Foto: Vagabunda Mx

Hoy cumple 81 años Margaret Atwood, escritora, prolífica poeta, crítica literaria, profesora y activista política canadiense que es un referente en la literatura contemporánea, con alrededor de sesenta libros traducidos a treinta idiomas, y una novela que es base de una de las serie emblemas del feminismo actual (cierto feminismo): El cuento de la criada.

Por ello, como parte de nuestras Reseñas vagabundas, haremos un breve compendio de cuatro de sus obras a las que les hemos seguido la pista. Lo haremos siguiendo nuestra propia ruta de lectura.

Iniciamos con El asesino ciego, novela publicada en el 2000 y que obtuvo el Premio Booker de ese mismo año. El espacio donde se sitúa la trama es Avilion, mansión familiar convertida en símbolo de una época perdida, anuncia la contraportada.

Tras la Segunda Guerra Mundial, un automóvil se despeña por un puente y fallece su joven conductora, perteneciente a una familia reconocida, de modo que el trágico suceso se vende a la opinión pública como un accidente de tráfico, con toda probabilidad se trata de un suicidio. Tiempo después, su hermana Iris Chase, rememora la infancia de ambas en la convulsa Canadá de entreguerras y reconstruye la historia de la rica dinastía a la que pertenecen, marcada por episodios oscuros y turbios.

Dentro de la novela, Margaret Atwood escribe otra novela, narrada por una de las protagonistas, que a su vez contiene otra narración. Esos juegos de espejos dentro de espejos recurrentes en la literatura.

El asesino ciego tiene un aliento muy distinto a la obra más famosa de su autora El cuento de la criadaensayo extraordinario bajo la piel de una novela. La trama se ubica en una época distópica y recoge distintas piezas del rompecabezas geográfico e histórico de los regímenes y prácticas totalitarias.

Ilustración del libro en la que se puede apreciar la división social por colores. obtenido de Cultura genial.

Esta novela fue publicada en 1985, desde entonces se convirtió en referente en el terreno de la lucha feminista, tanto como símbolo de los ideales de tal lucha, como incluso campo debate al interior de los mismos postulados feministas, donde algunas vertientes han criticado a la autora y sus postura, por resultarles demasiado conservadora.

La historia de El cuento de la criada ocurre en la República de Gilead, donde impera una dictadura puritana de inspiración bíblica ideada a partir del Antiguo Testamento, Defred, como todas las mujeres, ha perdido todos sus derechos y su misión en la sociedad se reduce a procrear. Si Defred se rebela le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a las Colonias, el sitio destinado a los residuos tóxicos de Gilead.

Como sabemos, esta novela fue llevada a la pantalla a través de la serie estadounidense del mismo nombre en 2017, protagonizada por Elisabeth Moss (Mad Men), quien es la encargada de dar vida a Defred (June). Y como era de esperarse: tremendo papel realiza Moss, equiparable a la calidad de la serie en total, pese a que, algunas partes de las subsecuentes temporadas, no superen a la misma temporada uno.

Elisabeth Moss da vida a Defred.

Viene entonces nuestra lectura de Los testamentos, secuela de El cuento de la criada y que apenas fue publicada en 2019, entre grandes expectativas por parte de los seguidores, tanto de la obra de Atwood como de la serie, así como de la misma editorial como éxito de ventas asegurado.

En Los Testamentos, la acción sucede una década y media más tarde–, «Defred hace tan solo una brevísima aparición para pronunciar apenas tres frases. No obstante, en Gilead ha alcanzado una condición casi mítica al haber sido declarada terrorista y enemiga del Estado. El régimen ya ha intentado asesinarla al menos dos veces, y ha convertido a Nicole, la hija que Defred pasó ilegalmente a Canadá, en el paradigma de la mártir.

El argumento se desarrolla a través de tres historias que se solapan entre sí. Una la narra Nicole, que en la novela es una joven de 16 años que vive en Canadá con otro nombre. La segunda la cuenta Agnes Jemima, la hija mayor de Defred, que le fue arrebatada a su madre cuando ella y su esposo, Luke, intentaban huir a Canadá, y que ha crecido en Gilead con unos padres adoptivos. La tercera es la narrada por Tía Lydia, la implacable agente de la ley que en El cuento de la criada imponía normas con vengativo placer». (Kakutani, 2019).

Los testamentos se convierte en una una entrega aceptable, con giros incluso adivinables, con un buen despliegue de suspenso, como sabe hacer prefecto Atwood, pero lejos de la maestría que tiene El cuento de la criada como obra primigenia. Eso sí, no dejan de sorprender ciertos toques agudos en su forma de tratar aspectos historiográficos y filológicos, desarrollados a modo de colofón en la historia.

Finalmente, nuestra seguimiento a la obra de la escritora canadiense, ha quedado, hasta el momento, en Alias Grace, publicada en 1994. El género de esta novela es ficción histórica, narra el caso real de Grace Marks, inmigrante irlandesa que llegó a Canadá en el siglo XIX y a los 16 años fue condenada y encarcelada por el asesinato del ama de llaves de la casa en la que trabajaba como criada.

«Atwood se basó en los documentos públicos del juicio de Grace Marks, correspondencia y recortes de periódicos de la época y, para construir su relato, creó al personaje de Simon Jordan, un alienista (nombre que se le daba a los psicólogos en la época) contratado por un grupo interesado en que analice a Grace y elabore un informe que sirva para demostrar su inocencia». (Morillo, 2017).

En nuestro caso, llegamos a la novela después de haber visto la serie del mismo nombre. La experiencia es como ocurre cuando vemos una propuesta audiovisual antes que una literaria: los personajes ya tienen rostro, los escenarios también ya están en nuestra mente. Cabe decir que la actuación de Sarah Gadon, encargando a Grace Marks, es hipnotizante, un trabajo que muestra un hilar fino.

Pero disfrutamos de una como de la otra, pues la serie es una excelente adaptación de la novela; y la novela en sí es una fascinante ficción histórica, que nuevamente es sumamente aguda con la mirada femenina que despliega, una crítica profunda, sutil a veces, mordaz y descarada otra; ágil en el uso de material histórico como insumo inagotable de la literatura y de la crítica a la sociedad pasada y actual.

Sarah Gadon como Grace Marks.

 

Bibliografía

Morillo, V. (2017). Crítica: «Alias Grace», otra gran adaptación de la obra de margaret Atwood, en Fuera de series.

Ortiz, M. (s/f). Libro El cuento de la criada, en Cultura genial.

 

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