Imagen obtenida de Revista 101

Plaza Catedral (2021), del director, productor, guionista y director de cine panameño Abner Benaim (Chance, Invasión, Yo no me llamo: Rubén Blades). La cinta tuvo su estreno mundial durante el FICG Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Asistieron él y la actriz Ilse Salas (Güeros, Niñas Bien, Cantinflas, Museo), quien obtuvo el Premio Mezcal a Mejor Actriz.

Por su parte, el co-protagonista Fernando Xavier De Casta, el adolescente panameño de 16 años, quien hizo su debut actoral tras ser escogido de entre más de 300 jóvenes para su papel, ganó el Premio Mezcal a Mejor Actor. Sin embargo, Fernando fue asesinado en Torrijos Carter, distrito de San Miguelito, unos meses antes del estreno de la cinta, producto de la violencia de la que habla la película.

Sinopsis: Plaza catedral cuenta la historia de Alicia (Ilse Salas), una mujer divorciada que, luego de la trágica muerte de su hijo, empieza a ayudar a Chief (Fernando Xavier De Casta), un niño que cuida autos frente a su apartamento en Plaza Catedral. 

Fernando e Ilse. Imagen obtenida de Diario Libre

Después de la proyección, Abner e Ilse compartieron con el público algunos minutos. Abner comenzó agradeciendo a los presentes, pues estaba muy conmovido con el estreno, sobre todo por la realidad brutal que envuelve a la película tras la muerte de Fernando, quien nunca vio la cinta, pues estaban aguardando a que la viera en su estreno en la pantalla grande. Dijo que el juego macabro de la violencia superó la ficción. Cientos de jóvenes en América Latina viven anónimos y se van anónimamente, pues se ve como algo normal, la violencia en la que crecen se ha normalizado, y justo lo que ahora deseo con esta película es hacer eco para que esto deje de ser así. Y que claro, honre a Fernando, de quien sí se dijo su nombre en algunos nota porque había participado den la película, pero que de otra manera, quedaría invisibilizado como tantos.

Sobre el proceso para encontrar a Fernando, Abner comentó que hicieron castings callejeros, y que de los 300 jóvenes que vieron, por mucho el mejor era Fernando. Él me dijo «yo voy a ganar. Tú sabes que es así». Y así fue.

Por su parte, Ilse contó que ella no conocía a Fernando, que Abner le había mandado algunas fotos, donde se le veía una cara muy ruda, y ella creía que era muy grande para el papel. Pero Abner insistió y dijo que debía conocerlo en persona. Cuando lo conocí, me di cuenta que era un niño jugando a ser grande. Después, el resultado ya lo vieron, dijo mientras el llanto le impidió seguir.

Director Abner Benaim, foto: Lucía Ges

Cuando alguien del público preguntó sobre la violencia en Panamá, Abner comentó: no soy experto en el tema, pero cuando abro un periódico veo miles de noticias de jóvenes muertos, y la normalización de la que ya hablé es algo tan grave como la violencia misma. Así que, aunque la cinta tomó un giro distinto por la propia realidad que alcanzó a Fernando, en un principio la idea no era tal cual hacer una denuncia social, ni con tonos activistas, pero ahora tiene esas dimensiones.

Respecto al hecho de que la historia es narrada por una mujer blanca, de clase alta, mexicana, Abner contestó: yo quería narrar una historia con un tono más personal, sobre el proceso de la protagonista sobre la pérdida de su hijo, sobre la marcha es que la cinta adquirió diferentes niveles sociales. Lo hice desde ese mundo porque lo conozco más, eso me parece más honesto. Deseaba que la protagonista fuera extranjera para resaltar la igualdad en la que termina por ponernos la vida y sus tragedias. Pudo haber sido de cualquier nacionalidad, pero Ilse me gustó para ser la protagonista. Ilse también coincidió con el director que ese mundo es el que conoce.

A la pregunta sobre cómo fue trabajar con alguien que no tenía una formación actoral, Ilse señala que al principio ella llegó muy emocionada por probar cómo era trabajar con alguien que no era actor. Y me encantó, pero también fue muy demandante, porque además, Fernando era muy frontal. Me decía: «por qué tengo que reír si lo que dices no me da risa». A la vez, también tenía la inocencia de alguien tan joven. Así que era muy franco, y esa franqueza fue lo que le dio un tono tan natural a la película. Ahora, Fernando también fue conociendo a su personaje, lo que hizo que también se diera cuenta de su vulnerabilidad, y que fuera receloso en ciertos momentos de mostrar esto en la pantalla. Al final, yo como actriz me acoplé a su método que era ninguno, lo que era y ya.

La actriz Ilse Salas y el director Abner Benaim en la alfombra roja. Foto: Lucía Ges

Acerca de las filmaciones en los barrios populares. Abner narra que él también es documentalista, así que tiene experiencia en reconocer hasta dónde llegar y qué líneas no cruzar; acompañarse de personas que son de esos barrios, ellos son tus guías y te explican justo eso, hasta dónde puedes acceder.

Ilse compartió que para ella las diferencias que puedes encontrar a nivel de realidad sociales son afines a toda Latinoamérica, solo que, por ejemplo, en Panamá, que es más pequeña que la Ciudad de México, puedes estar en el casco antiguo, hermoso, cuidado, y a solo dos cuadras encontrarte con barrios muy complicados a nivel de violencia o inseguridad. Esto, para mí, es un personaje agregado a la película.

Plaza Catedral refleja el contraste social en un país como Panamá, en donde los rascacielos conviven con barrios populares, y también el turismo de alto rango con la violencia y la pobreza que aquejan a gran parte de las ciudades latinoamericanas. A la par, es una trama que escapa a ciertos clichés cuando se abordan las relaciones que nacen en personajes de estratos sociales sumamente dispares. Ambas actuaciones estelares son las que cargan con todo el peso de la trama, y lo hacen con una naturalidad que traspasa la pantalla.

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