Rodrigo Reyes, director de 499

La película 499, del director Rodrigo Reyes, llega a los cines este 25 de noviembre, y se trata de un largometraje que calificamos de imperdible. Este documental ficcionado invita a repensar de manera crítica qué han significado y cómo nos han modelado 500 años de Conquista, en el más complejo sentido del término.

Sinopsis: a través de la mirada de un conquistador fantasmagórico, 499 recrea la ruta épica de Hernán Cortés desde la costa de Veracruz hasta la capital azteca de Tenochtitlan, reemplazada por la actual Ciudad de México. Sobre la ruta, este personaje anacrónico interactúa con personas reales afectadas por la fracasada guerra contra las drogas, y el director va construyendo un retrato de la actual crisis humanitaria del país, un nuevo capítulo dentro de un brutal proyecto colonial sin acabar, y aún en movimiento, 499 años después.

Hace meses ya habíamos conversado con Rodrigo Reyes, de donde surgió el texto: 499, la película donde un anacrónico conquistador recorre de nuevo la ruta de Cortés. Allí platicamos sobre la idea que dio origen al largometraje, la arriesgada propuesta de crear un documental con saltos en el tiempo que podían caer en el absurdo, pero que 499 sortea a la perfección; así como sobre los intertextos socio-históricos que habitan el film. Tuvimos la oportunidad de charlar de nueva cuenta con Rodrigo, justo ahora que 499 llega a salas comerciales, tras haber recorrido la misma Ruta de Cortés proyectando el documental.

Esta vez quisiéramos arrancar preguntándote sobre un tema medular, tanto en la Conquista, como en tu propio documental: la permanencia de lo religioso en contextos, tiempos y discursos tan distintos; el denominado sincretismo que ha forjado nuestra cultura, algo que refleja también 499, ¿nos cuentas sobre ello?

Rodrigo Reyes: Justamente en este tema religioso, amén de lo que nosotros pensemos, vivimos en un mundo secular, un mundo donde no es necesario comprender la realidad desde el marco religioso debido a que tenemos más elementos, pero en el siglo XVI no era así, incluso, aunque fuese un muy mal cristiano o pecador el conquistador, era una persona creyente, su universo se explicaba a partir de la religión, y lo mismo ocurría con los mexicas. Tenían una cosmovisión muy imbricada, muy detallada, con muchos matices y que además estaba muy construida, muy intervenida también. Muchas de las críticas que podamos aplicarle a la Iglesia católica, también podríamos hacerla a los mexicas. Tenían un control muy férreo de la cosmovisión, no dudaban en intervenir, en borrar sus códices para generar una sola narrativa, como que venían de Aztlán, generar una narrativa mítica. Entonces de alguna manera, ese encuentro entre España y Mesoamérica es fascinante, pues tienen muchos puntos en común, la religión es la capa de la superficie que va uniendo todo, como una membrana.

Yo traté de ver al conquistador respetando de alguna manera ese punto de vista, entendiendo que él ve el mundo así. Cuando mira el mundo y ve a Jesucristo en un tianguis de Puebla, pues se va a aparar y se va a persignar, va a hablar con Dios, hablar con la virgen, buscando algún alivio o socorro, pues tiene otros conceptos, ahí está la magia de la historia, de que no podemos nosotros desde nuestro punto de vista moral y ético, juzgar tan fácilmente otra época, ya que tienen otros criterios, podemos criticar la presencia de esos elementos en nuestra realidad presente. No podemos decir tan fácil que eran todo malos, y eso para mí, fue una revelación entender que este personaje ve el mundo de una manera radicalmente distinta a la mía.

Still de 499

Claro, como mencionas, aunque pensemos que vivimos en una sociedad mayormente secularizada, en realidad lo religioso permanece. En 499 lo vemos contrastado entre el modo de pensar el mundo del conquistador, proveniente de una cosmovisión del siglo XVI, y la manera en que esta sigue presente, por ejemplo, cuando una madre implora a dios al tener a un hijo desaparecido. Ahora, a propósito de este conquistador, la vez anterior no te preguntamos acerca de cómo fue el casting.

Rodrigo Reyes: El casting de Eduardo [San Juan Breña] en la película fue una suerte, fue una fortuna total. Lo conocí por Facebook, hicimos todo el proceso virtual, esto fue previo a la pandemia, pero por falta de presupuesto no nos pudimos conocer en persona, pero hay algo en esas comunicaciones que me vibró, y que me llamó mucho la atención. Y él también sintió mucha confianza en mí, de venir a México por primera vez, y cuando llegó fue para hacer la película, no para otra cosa, llegó a conocer nuestro país con este proyecto, imagínate, además se grabó en secuencia, se grabó en orden cronológico, entonces, fue una suerte tremenda dar con Eduardo, es una gran persona, supo relacionarse con todos los que participaron y colaboraron con sus testimonios, les ofreció mucha dignidad, siempre se comportó con esa ética tremenda, entonces, fue la suerte en realidad, la película como que estaba lanzando señales al universo y sólo se conectaba cuando había una vibra hermana contrastando con el otro lado.

Detrás de cámaras de 499. Foto: Félix Márquez. Cortesía: Piano

Vaya manera de conocer México la que experimentó Eduardo San Juan Breña, siguiendo los pasos de un personaje histórico que tiene connotaciones distintas para los españoles. Toca el turno de pedirte que nos hables de esa ruta que recorrió el conquistador real y el de ficción, y que hace unos meses también lo hiciste de la mano de 499.

Rodrigo Reyes: La verdad que esta ruta que hicimos en el verano fue un regalo tremendo, para mí, para Eduardo que vino desde España, lo que hicimos fue repetir los pasos de la película sobre la Ruta de Cortés, colaborando con las personas que están dentro de la propia película, y armábamos charlas y diálogos en espacios, en cada parada. Por ejemplo, en Veracruz, en la librería Mar Adentro, que es un espacio fenomenal, que todos los que vayan al puerto deberían conocer, pues ahí hicimos una proyección, una charla, hablamos sobre el legado de Rubén Espinoza, el legado de Moisés Sánchez que es el caso del periodista asesinado que aparece en la película, con su hijo, quien fue el que llevó la batuta. Luego en Jalapa, estábamos en Casa de Naye, un gran espacio cultural, ahí entre fandango y fiesta, la comunidad ahí festejando la película, vino una de los personajes, la señora Martha González, pudo traer a su familia y hablar de la película con alguien del gobierno, de la comisión de búsqueda ahí presente, con un especialista también del sector civil.

Eso es tremendo, porque las películas no deben de replicar el modelo colonial, el modelo de tomé esto y ay nos vemos y vámonos a ganar los laureles. Hay que regresar, hay que dialogar, hay que presentarse y eso generó mucha energía, una vibra muy especial, por que la película lo hizo justo en los días antes de los 500 años, la última función fue el 13 de agosto, en la mañana, en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, entonces ahí te das cuenta de que a lo mejor una película sobre un problema social, especialmente en nuestro país, en México, no puede resolverlo, no lo puede resolver, pero hay que resistir de una manera más humana y más profunda, con estos espacios que puede abrir el arte para dialogar, para reflexionar y ver el mundo de otra manera.

Yo me fui con mucha nostalgia, en la gira me quedé muy conmovido por la tenacidad de las personas que colaboraban con nosotros, de cómo tenían la fuerza de venir y presentar una película y compartir con nosotros su sabiduría, pues ya son todos muy sabios, desgraciadamente, en lo que es resistir y luchar por la justicia en nuestro país. Fue un momento, un regalo tremendo, poder presentar la película así, y verla crecer y ya ver que está agarrando su camino, que tiene eco. Lo que presenta la película tiene un eco en la realidad que cobra sentido, ya sea con migrantes en Tlaxcala, centroamericanos, o en las canchas de futbol de Cholula, la película cobra sentido y tiene sentido, se entiende la película, porque ese conquistador sí existe.

Muchos han dicho que es una locura tener un conquistador en la película, pero él es sólo un símbolo de algo que es real, él encarna una idea real que existe en nuestro país. El conquistador no es un invento, vive en las sombras de todas estas violencias, él sigue ahí, lo único que nosotros hicimos, fue darle forma, darle figura, encarnarlo para que pudiéramos verlo y entenderlo. Y para eso sirve el cine, para poder imaginar el mundo de otra manera.

Piano y La Maroma siguen los pasos de Hernán Cortés en del documental 499
Mapa de la Ruta que siguió 499, emulando la Ruta de Cortés. Cortesía: Piano

Pocas películas pueden tener este extraordinario juego con la realidad-historia, este viaje itinerante por los mismos sitios que alientan su trama, ahora que 499 está en las salas, con el gran público, ¿qué expectativas tienes?

Rodrigo Reyes: Yo trato de no generar expectativas como de que ay, vamos a romperla, sino más bien dejar que fluyan las cosas, pero yo sé que en nuestro país hay una gran necesidad de entender nuestra historia. La hemos dialogado a lo largo de siglos, tenemos tanta historiografía, falta historia de la historia en México, hay una necesidad tremenda. Creo que 499 responde a eso. Responde a lo más importante que yo creo que nos lleva a mirar la historia, es fundamentalmente, entender cómo llegamos a donde estamos ahora. Es una necesidad muy egoísta, pero pues fundamental, el de dónde venimos, cómo llegamos a este espacio y hacia dónde vamos, y si nos damos cuenta, desde el poder, ya sea en México, en Estados Unidos o donde queramos, siempre hay una referencia a la Historia, siempre hay una narrativa de la historia de dónde venimos, hacia dónde nos dirigimos.

Entonces, 499 aprovecha ese aniversario para generar estas preguntas y para llevarnos unas reflexiones que se salen del circuito normal de las cosas, que nos ayudan a pensar de otra manera, quiénes somos como mexicanos, de dónde venimos, de qué nos sirven estos conceptos históricos, de qué nos sirve ver al conquistador como el villano de la película, si tenemos a personas como Fátima, que están siendo asesinadas, o tenemos todos los casos  que vemos en la película, cómo nos hacemos cargo de eso. Yo confío que eso sí va a ocurrir, esa sí es mi expectativa, de que el público que la vea, va a conectar con esa reflexión, de que les va a detonar muchas cosas, van a empezar a buscar al conquistador en su entorno, cómo se replica, cómo existe en su vida cotidiana, eso es lo que estoy seguro que va a ocurrir la próxima semana cuando se estrene.

Detrás de cámaras de 499. Foto: Félix Márquez. Cortesía: Piano

Por último, hablando de estructuras de poder, ¿hubo apoyos gubernamentales para llevar a cabo 499?

Rodrigo Reyes: Nos hemos beneficiado de una estructura cultural que hay en México que es potente, que es algo que otros muchos países desean. Yo vivo en Estados Unidos, aquí desearían tener algo así, como lo que tenemos con IMCINE, a pesar de todos los matices, y todas las críticas constructivas que podamos hacer. Ahora esta gira se está haciendo con EFICINE. No sólo está, sino otras películas que compañeros y compañeras están haciendo, están demostrando el valor de invertir en la cultura en México. Es importante reconocerlo y entender que la cultura es un valor que no se mide sencillamente en cifras, en dinero, sino también tiene esta capacidad de generar otras reflexiones que nos ayudan a reinterpretar el mundo. Entonces en ese sentido, yo he tenido mucho apoyo, también hemos tenido colaboración no solo de gobierno sino de organizaciones no gubernamentales como Transparencia Internacional, el Instituto Sundance aquí en Estados Unidos, hemos tenido muchos aliados muy diversos, muy dispares en este proyecto, la embajada española, pero eso también me da gusto, porque no se trata de que haya un solo camino, hay que generar alianzas, no hay que ser egoístas, sino que hay que vincularnos y la película lo ha logrado. Pero de lo que más estoy orgulloso, es de cómo ha logrado potenciar la lucha de las personas que participan con nosotros, colaboraron, ofrecieron su testimonio y ahora la película tiene resonancia con lo que ellos están haciendo, y no desde un punto de vista blanco y negro fácil, sino vamos a generar reflexión, vamos a obligar a pensar sobre estos temas tan complicados. Eso es lo que tiene mucho valor.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Reyes, Rodrigo

Guión: Padilla, Lorena | Reyes, Rodrigo

País: Estados Unidos, México

Producción: Cordera, Inti | Félix, David | Holmgren, Steve | Houchens, Andrew | Logan, Carter

Compañía Productora: La Maroma | Rr Cinema

Fotografía: AMC | Mejía, Alejandro

Edición: Chávez Ontiveros, Daniel | Chignoli, Andrea

Sonido: Arteaga, Ricardo | Mondragón, Pablo | Santiago, Adriana

Música: Mondragón, Pablo

Reparto: San Juan Breña, Eduardo

Dirección de Arte: Ruíz, Adriana (Vestuarista)

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