Sin título. Roberto Matta. 1942 - 1943. Óleo sobre lienzo. 30,5 x 40,5 cm. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid

De Todas somos Frida (Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2010)

Ratonera

La casa-ratonera ha quedado limpia:

En un cajón del armario están tus huesos

y en el otro los míos.

Los pelos que perdiste,

los pelos que perdí,

debajo de la cama son

un animal manso y cariñoso

que nos despierta a las mañanas.

Las uñas que nos cortamos

son una inmensa cáscara de huevo

en el jardín, que a todos maravilla

y nuestros jugos, evaporados,

una mancha profunda en el colchón.

Muchas rejas arrenglonan las ventanas,

según nos aconsejan,

y en las horas vivas,

 en las horas muertas,

reviso los álbumes para aspirar,

con aullido de sirenas

los rostros del pasado –así no vuelven-

Ya planché las paredes,

ya fregué las lechugas ,

ya enceré los toallones

que dicen you y me.

Ya me toca la siesta,

nuestro perro olfatea

mis axilas con cariño

y se recuesta tibio, en tu almohada.

A tu regreso, serviremos

copas de jabón con granos de mostaza

y  liquidámbar.

Un aperitivo, después de las noticias.

Y en la alta noche ¡clap, clap, clap!

saltan los resortes, los alambres,

el mundo convulsiona

y por el pecho, (nos comimos el queso, ¡qué remedio!)

nos toma el artefacto, o sea el lecho.

De todos los ratones que pululan

que fortuna, atrapada con vos.

De la muerte por celos

Vuelve, vuelve la oscura traza

de la muerte por celos.

a apretar con su puño inmenso

mi corazón de puño hasta exprimirle hiel

por artes raras de patología

se cuela por mi oído y revuelve los huesillos

que martillan la duda y la certeza,

se cuela por mi boca al aspirar tu aliento

(yo preparo todas tus comidas)

por mis ojos cuando leo todas las letras

de todos tus archivos

todas las máquinas

de mandar mensajes.

Pero todas las claves aleves y leales,

se me niegan.

Vuelve la oscura traza de la muerte por celos

aleteo de murciélago en el plexo

torniquete de pellejo

a la altura del ombligo

Vuelve a colarse por mis puertas de abajo

y me hace preguntar dónde estuviste,

animal sediento malcriado,

que me trae de beber y me contenta

bello animal de compañía

que tapa mi boca y reclama con susurro.

Vuelve negra traza de la muerte por celos

se cuela por mis poros

y eriza mis arterias

ponzoña mis raspones,

infecta mis bebidas,

corroe las mucosas

de mis partes más suaves

y fecunda la cizaña

en el bosque de mis venas.

Andate, negra traza, juira  perra, alimaña.

Andate de mi mesa, de mi cama, de mi casa

Fuera negra traza de la muerte por celos.

De Diario de Inminencia (Huesos de Jibia, Bueos Aires, 2015)

Los libros arden como en las películas.

Hay  fuego en  tus pupilas y también  en las mías.

En hogueras de cine siempre hay

algunos grandes títulos

-el nombre de la víctima-

La cámara planta

más luz para filmar.

En los ojos el fuego

rueda este cuadro para nadie.

Y suben  al viento cenizas de palabras

que habían sido tan bellas.

Nosotros, máscaras sin gloria,

somos los que prenden el fuego

somos los que arriman el bidón y la chispa

somos los que arden  

          

Bastó para matarlos

una palabra sola

Una sola palabra

los ha matado a todos

una palabra apenas

la misma nada menos

los ha matado a todos

ha matado también

a los muertos

a los que matan

Haikus de Clínica, novela (Amazon digital- Parque Moebius ediciones 2021)

Yacen los relatos

En las hornacinas

Esperando a un juez

El negro emblanquece las sombras

En el cuarto cerrado

El granizo lapida a la niña

Ella no ha hecho nada

Tinta en los dedos

Firman las culpas

Que no han sido mostradas

En la pura exterioridad

De lo que veo

Sólo mis ojos existen

De Partes del Simbionte (Densas Producciones 2019)

Víspera víspera víspera

 síspera síspera síspera

 parate no sigas

 la flecha lanzada en el aire

 víspera éspera espera

 no lanza su flecha de tiempo.

 Te quiero suspensa

 víspera que lanza

 y no espera esperanza.

 Nóspera nóspera nóspera

 quedate a vivir esta noche


Perreza mía nunca desesperra

 esta sinrazón adversa

 Pero perro el modo

 hay esperanza al fondo de las manos.

Es y soy esperrando

el hambre de animal.

Beleso triste en el beso

lengua de milonga perrosa

y pena empenachada


Desnudormido yaces

-es el verbo adecuado

yo no lluevo él no llueve

un escampe de palabras

espermarse ahora

en esta grieta

del tiempo y los horarios

¡cada idea!


Misántropa me llaman

¿Puesta en tropo?

¿Señorita humano

que extraña y suspira un héroe a la griega?

¿Propietaria de una tropa de santos?

¿Celestes armadas bajo su comando?

¿Altar de campaña?

ella está sobrando

Misántropo sola-fastidio del otro-reclamo constante

mis, mis, dice el hombre

yo digo mis tropos,

 mis tropos quebrados

 mis figuras rotas.

¡Hápax!

El grito de batalla

salpica los cuadernos, la pantalla

en esta dispersión del yo que habla.

Libera la memoria del falsario en lenguas

y las manos barajan a la suerte

con las hojas de los diccionarios.

¡Hápax! ¡Hápax!

Susurra en lecho del amor

amante atadounido

al lazo del sentido cola de ave

despliegue de miradas y pupilas

de plumas que engarzan los idiomas

y amante dimi, dite, dis moi dice

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