendas se hayan producido violando los derechos humanos y favoreciendo la destrucción ambiental? Y, ¿cómo podemos como ciudadanos luchar para que esto cambie?

Aquí dejamos el trailer al documental que está disponible en Filmin.

 

Bibliografía

Rodríguez, L. (2020). ¿Por qué es legal que los productos que están en las tiendas favorezcan la destrucción ambiental?, en ElDiario.es.

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