No cabe duda que la serie de Hernán, co-producción entre México y España, protagonizada por Óscar Jaenada y estrenada en el 2019 por Amazon Prime Video, causó un gran revuelo. La serie fue la lanzada con bombo y platillo, con una un buen andamiaje de publicidad y enmarcado temporalmente por la conmemoración de los 500 años de la conquista de Tenochtitlán, capital del imperio mexica, causando altas expectativas entre los espectadores y opiniones encontradas entre críticos cinematográficos y expertos en historia, arqueología y antropología.

En Vagabunda, nos sumamos a este ejercicio de crítica, con el fin de abonar en el conocimiento de nuestra historia.

Aciertos

La estructura de los capítulos: Son 8 los capítulos de la serie y cada uno se cuenta desde la perspectiva de 8 personajes, Marina, Cristóbal de Olid, Xicontencatl, Bernal Díaz del Castillo, Moctezuma, Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval y Hernán Cortés. Esta estructura permite que el espectador investigue por su cuenta (o sería lo ideal) y confronte la versión presentada por la serie de cada uno de estos personajes históricos.

El casting: En especial la elección de los personajes indígenas. Estábamos acostumbrados que, en producciones anteriores, los personajes indígenas estaban dentro del prototipo occidental, sin embargo, fue un acierto en la elección de Ishbel Bautista como Marina, de Jorge Antonio Guerrero como Xicoténcatl, de Dagoberto Gama como Moctezuma y Antonio Trejo Sánchez como Cuitlahuac.

Ambientación: La recreación de la ciudad de Tenochtitlan. Con la tecnología que se cuenta hoy en día, se pudo hacer una buena ambientación, y tal parece que estuvo bien documentada y apoyada por expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El lenguaje: uno de los grandes aciertos es poder escuchar los diversos idiomas que estuvieron presentes en dicha época (sin ponernos muy quisquillosos a nivel de los cambios lingüísticos), y que las figuras de los traductores, sobre todo la de Malintzin, pudieran reflejar la relevancia que tuvo ese juego de interpretación-traducción.

Así como la figura de Malintzin se trabajó, en general, de manera acertada, la inclusión de Bernal Díaz del Castillo también es algo sobresaliente. El papel de él como cronista, metido de lleno en la acción, a la par que lleva su cuadernillo donde va apuntando los sucesos, subrayando aspectos, difuminando otros o eliminándolos, da una idea que podemos imaginar se acerca a lo que debió ser esa realidad.

Desaciertos

La historia de amor entre Marina y Cortés: Aunque sabemos que es una ficción y como serie necesita drama, creemos que se abusó de varios clichés, parecido a los de telenovelas de los años 90. Como ya dijimos, en general, la figura de Marina es abordada de forma acertada, solo hay un «pero», aunque consideramos que es mayúsculo, y es la manera en que hacen pasar a Marina por una mujer que desde un inicio ve con ojos conquistados a Hernán. Prácticamente hacen que desde que lo ve, le sonría.

Camilla Townsend, en su extraordinario libro, Malintzin. Una mujer indígena en la Conquista de México, justo es lo que señala, que no se puede, ni se debe, pensar a Malintzin bajo la perspectiva de valores actuales, ni occidentalizados, y el amor romántico es uno de ellos.

La benevolencia de Cortés: Claro está, la serie no miente desde el momento en que lleva el título del conquistador, sabemos que la perspectiva será esa. Sin embargo, también es cierto que pudieron mostrarse más imparciales al momento de dar vida a la personalidad de Hernán, y no deja de estar hecho muy «al modo», justificando su proceder de tal manera que se siente forzado, más como si un lector actual re-visitara la figura de Cortés y lo justificara a la luz de los preceptos presentes y conociendo el suceder histórico en que devino la conquista. Si a esto agregamos que lo acompañan de un Pedro de Alvarado hecho a la medida para hacerla del mal conquistador, para así dejar aún más «limpio» a Cortés, obtenemos que la objetividad no es un calificativo propio para la serie.

Asimismo, la figura delgada de Jaenada dista de la corpulencia que sabemos fue lo que más impresionó a los nativos. Aunque esto se compensa por la manera en que el actor supo impregnar de sagacidad al personaje, así como en énfasis puesto en las negociaciones a través de la palabra. Una buena actuación por parte del actor español que previamente lo habíamos visto interpretar a Cantinflas.

Óscar Jaenada como Cortés

Los extras y falta de sangre: A pesar de que es una buena producción y se ve claramente que hubo un buen financiamiento económico, en algunos casos careció de credibilidad por la falta de extras, como es el caso de la recreación de la matanza del Templo Mayor.

El vestuario y caracterización: Aunque se nota que se trató de hacer trabajo en el diseño de arte más complejo que en otras producciones de época, persisten errores. en general de la serie. En el caso de los indígenas, se cuidaron detalles que suelen pasarse por alto como tomarse el tiempo de realmente recrear un vestuario que se aproxime a lo que se tiene registro, por ejemplo, en el caso de los vestuarios indígenas, lo visto en los códices. Pero del lado de los españoles, la caracterización tuvo errores más notables, también debido a que se tiene mayor registro de la indumentaria de la época.

«Una de las cuestiones más criticadas de la serie es que Hernán Cortés combate con una espada larga, la Glamdring, sacada literalmente de la versión cinematográfica del Señor de los Anillos, saga literaria para la que Amazon está preparando otra producción. Ese tipo de espadas a dos manos se usaba para situaciones específicas de combate, pero lo más habitual eran espadas de punta y corte que se esgrimían a una mano, usadas tanto a pie como a caballo, como la que se guarda supuestamente atribuida a Cortés en la Real Armería». (Cervera, 2019)

En la época de Cortés, principios del siglo XVI, lo habitual es que los conquistadores vistieran con alpargatas, calzones, jubones de terciopelo y otros materiales, así como papahígos para cubrirse la cabeza, capas y capotes, túnicas y zaraguelles. La ficción omite muchas de estas prendas para dejar paso a otras anacrónicas. La experta en vestimenta Consuelo Sanz de Bremond Lloret critica que en la serie aparecen prendas propias de décadas posteriores e incluso de otros siglos: «Hay cuellos y puños que no se llevaban hasta los años 30-40. Y además con ¡encajes que parecen comprados en los chinos! No a los ojales metálicos. No a la botas, y menos las de tipo mosquetero. No a los pantalones. No a las camisas con botones. No a zapatos con tacón. Y no a cazadoras de polipiel de motorista». (Cervera, 2019)

La siempre endeble figura de Moctezuma: Como ya lo ha señalado Federico Navarrete: «Moctezuma siempre ha sido un un dilema para todo el mundo. La visión que tenemos de Moctezuma es la que Cortés nos construye. Para que Cortés parezca omnipotente, Moctezuma tiene que ser muy potente pero a la vez tiene que ser el tonto que le entrega el imperio».

Por su parte, Michel Graulich en su libro Moctezuma. Apogeo y caída del imperio azteca, señala que Moctezuma II es una figura fascinante y trágica: conocido principalmente como desafortunado adversario de Hernán Cortés, el conquistador de México, fue víctima de la irrupción de los europeos, pero pocas veces se recuerda que también lo fue del juicio de la Historia. Fue víctima, pues, en primer lugar, de la conquista española. Una conquista que desembocó en la destrucción de Tenochtitlan, de la civilización azteca y, finalmente, en la desaparición de nueve décimas partes de la población indígena. Indica el historiador.

Poco de lo anterior se alcanza a ser firmemente reflejado en la serie, pues pese a la buena interpretación del actor Dagoberto Gama, Moctezuma sigue siendo un personaje que se presenta a través de los ojos de Cortés y de la derrota histórica. También ha tenido críticas la corpulencia del personaje, ya que esta imagen está alejada de la descrita por Bernal Díaz, que lo conoció en persona: «Era el gran Montezuma de edad de hasta cuarenta años, de buena estatura y bien proporcionado, cenceño y de pocas carnes, y el color no muy moreno, sino propio color y matiz de indio». A lo que añadía, específicamente sobre su pelo: «Traía los cabellos no muy largos, sino cuanto le cubrían las orejas, y pocas barbas, prietas, bien puestas y ralas. El rostro algo largo y alegre, los ojos de buena manera, y mostraba en su persona, en el mirar, por un cabo amor, y cuando era menester, gravedad».

Dagoberto Gama dando vida a Moctezuma

Consideraos pues, que lo relevante es que se hable, se debata sobre estos sucesos históricos, y uno de los mejores medios para hacerlo, de mayor alcance mediático, es el lenguaje audiovisual, de allí que aún con grandes puntos en contra, lo interesante es que existan producciones similares para que se discuta sobre el pasado.

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