Imagen obtenida de Insurgencia Ministerial

La relación entre el lenguaje y el poder ha existido desde tiempo inmemorial. Y también es posible intuir que serán innumerables las referencias que se puedan encontrar en casos específicos donde el lenguaje y el poder van de la mano. Sin embargo, la visión que hace una enunciación crítica y concreta del juego del poder social en el mismo lenguaje sólo aparece con el filósofo ruso Valentín Nikoláievich Volóshinov, lingüista, miembro del llamado Círculo de Bajtín, junto a Mijaíl Bajtín* y Pável Medvédev. Razón por la que se le considera el padre del Análisis del Discurso. Voloshinov desarrolla una teoría donde el poder y el lenguaje son vistos y analizados como dos fenómenos inseparables, por ello es considerado uno de los referentes base en la teoría de la ideología.

Valentín Nikoláievich Volóshinov | Editorial Herder MX
Valentín Nikoláievich Volóshinov

Para Voloshinov el lenguaje es el escenario donde las relaciones sociales se ponen de manifiesto. El dominio es parte inseparable en tales relaciones, por lo tanto, en el lenguaje está en juego la jerarquización social. Al respecto nos dice Eagleton: «El signo y su situación social están inextricablemente  unidos, y esta situación determina desde dentro la forma y estructura de una expresión. Tenemos aquí, pues, el esbozo de una teoría […] que concede la importancia debida a la materialidad de la palabra, y a los contextos discursivos en que se encierra. (Eagleton, 2005; p. 251)

Ya no hay una mera relación entre lenguaje y poder como dos nociones independientes una de la otra que en una situación determinada crean una interrelación. En la visión de Voloshinov el lenguaje es la representación comunicativa de las relaciones de supremacía, y a ello obedece que en el lenguaje está inscrita la ideología.

Con Voloshinov el lenguaje adquiere una dimensión ideológica que hasta entonces no había sido señalada ni abordada en su estudio. Para Voloshinov, en el lenguaje está implicada la ideología en la medida en que ésta significa una “…lucha de intereses  sociales antagónicos en el nivel de los signos.” (Eagleton, 1995; p. 251) Esto supone que el poder es llevado a cabo a través de los signos implicados en el propio lenguaje. El lenguaje se conforma como el escenario en que tiene lugar la lucha de clases existente entre los individuos. Cada manifestación discursiva por parte de los hablantes es una manifestación de lucha respecto de las posiciones que tienen ya en la escala social.

En esta visión de Voloshinov, el lenguaje deja de ser un escenario neutro en las relaciones sociales de los individuos y pasa a encarnar la lucha de intereses que cada uno posee respecto a su posición social. El marxismo y la filosofía del lenguaje (1929) es el título de la obra donde Voloshinov desarrolla la piedra angular de su teoría, que se convertiría luego en una referencia clave en la teoría literaria.

MIJAIL BAJTIN | HUELLAS CULTURALES
Mijaíl Bajtín

Con Voloshinov surge una escisión respecto de la concepción estructuralista del lenguaje, donde se le aborda separado del acontecer social, concepción que era, por cierto, imperante en la época en que Voloshinov publica su obra. De modo que, en El marxismo y la filosofía del lenguaje (1929) se colocan los cimientos de una teoría materialista en la literatura lingüística. Se inscribe al lenguaje en medio del suceder social, pues aunque no es Voloshinov el primero en colocar al lenguaje en esta esfera de lo social, -ya desde tiempos antiguos se pueden rastrear tales argumentaciones en la concepción del lenguaje-, pero sí es con él donde encontramos los comienzos de la bidireccionalidad que caracterizará a la lingüística de los años setenta hasta nuestros días.

La concepción materialista del lenguaje que Voloshinov desarrolla en su teoría remite directamente a Marx. Y es que Karl Marx es un parteaguas trascendental que influyó en diversos ámbitos del conocimiento, así como como en el devenir de sucesos históricos concretos. Ahora bien, aunque Voloshinov retoma la teoría de Marx para su construcción teórica, hay que señalar que esta revalorización no fue hecha de manera literal, ya que Marx nunca abordó el lenguaje como objeto de estudio. Voloshinov fue quien se encargó de traducir la teoría marxista al ámbito del lenguaje. Debido a dicha traducción se puede decir que Marx es generador de las visiones encontradas tanto en las obras de Voloshinov, de Bajtín y su Círculo, como en las del lingüista francés Michel Pècheux, en quien ambos filósofos soviéticos encontrarían un continuador de sus teorías. Tales perspectivas dan origen a la disciplina diversa y prolífica que, desde entonces hasta hoy, constituye el Análisis del Discurso.

Con el surgimiento del Análisis del Discurso nace una disciplina que se encargará de estudiar de manera especializada el uso que del lenguaje hacen los individuos en determinados contextos. A su vez, el amplio margen de estudio de tal disciplina dio paso al desarrollo de enfoques cada vez más específicos. De esta manera surgen diversas disciplinas derivadas de él, como es el caso del Análisis Crítico del Discurso, del que ya hablaremos en otra ocasión.

Notas:

*Muchos indicios apuntan a que Mijaíl Bajtín es su verdadero creador de El marxismo y la filosofía del lenguaje y que el nombre de Voloshinov, colega de Bajtín, en realidad sólo es el utilizado para la publicación de la obra, o bien, él escribe una obra prácticamente «dictada» por Bajtín. La explicación de este hecho es que Bajtín decide ocultar su nombre para escapar a la persecución del régimen stalinista.

Bibliografía

Eagleton, T. (2005). Ideología. Una introducción. Barcelona: Paidós, 1995.

____________ (1998). Una introducción a la teoría literaria. México: Fondo de Cultura

          Económica, 1983.

Voloshinov, V. (1992). El marxismo y la filosofía del lenguaje. Madrid: Alianza

          Editorial, 1929.

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