La vejez es la deuda constante. El cine ha hecho lo suyo para saldar esa deuda que debería atenderse como algo urgente en cualquier política de gobierno y a nivel social, familiar y personal, como un deber ineludible: hoy por los abuelos, los tíos, los vecinos solitarios; mañana por nosotros. Pero solemos actuar como si nunca fuéramos a envejecer. Por eso hoy vamos a hablar de dos películas que abordan el tema de la vejez de manera extraordinaria, sensible y cruda: El agente topo y The Father. Hablaremos de ellas como medios para explorar la situación social de la vejez, no tanto a modo de crítica cinematográfica.

El agente topo

Esta cinta se trata de un documental chileno dirigido por Maite Alberdi que nos deja la sensación de tratarse de una película de ficción, por la forma ágil en que es narrado, porque parece que todo encaja tan bien que no puede ser más que ficción, porque don Sergio Chamy, su protagonista, arrebata corazones, tanto en el asilo como en los espectadores, que parece obra de la labor de un actor consagrado que sigue un guion bien cuidado. Pero es todavía más impresionante saber que es un documental. Entendemos que la honestidad es lo que maravilla y también lo que atribula y deja con la mirada sensible a punto de lagrimear.

El agente topo ha sido uno de los cinco filmes nominados a Mejor largometraje documental para los premios Oscar 2021. La historia es la de Sergio, un hombre de 80 años que se infiltra en un hogar geriátrico para investigar de incógnito las condiciones de vida dentro del lugar, pero se encuentra con otras historias que derivan su misión hacia otros lugares insospechados. (Millán, 2021)

En dicho hogar, vemos que la mayoría son mujeres, muchas de ellas madres a las que sus hijos visitan poco o nunca, lo que solo revela que la deuda con la vejez femenina parece ser aún mayor. El desplazamiento de la madre de mujer que cuida a mujer cuidada por personas ajenas, olvidadas de sus seres cercanos, debería sacudirnos hasta lo más profundo como sociedad. Bien lo dice la poeta del asilo: «al final, la vida es cruel», cuando le cuenta a don Sergio de sus cuatro hijos y ninguna o escasas visitas.

La directora Maite Alberdi, «conocida por otros filmes como Los Niños, sobre chicos con síndrome de down, o La Once, sobre un grupo de mujeres mayores que llevaban décadas siendo amigas). Alberdi (Santiago de Chile, 37 años) ya se había infiltrado en este hogar de ancianos, pensando que su nuevo largometraje terminaría en una gran denuncia sobre el maltrato a los viejos. El resultado final fue totalmente lo opuesto: Agente Topo (2020), un documental filmado como cine negro e impregnado de humor y ternura, revela más sobre el abandono a las mujeres del ancianato por sus familias que por el personal del hogar. “La soledad es lo más grave de este lugar”, le dice en un momento Chamy a su jefe». (Osorio, 2021).

Esto es también lo que más consterna a Sergio, quien no padece ese abandono por parte de sus hijos, pero que al vivirlo a través de los otros en el asilo, lo termina por abatir. Eso es lo que también hace en el espectador: no hay a quien culpar dentro del asilo, están, en todo caso, justo fuera de él. Y no solo se trata de los hijos que abandonan a sus padres, sino del abandono general y la marginación sistemática que viven los adultos mayores en nuestro modelo de sociedad, incluso si no son enviados a asilos.

The Father

El otro largometraje realizado durante el 2020 que aborda la vejez, es The Father, «un drama británico dirigido por Florian Zeller, adaptación de su homónima obra teatral junto a Christopher Hampton. La historia narra la vida de Anthony (Anthony Hopkins) que empieza a perder la memoria debido a su edad y al inexorable avance de la demencia, mientras su hija Anne (Oliva Colman) intenta convencerle para que contrate a una asistenta que le ayude con las tareas del hogar». (Miranda, 2021)

«The Father nació como una obra de teatro en la mente de Florian Zeller, un prodigio del teatro francés e internacional […] Esta es su primera película, el parisino de 42 años aborda la demencia senil, una condición que, con el paso del tiempo, se hace más difícil para quienes la padecen y para quienes los adoran y rodean. Por eso, Zeller pone sobre el tapete esas decisiones duras que estos deben tomar para seguir con sus vidas. Puesto así, el proyecto toca las bases obvias para las películas sobre un padecimiento, pero, por la manera en la que lo hace, The Father rompe el molde. Es mucho más que eso». (Pérez, 2021)

En efecto, es mucho más que eso, The Father, al igual que El agente topo, pone el dedo en la llaga: la pérdida de las capacidades mentales y físicas que implica la vejez, la obstinación, pero también lo legítimo de los reclamos de los ancianos, el debatirse de los hijos entre hacer su vida y cuidar a sus padres. Todo eso es lo que hace que esta película nos lleva a sentir lo agobiante de nuestro paso por la vida. Porque además, lo hace desde la perspectiva de su protagonista, un Anthony Hopkins descomunal.

La crudeza combinada con el respeto que Zeller le da a la vivencia de su personaje, de sus personajes, porque también muestra cómo la hija padece la caída en picada del padre, hace que el film destruya cualquier idea bucólica de la vejez, y nos obliga, como lo hace la directora de El agente topo, a reflexionar sobre lo que nos depara posiblemente la vida, ya sea como hijos o como ancianos.

Fuentes

Millán, A. (2021). El agente topo, en BBC.

Miranda, A. (2021). El padre, en El espectador imaginario.

Osorio, C. (2021). Maite Alberti: Nunca nos preguntan sobre el viejo que queremos ser, en El País.

Pérez, A. (2021). Quise hacer algo exigente y crudo… director de The Father, en Semana.

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