Dos de los intérpretes mexicanos más destacados de su generación, conjugaron su talento y virtuosismo en una velada que puso las emociones a flor de piel el 24 de septiembre. La soprano Estefanía Avilés y el pianista Andrés Sarre coincidieron de nuevo en un escenario tapatío, esta vez fue el Conjunto Santander de Artes Escénicas, donde ofrecieron un recital en el que interpretaron varias canciones de compositores clásicos y contemporáneos. 
 

Estefanía Avilés, inició sus estudios en la Universidad de Guadalajara, ha desarrollado una notable carrera internacional que la ha llevado a ser solista con diferentes orquestas en Europa y debutar en Vienna con la ópera Don Giovanni. En México ha cantado con la Orquesta Filarmónica de Jalisco y la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes. 

Estefanía Avilés

Por su parte, Andrés Sarre es un reconocido ejecutante con un largo recorrido como recitalista y quien ha acompañado a artistas de la talla de Mirella Freni, Renata Scotto, Ileana Cotrubas, Francisco Araiza, Dunja Vejzovic, Dolora Zaijick, Teresa Berganza, Bruno Bartoletti, Luigi Alva, Jennifer Larmore, Alesandro Corbelli, Elina Garanca y Renato Bruson.

La Entrevista

¿Cuáles fueron los conflictos que tuviste con las presentaciones y con los conciertos durante el confinamiento?  

Estefanía: Fue muy complicado porque todo se canceló, fue muy duro. Yo estaba en Hungría y allá el horario es muy diferente al de nuestro país, entonces realmente nos la pasamos encerrados, nadie salía a las calles, incluso se impusieron multas si gente andaba en la calle después de cierto horario y obviamente con toda la incertidumbre de no saber qué iba a pasar, la pérdida de trabajo de muchas personas… sí, fue un tiempo súper complicado pero aquí estamos otra vez tomando el ritmo.

Platícame sobre el repertorio de este recital de Piano que haces junto a Andrés Sarre…

Estefanía: Sí, la primer parte del recital, que es prácticamente la cerebral del repertorio, con piezas de corta duración cada interpretación, duran máximo 1 minuto cada una y están en húngaro, de un compositor que se dedicó a hacer una investigación y su obra se basa en el folklore húngaro y están muy impregnadas de la rítmica que tiene el propio lenguaje y del entorno. Después hay una canción de R. Strauss y es una de mis favoritas es súper bonito y después viene un ciclo de las siete canciones tempranas de A. Berg y él fue un compositor cuyo lenguaje fue muy difícil. Y la segunda parte del programa ya nos vamos al Bel Canto y hasta llegar al siglo XX con Stravinsky. En realidad es un repertorio muy diverso: Zoltán Kodály, Richard Strauss, Alban Berg, Georges Bizet, Alfredo Catalani, Giacomo Puccini, Igor Stravinsky, Ruperto Chapí e Emmerich Kálman.

Dentro de tu carrera, ¿te has enfrentado a ciertos sesgos o dificultades por ser mujer?

Estefanía: Fíjate que por ser mujer no, no he pasado nunca ninguna situación que me incomode, pero lo que si sucede que esta profesión es muy costosa, entonces de repente de enfrentas a situaciones o a imposibilidades por los recursos económicos o que de alguna manera para el acceso a esta educación una vez que te especializas en ella… Y aquí en México se nota más que en Europa, incluso si eres del interior del país a si estudias o radicas en Ciudad de México. Existen un montón de circunstancias que hacen todo más difícil, muchas veces tenemos que trabajar y estudiar al mismo tiempo para poder sostener lo que queremos y seguir nuestros sueños.

¿Nos puedes compartir algún adelanto de proyectos en puerta antes de cerrar el año?

Estefanía: Claro pues precisamente, ahorita que platicamos de cuestiones de género y para que justo exista mayor visibilidad del trabajo de la mujer en la ópera, estoy emprendiendo un nuevo proyecto junto a otras dos mujeres talentosas para crear una compañía de ópera constituida por mujeres solamente. Es una iniciativa, con el estímulo de Proyecta que genera la secretaría de cultura. Entonces el próximo 14 de noviembre haremos un evento que dará cita a artistas y cantantes locales. El darnos la oportunidad de abrirnos nuestras propias puertas es súper satisfactorio y y no es fácil, pero vale la pena generar este tipo de oportunidades y de espacios para las mujeres en la ópera. De eso estamos convencidas.

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