El Teatro Diana se inundó de emociones, Nacho Vegas lo volvió a hacer, pero esta vez apareció en el escenario tranquilo, con esa actitud sobria que desborda una timidez extraña; misma que le caracteriza y mirando con vehemencia al suelo, algo que ya es su firma personal. Se encendieron las luces y comenzó a escucharse Actos inexplicables, al finalizar esta canción apareció Nacho junto a sus músicos saludando al público tapatío.

Foto: Lucía Ges

En esta gira Vegas vino a presentar su última producción Violética, de la que nos deleitó con varios temas como Ser árbolEl corazón heladoLas palabras mágicas y Crímenes cantados, entre otras. Con este disco vimos a un Vegas menos abismal y depresivo, pero sí con una carga melancólica importante. No obstante, también nos dejó ver su lado reaccionario y con una postura política bien clara. Cuando sonó Crímenes cantados, al fondo se proyectó un visual donde aparecían mujeres marchando en protesta de las miles desaparecidas, con las leyendas como: “ni una más” que se repetían sin cesar en la pantalla mientras esa letra dolorosa nos hacía pensar en las mil “Sambas” que han muerto, que están desaparecidas en este México mutilado y lleno de asesinatos.

Foto: Lucía Ges

La noche se vistió de púrpura y nostalgia, con un público emocionado y respetuoso que no dejó de cantar al unísono. Nacho Vegas esa noche nos dio un viaje en el tiempo sonando temas como La pena o la nadaLa gran broma finalMorir o matarCómo hacer crac y con esta rola de nuevo su lado de protesta social inundó el recinto.

Por casi dos horas no paramos de cantar cada una de sus canciones, finalmente cerró con su tema que ya es todo un clásico El hombre que casi conoció a Michi Panero, despidiéndose contento y con un hasta pronto que promete el siempre regreso del cantante español a Guadalajara.

Foto: Lucía Ges

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