Imagen obtenida de Elle

En esta crónica viajera te contaremos de nuestra visita a Tulum, los lugares que visitamos, así como algunos consejos si es que piensas viajar a esta playa mexicana. También hemos preparado otro texto titulado Tulum: el lado B, si eres de los que gusta saber de los pormenores que hacen de la realidad algo más complejo de lo que vemos como turistas que solo observan el lado bonito de los lugares que visitan.

Tulum es una población pequeña, lejos del tamaño de Cancún o incluso Playa del Carmen, en Tulum todo está relativamente cerca, es un sitio caminable o bicicleteable. Eso sí, si vas en temporada de verano unos cuantos metros al mediodía pueden ser suficientes para agotarte.

Nosotros llegamos a Tulum después de haber estado un día en Playa del Carmen. El trayecto en autobús es breve, alrededor de una hora. Hay corridas constantes y el servicio está muy bien. Hay dos opciones de llegada, Tulum ruinas o Tulum centro, dependerá de tus necesidades cuál elegir.

Nuestra estancia sería de cuatro días. Así que, partiendo de ello, es que decidimos organizar nuestro plan de acción. Decidimos rentar dos días bicicleta, pues es una excelente opción de movilidad para llegar a la playa, ya que esta no se encuentra al pie del poblado. Y a la inversa, si tu hotel está al pie de playa, también podría resultarte muy bien tener una bici para acercarte a Tulum centro.

Nosotros fuimos a las playas Pescadores y Paraíso en bicicleta. Hay un buen tramo que es ciclovía, lo que hace muy fácil el desplazamiento. También así llegamos al sitio arqueológico de Tulum. De nuestro hotel, el recorrido era de unos veinte minutos, en partes muy arbolado, en otras no, así que recomendamos tener esto presente al momento de elegir la hora de desplazamiento.

Sí. Nos encontramos con mucho sargazo al llegar a las playas. Es una terrible realidad, un problema muy fuerte de contaminación. Los lugareños nos comentaron que el invierno el sargazo no está, pero que en verano es cuando más existe. Así que también puede ser algo a considerar si tienen opciones de fechas para viajar al caribe mexicano, pues el sargazo no es exclusivo de Tulum, sino la constante en los alrededores. Días después, con el huracán Grace, las playas se limpiaron del sargazo, sin embargo, lo más probable es que este problema seguirá presente para el próximo verano.

Los días restantes, visitamos el sitio arqueológico de Muyil y el cenote Escondido.

Muyil

Selene, la recepcionista de nuestro hotel, nos recomendó visitar Muyil. Y se lo agradecimos mucho, pues nos resultó fascinante al suroeste de Tulum, al noreste de Felipe Carrillo Puerto. La entrada al sitio se encuentra directamente sobre la carretera federal. Es un sitio pequeño, comparado con Chichen Itzá, pero tiene el encanto de algo que guarda la intimidad que los grandes sitios han perdido, ya sea por la cantidad de turistas que los vistan (en Muyil la afluencia es poca), o porque están demasiado reconstruidos, como es el caso del sitio arqueológico de Tulum.

Muyil
Muyil

«Es un asentamiento que por su posición geográfica mantuvo una larga continuidad ocupacional. Las primeras evidencias materiales corresponden al Preclásico tardío (300 – 50 a.C.), cuando habría tenido vínculos con asentamientos del norte de Belice y sur de Quintana Roo, relación que se rompe hacia el Clásico tardío, cuando se fortalece su relación con el interior de la Península de Yucatán y tiene un importante crecimiento demográfico, que se relaciona a la construcción de algunos de los edificios que se conservan actualmente.

Para el Clásico temprano (250 – 600 d.C.), Muyil era ya una importante ciudad en la que se construyeron importantes edificios de estilo Petén, como El Castillo y los tres basamentos del Grupo de la Entrada. Por su ubicación estratégica, hacia el Posclásico temprano (1000 – 1200 d.C.), mantuvo algunos contactos, con Chichén Itzá primero, y con Mayapán después. En el Postclásico tardío (1200 – 1450 d.C.), se construyeron la mayoría de los edificios conocidos, y cuando la ciudad cobró gran importancia al insertarse en las redes comerciales costeras de la Península». (INAH)

Además de las ruinas, hay un sendero que te lleva hasta la Laguna de Sian Ka´an, que es parte de una gran Reserva ecológica que lleva el mismo nombre. Hay una cuota extra para pasar por este sendero, es de cincuenta pesos, pero vale mucho la pena, no es un trayecto largo, no obstante, como todo el Muyil, es un lugar con detalles pequeños que encantan: puedes ver los peces en los ojos de agua por los que pasas. Se pide que guardes silencio a lo largo de este recorrido, para que la fauna del lugar no sea importunada. A mitad del trayecto, hay un mirador que no debes dejar de subir. La vista es imponente: la selva, la laguna, y a lo lejos las palmeras que sabes indican la playa.

Sendero rumbo a la laguna
Laguna de Sian Ka´an

En la laguna tienes la opción de subir a las embarcaciones que están al pie, y que te llevan a otra laguna, e incluso te pueden llevar hasta la playa. También puedes optar por solo quedarte observando esa laguna que apenas es la entrada a la gran Reserva de Sian Ka´an. Su magnificencia te hace intuir los problemas que los pobladores han tenido para lograr protegerla de las grandes inmobiliarias o intereses privados que paulatinamente han ido cercenando las playas públicas de Tulum.

Vistas desde el mirador

Si deseas ir a Muyil, las opciones de transporte son: bicicleta, si es que no te da miedo ir por carretera (es amplia, así que hay espacio para los ciclistas), está a unos cuarenta minutos de Tulum centro. También puedes usar el colectivo. Debes buscar el sitio de donde parten, que está a un par de cuadras de la central de autobuses. Su costo oscila entre 70 y 50 pesos. De regreso, nosotros lo tomamos afuera del sitio arqueológico. La otra opción es un taxi, aunque es costoso, cobrará alrededor de 600 pesos mexicanos. Claro que, si tu idea es rentar un auto desde un inicio, el traslado está resuelto. El costo de entrada al sitio es de alrededor de 70 pesos mexicanos.

Cenote Escondido

Otro de los días lo dedicamos a visar uno de los cenotes que tan característicos de la zona. Cenote Escondido está a 3 kilómetros del Tulum. La entrada (que está sobre la carretera federal con dirección a Carrillo Puerto) está a 2 kilómetros del cenote y es compartido con el cenote Cristal. Es un camino que se adentra en una zona de manglar.

Aunque con tu entrada (120 pesos mexicanos y 200 pesos si deseas bucear) puedes visitar los dos cenotes, nosotros elegimos cenote Escondido por ser un poco más tranquilo y tener menos visitantes que cenote Cristal, aunque como era temporada alta y las playas estaban cargadas de sargazo, había más turistas de los que nosotros y el propio cenote deseaban.

Imagen obtenida de El camino es corto

Si decides visitar algún cenote, las recomendaciones son no usar bloqueadores, repelentes o cremas para no contaminarlo. Respetar la fauna y flora, y algo clave pero que muchas veces se pasa de largo: no tirar basura.

Regresamos un día más para estar en Playa del Carmen, un sitio que se vende solo, lleno de restaurantes más caros que buenos, plazas comerciales, mucho ruido y fiesta. No requiere más crónica. El caribe mexicano es un lugar extraordinario, que solo el humano puede arruinar con su toque depredador. Aunque el viaje lo disfrutamos, también encontramos que la sobre-explotación turística está haciendo estragos evidentes en los que ahondamos en nuestra crónica, Tulum: el lado B.

Fotografías: Vagabunda Mx, excepto portada y cenote Escondido.

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