Sunns, el cuarteto de Montreal conformado por Ben Shemie, Joe Yarmush, Liam O’Neil y Max Henry se caracteriza por ser una banda que mezcla sonidos dando un toque único a esos bits electro-rockers. Guitarras disonantes y sonidos pegajosos que caracterizan su manera de crear música. El álbum «Images du furur», me hizo conectar con ciertas situaciones extraordinarias que suceden en esos días de insomnio inexplicable:

Suuns

Una noche perdí el sueño, no crean que bajo la idea estereotipada de una noche bohemia filosofal, tampoco algo más serio como un síntoma por una cuestión médica. Era solamente una sensación extraña y la única manera concreta para describirla es: “Era consciente de que había perdido el sueño como quien pierde una extremidad”. Creo  que de manera automática comencé a echar mano de ese insomnio pensando o pensando en el acontecer presente. Ahí me quedé por tiempo indeterminado, continúe por el intocable pasado, joya preciosa de nuestra identidad, tesoro defendible a muerte, tal vez porque pueda ser lo único que íntegramente nos pertenece, pero al ver que el reloj no avanza y que, además, literalmente no hay nadie a mi alrededor que siquiera le importe eso, comienza un tipo de desapego a ese pasado. Resulta ser un  “bájale a tu rollo” crudo e instantáneo.

Ya sobajado por la autoridad de la noche, comencé a pensar en el futuro como estrategia para canalizar tanto tiempo, ya que se abren un sinfín de posibilidades, sin embargo, después de tantas horas, la noche me dió tregua y me dejó “descansar”, ¿noche intensa no?. Ahora imagina que esto continuó por más de dos semanas. En algún punto ya no tenía en qué pensar o simplemente ya no quería, solo quería dormir con normalidad como lo había hecho tantas veces atrás, aun con esto tomé la decisión de no buscar ayuda profesional (no lo hagan amigos, sean peras o manzanas, siempre busquen ayuda).

En mi desesperación, terquedad y alcance, a lo único que accedí fue comenzar a reconciliarme con mis emociones, pedirme perdón por lo que me había exigido e implantado en la cabeza sin ninguna consideración, aceptar mis errores, disculparme  también con las personas a las que les había trasladado una responsabilidad que no les  correspondía, aprender a decir de manera sobria o consciente el cariño que tenía por la gente que me rodea. Una atmósfera total de terror psicológico que ciertamente no me es posible redactar con tanta puntualidad.  

De esta cruda experiencia, pude entender que aunque las ideas sean propias y bien fundadas, muchas veces no ayuda de mucho aferrarse a ellas de una manera obsesiva. En el álbum «Images du futur»,  de Suuns encuentro un ejemplo de esta intención, una notable versatilidad en el desarrollo musical como el vaivén de las ideas en nuestro cerebro y acorde a nuestras inconmensurables emociones, además de una obvia atmósfera de sonidos oscuros que nos invitan con moderación a explorar nuestras propias situaciones sombrías por las que a veces pasamos y en las que nos enfrascamos.

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