Puerto Varas. Imagen obtenida de LatAm

Nuestro viaje por el interior de Chile, nos llevó a atravesar la Araucanía chilena y llegar a la Región de Los Lagos, una de las dieciséis regiones en que se divide el país y que limita al norte con la Región de Los Ríos, al este con las provincias de NeuquénRío Negro y Chubut pertenecientes a Argentina, al sur con la Región de Aysén y al oeste con el océano Pacífico. A la par de esta crónica, tenemos nuestro Fotogalería, no olvides visitarla.

De nombre poco rimbombante, Puerto Varas sorprende precisamente por recordarnos nuestros prejuicios sin fundamento respecto a los nombres. Se trata de un pequeño pueblo pintoresco con influencia de arquitectura estilo alemana tradicional que nos recuerda su pasado colonial, con un toque de glamour que no deja de parecer prefabricado o, al menos, muy retocado para agradar al turista.

Foto: Vagabunda Mx

Lo anterior no le resta ni un gramo de belleza a sus paisajes, a su lago, sus volcanes, ni al olor a leña que sale de las chimeneas de las bonitas casas de madera, ni la bruma que envuelve a sus calles en invierno. Puerto Varas se ubica en la ribera suroeste del extenso lago Llanquihue, con los volcanes Calbuco y Osorno, cubiertos de nieve y aún activos, de fondo. No te queda más que quedarte a contemplar tremenda composición de la naturaleza.

Esta pequeña ciudad y sus alrededores nos cautivaron tanto que sobre la marcha (como solemos armar parte de nuestros viajes) decidimos pasar más noches de las planeadas, de dos pasaron a ser cinco.

Llegamos de noche después de viajar por la tarde desde Temuco. Nos recibió una noche muy fría, con bruma, que nos hizo sentir en una película de suspenso. Al día siguiente, salimos temprano a recorrer las calles que a la luz del día dejaban ver todo su colorido que te llevaban a pensar en los clásicos dibujos animados con sus casas de tejados rojos o verdes, chimeneas y pinos.

De entre todas esas casas resalta la Iglesia del Sagrado Corazón de colores rojo y blanco se construyó a comienzos del siglo XX y tiene tres llamativas torres que te hacen voltear a verla desde distintos puntos.

Iglesia de Sagrado Corazón a nuestra llegada. Foto: Vagabunda Mx
Iglesia del Sagrado Corazón. Foto: Vagabunda Mx

Después de conocer la Iglesia, caminamos hasta el pie del lago y conocimos el Museo Pablo Fierro, lugar inconfundible en la Costanera de Puerto Varas y que llamará tu atención por su singular fachada. Fundado en 2002 por el propio Pablo, es un homenaje a la nostalgia y añoranza por el pasado del pueblo. En él encontrarás un mundo de retratos, pinturas de Fierro, fotografías con las casas patrimoniales que existen en Varas y que fueron realizadas por él y que mezclaban el ya mencionado estilo tradicional alemán con la propia tradición chilota, así como maquetas, revistas de viajes, y cantidad de objetos que remontan a otras épocas.

Museo Pablo Fierro. Foto: Vagabunda Mx

Tras salir del museo seguimos por la Costanera disfrutando de la vista, hicimos escala y tomamos una café en uno de los múltiples establecimientos que aprovechan el paisaje de fondo. Partimos en un pequeño autobús para pasar la tarde en Puerto Montt.

Puerto Montt

Puerto Montt es la capital de la Región de Los Lagos, está ubicada en el extremo norte del seno de Reloncaví. Es el punto de inicio de la Carretera Austral y la puerta de entrada a la Patagonia norte y sur de Chile.

En esta ciudad lo que te recibe de golpe en el malecón es el imponente Pacífico, junto a una ciudad que replicará algo de la arquitectura de influencia alemana que ya vimos en Puerto Varas, solo que Puerto Montt, al ser la capital y tener mayor población, también mantiene un ritmo más ajetreado y dedica más tiempo a la vivienda práctica que decorativa. Al viajar en autobús desde Varas nos percatamos que muchas de las personas que trabajan en los establecimientos turísiticos de Varas viven en Puerto Montt y hacen el trayecto a diario, que no pasa de 20 minutos.

Centro de Puerto Montt. Foto: Vagabunda Mx

Conocimos la plaza principal donde se encuentra la Catedral de Cobre, desde allí nos dirigimos al mercado de Angelmó, donde nuevamente pudimos escoger entre una amplia oferta de comida del mar. Caminamos de nuevo por la Costanera hasta volver a Puerto Varas, donde aún nos quedó tiempo de pasear por la noche al pie del lago. 

Petrohué

Otra opción que da Puerto Varas (o también si te hospedas en Puerto Montt) es conocer los Saltos del Río Petrohué y el Lago de Todos los Santos. Fue nuestro siguiente destino. Partimos desde el centro de Varas en un autobús que en 40 minutos ya nos ofrecía la vista de las aguas azules de los Saltos y el volcán Osorno al otro lado.

Existen muchas excursiones que te darán el tour ya programado, pero nosotros siempre que podemos elegimos hacerlo por la libre, vas a tu ritmo, decides itinerarios y es mucho más económico. En el bus, la última parada te dejará al pie de la Laguna de Todos los Santos, donde la vista simplemente te quitará el aliento.

Lago de Todos los Santos. Foto: Vagabunda Mx

Al ser invierno, las nubes estaban bajas, el frío era intenso, pero a la vez, por ello te sentías en el fin del mundo, y en realidad, comparado con México, efectivamente estás a pasos del fin del mundo.

Dimos un paseo en lancha por el Lago, donde la Cordillera se mostraba en todo su esplendor. El volcán Osorno terminaba por confundir su nieve con lo blanco de las nubes. Una vez que bajamos de la lancha caminamos rumbo al volcán que nos permitió andar a sus pies. A unos minutos caminando o 5 en autobús, se encuentra la entrada a los Saltos, donde también hicimos escala.

El siguiente punto en nuestra ruta fue Chiloé, para el que hemos preparado una entrada independiente que te invitamos a recorrer. No olvides visitar nuestra Fotogalería de Puerto Varas.