Foto: Vagabunda Mx

Si vives en Guadalajara o sus alrededores, o estás de visita en dicha ciudad, Hacienda El Carmen, construida en 1722, puede ser una buena opción para pasar un par de días o incluso solo pasar a visitarla en algún recorrido guiado, desayunar o comer; según tus tiempos, gustos y presupuesto. Nosotros decidimos pasar una noche ahí y valió lo que valía.

La Hacienda está ubicada en Ahualulco de Mercado, en la Región Valles, así que hicimos una hora y veinte minutos desde el centro de Guadalajara. Llegamos temprano, y aunque la reservación de la habitación estaría lista hasta las tres de la tarde, aprovechamos la mañana para recorrer con calma la Hacienda.

Después de comer, ya por la tarde, recorrimos el pequeño poblado.

Volvimos a la Hacienda para concluir la tarde entre esos muros que te hacen escapar del tiempo. Hay un pequeño lago en sus alrededores, puedes ver los patos que se persiguen entre sí. Si eres de los que gustan de contemplar el paisaje, pláticas de largo aliento o puedes disfrutar de la lectura en lugares tranquilos y vistas plácidas, en este caso hacia los volcanes de Tequila y Ameca, la Hacienda te proveerá del espacio ideal para todo ello.

También, si está en tus planes, puedes ir al spa, donde hay varias opciones de masaje, así como de precios. Nosotros prescindimos de él, pues elegimos disfrutar de lo que la Hacienda en sí te da.

La noche también tiene su encanto. Lo que de día muestra los signos de una remodelación bien cuidada, por la noche hace que desparezcan las certidumbres y sintamos con más fuerza lo que debió se vivir allí hace décadas.

Un poco de historia

Originalmente fue una donación otorgada por la Corona española a Francisco Merodio Velasco en el siglo XVI. Hubo un tiempo en que la Hacienda consistía en las tierras desde las estribaciones del Volcán Tequila hasta donde se encuentra hoy la Hacienda, con aproximadamente 60,000 hectáreas.

Estas tierras fueron heredadas por la familia Velasco hasta que Francisca Figueroa Viuda de Águila, que no tenía descendientes, donó estas tierras a la Orden de las Carmelitas Descalzos, que le dio a la Hacienda el nombre de Santa María de Miraflores que, después de unos años, se convirtió en el Hacienda El Carmen.

La parte principal de la Hacienda, construida en estilo colonial, popular en esta parte del país, comenzó en 1722 y terminó cinco años después. El segundo piso en estilo neoclásico fue construido a fines del siglo XIX. (Haciendas de México, s/f).

Uno de los mayores logros de los Carmelitas fue la construcción del Convento y la Iglesia del Carmen en Guadalajara con fondos generados por estas vastas tierras.

Muchos años después, durante las reformas agrarias del presidente Juárez, estas 60,000 hectáreas fértiles, con su clima generoso, abundantes aguas y ubicación privilegiada, fueron expropiadas y entregadas al general Florentino Cuervo en 1860 y la posterior división de la tierra a los ‘Ejidos’ de El Carmen, Chapulimita, La Peña, San Ignacio, El Amarillo, entre muchos otros, dejando la Hacienda con una propiedad muy pequeña.

Luis Corcuera Gómez del Castillo Negrete heredó la propiedad de su abuelo materno Luciano Gómez y Romero de Chavez tiempo después de comprarla en 1863. Fue propietario de Hacienda El Carmen hasta 1940.

En la siguiente imagen vemos a Luis Corcuera Gómez del Castillo Negrete y su esposa, Doña Matilde Schiaffino y Soto. Enero 12 de 1901; a dos años de casados.

Imagen obtenida de redes Hacienda El Carmen.

A fines de 1959, la Hacienda fue comprada por Pablo Serrano Estrada, quien la vendió a su yerno, Joaquín Baeza del Monte y su esposa Martha Serrano de Baeza, los actuales propietarios.

Imagen de la Hacienda al rededor de la década de los 80.

Imagen obtenida de las redes sociales de Hacienda El Carmen.

Esperamos les haya gustado nuestra breve crónica viajera, esta vez, en un destino de fin de semana. Les dejamos unas fotografías más.

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Fotografías: Vagabunda Mx.